Tras las huellas de los Mendoza

Ruta que nos llevará a través de dos emplazamientos de la poderosa familia de los Mendoza. El primero de ellos es el castillo de Manzanares el Real, levantado como residencia familiar por el primer duque del Infantado. El segundo, el castillo de Cuéllar, no perteneció a la familia, pero su escudo de armas campea en la fachada principal debido al enlace entre Beltrán de la Cueva, propietario del castillo, con Mencía de Mendoza, hija del primer duque del Infantado.

La construcción del castillo de Manzanares el Real fue promovida por Diego Hurtado de Mendoza (1417-1479), I duque del Infantado. Las obras ya se habían iniciado en 1475 sobre una iglesia románico-mudéjar, y se encargaron al maestro arquitecto Juan Guas, quien utilizó las trazas gótico-isabelinas con influencias hispano-musulmanas.

No se trata de un castillo medieval de tipo defensivo al uso, sino que debido a la época de su construcción obedece más a la idea de transmitir una imagen de riqueza y poder que a necesidades defensivas.

En la actualidad alberga un centro de interpretación sobre el medievo, con una colección de tapices, pinturas, armaduras y muebles de los siglos XVI al XIX. Aunque sigue siendo propiedad de la Casa del Infantado, es administrado por la Comunidad de Madrid.

Hija de Diego Hurtado de Mendoza, I duque del Infantado, fue doña Mencía de Mendoza y Luna, que contrajo matrimonio con Beltrán de la Cueva, valido de Enrique IV de Castilla, maestre de Santiago y I duque de Alburquerque. Esta circunstancia hace que el escudo de los Mendoza campee en la fachada principal del castillo de Cuéllar, nuestro siguiente destino.

El castillo de Cuéllar llega a manos de Beltrán de la Cueva por donación real en 1464, fijando en él su corte y residencia.

La fortaleza que encontró Beltrán de la Cueva en Cuéllar acababa de ser reformada por orden del condestable Álvaro de Luna bajo las obras de Juan Guas, por lo que las remodelaciones llevadas a cabo por Beltrán de la Cueva consistieron en ampliar las defensas en la obra existente con los maestros Hanequin de Bruselas y su hijo Hanequin de Cuéllar. De esta época es la barbacana o liza exterior, que levantó ante el temor de un ataque de Isabel la Católica, quien no cesaba en las reclamaciones sobre el señorío de la villa de Cuéllar.

En la puerta principal del castillo campean los escudos de Beltrán de la Cueva y de Mencía de Mendoza, presididos por el de Enrique IV de Castilla.

¿Por dónde transcurre la ruta?

  • Manzanares el Real
  •  Cuéllar

Descubre los castillos de esta ruta en detalle

Se levanta sobre un castro celtibérico, y fue edificado a partir del siglo XI adosado a un ángulo de la muralla. Su construcción se prolongó hasta el siglo XVII, por lo que tiene una mezcla de estilos arquitectónicos muy característica, aunque predominan el gótico y el renacentista.

En su construcción participaron algunos de los arquitectos más famosos de la época: Hanequin de Bruselas, Juan Guas o Juan de Álava, autor del actual patio de armas.

Es de forma irregular y tiene una superficie de 1.025 m2. Destaca su patio de armas, así como la torre del homenaje, de 20 m de alto, que conecta con la crujía oriental que albergó una de las armerías más ricas y valiosas de España. Está rodeado por una barbacana exterior, y conecta a través de un tapial con el antiguo bosque de caza del castillo, ahora parque municipal.

Fue propiedad de validos reales como el Álvaro de Luna o Beltrán de la Cueva, y entre sus huéspedes más ilustres destacan los reyes de Castilla, como Sancho IV, o su mujer doña María de Molina, que celebró las cortes del reino en 1297, o Juan I y su mujer doña Leonor, que murió en el castillo. También destacan el pintor Parcerisa, José de Espronceda, el general Hugo o el duque de Wellington.

En 1997 surgió el Castillo Habitado, la primera visita teatralizada de España. Además de un espacio turístico, es un instituto de Educación Secundaria, y sede de la Fundación de la Casa de Alburquerque, que custodia uno de los archivos nobiliarios más importantes del país.

El castillo fue construido en el siglo XV por el I Duque del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza. Prosiguió las obras su hijo Íñigo López de Mendoza, quien incorporó al proyecto al arquitecto Juan Guas, uno de los máximos representantes del gótico tardío en Castilla y arquitecto de los Reyes Católicos.

Ambos eran hijo y nieto del Marqués de Santillana, autor de las conocidas Serranillas. Este edificio es plasmación arquitectónica de una sociedad a caballo entre dos épocas, la caballeresca medieval (elementos defensivos como el antemuro o la entrada acodada) y la renacentista humanista, con sus grandes salones, las fachadas decoradas y miradores más propios de un palacio. A pesar de que en la Villa había ya un castillo, Diego Hurtado de Mendoza decidió construir uno nuevo aprovechando los materiales del antiguo para crear un edificio acorde con la relevante posición que iba adquiriendo la Casa Ducal. Todo el edificio se realza con el robusto antemuro defensivo y el paseo de ronda.

El castillo ha experimentado sucesivas rehabilitaciones, como la que culminó en 2007 con diferentes obras que supusieron la creación de un centro de interpretación y el acondicionamiento de las salas interiores, con una decoración que intentaba acompañar la época histórica de la colección de tapices que adornan el monumento.

Recientemente, además, se ha rehabilitado el entorno paisajístico del castillo y se ha creado un espacio que recoge diferentes aspectos de la vida desarrollada a finales del siglo XV. 

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