La Ruta del Señorío de Feria (Badajoz)

Autor   Francisco García Fitz .    Universidad de Extremadura

El 26 de febrero de 1394 el rey Enrique III concedía a don Gómez Suárez de Figueroa, hijo del entonces maestre de Santiago, Lorenzo Suárez de Figueroa, el señorío sobre las localidades de Zafra, Feria y La Parra, todas ellas desgajadas del término de Badajoz. En el curso de las siguientes décadas el patrimonio territorial y la jurisdicción de la familia no haría sino crecer en la zona mediante donaciones reales, compras o intercambios de distintos tipos de bienes, lo que supuso la incorporación al señorío de otras villas o lugares, como Villalba de los Barros, Nogales, Oliva de la Frontera, Valencia de Mombuey, Morera, Alconera, Salvatierra, Salvaleón, Almendral, la Torre de Miguel Sexmero y Monsalud.

Se asiste, por tanto, entre la última década del siglo XIV y la primera mitad del XV, y dentro del marco bien conocido de la formación y ascenso de una “nobleza nueva” durante la época de la dinastía Trastámara, al origen de un importante señorío laico que estaría llamado a tener un protagonismo político y militar de primera línea en la Extremadura de la Baja Edad Media.

Durante estos dos siglos, el territorio del señorío de Feria, convertido en condado a partir de 1460, y otras áreas geográficas colindantes, fueron el escenario de una frecuente conflictividad armada en la que se mezclaron guerras entre Castilla y Portugal, enfrentamientos civiles dentro del reino castellano y agrias disputas nobiliarias de diversa índole. En el curso de aquella conflictividad tanto los castillos del señorío como los de localidades vecinas fueron testigos de acciones violentas que hoy día pueden rememorarse mediante la visita a estas joyas patrimoniales.

Así, ya durante la segunda mitad de la década de los años 90 del siglo XIV, en el marco de la reactivación de la guerra entre Portugal y Castilla, el recién creado señorío de Feria sufrió de lleno, en 1398, la destrucción y el saqueo a manos del ejército luso, dirigidos el condestable Nuno Álvares Pereira, que devastó las tierras de Zafra y Feria, así como otros territorios cercanos, entre otros los dependientes de Jerez de los Caballeros.

Años más tarde, el primer conde de Feria, Lorenzo Suárez de Figueroa, tuvo un protagonismo activo al servicio de Juan II en su enfrentamiento contra los partidarios de los infantes de Aragón, que 1430 se hicieron fuertes en el castillo de Alburquerque. En este contexto el conde de Feria no solo se encargó de la defensa de Badajoz, sino que en este mismo año tuvo que auxiliar al cercano castillo de Alconchel, cuya fortaleza había sido asediada por los partidarios de los infantes, mientras que dos años más tarde se empleó a fondo para controlar, también en nombre del rey, algunas localidades, como Jerez de los Caballeros, la propia Alconchel, Barcarrota o la ciudad de Badajoz.

Por su parte, el segundo conde de Feria, Gómez Suárez de Figueroa, tuvo un papel importante en las operaciones que se desarrollaron al sur de Badajoz durante los conflictos que tuvieron lugar durante los últimos años de Enrique IV: en el curso de la revuelta protagonizada por una parte de la liga nobiliaria contra el monarca en 1465, el de Feria se alineó con el rey, convirtiéndose en garante de los intereses monárquicos en la zona. Ello le llevó en 1470 a ocupar militarmente Badajoz y su alcazaba, que desde 1465 estaba tomada por Hernán Gómez de Solís, uno de los partidarios de los nobles rebeldes y del príncipe Alfonso.

El inicio, en 1475, de la guerra de sucesión castellana entre los partidarios de la princesa Juana y su marido, Alfonso V de Portugal, y los de Isabel de Castilla y su marido, Fernando de Aragón, colocó de nuevo a Gómez Suárez de Figueroa en el centro de la conflictividad que azotó a la Baja Extremadura y en la que se mezcló el partidismo dinástico con las ambiciones particulares de la nobleza asentada en la zona: partidario de Isabel, el segundo conde de Feria tuvo que enfrentarse, desde sus posesiones señoriales, con Alonso de Cárdenas, el poderoso aspirante al maestrazgo de Santiago con quien, a pesar de militar en el mismo bando isabelino, chocó por el control interno de la Orden. En el curso de esta colisión, las tropas santiaguistas atacaron en 1475, desde Los Santos de Maimona y Jerez de los Caballeros, a los estados de Feria. En respuesta, el conde intentó sin éxito tomar esta última localidad, aunque aprovechó para saquear los territorios santiaguistas del entorno.

Cuando se produjo la entrada del ejército portugués en Castilla, en defensa de los intereses de la princesa Juana, Gómez Suárez de Figueroa se convirtió, desde Badajoz, en garante de la causa isabelina y punta de lanza contra las localidades lusas más cercanas a la frontera entre 1475 y 1477. Cuando a finales de 1478 los portugueses volvieron a entrar en Castilla por la frontera de Badajoz, de nuevo fue el conde el que tomó la iniciativa, derrotándolos y saqueando las localidades lusas cercanas a la frontera.

Los castillos y palacios del señorío de Feria (Feria, Nogales, Zafra), así como otras fortalezas colindantes pertenecientes a diversas jurisdicciones, tales como la alcazaba de Badajoz, las murallas de Jerez de los Caballeros o los castillos de Alconchel y Alburquerque son, pues, testimonio en piedra de una época turbulenta en la que se entrelazaron las guerras entre Portugal y Castilla, los enfrentamientos entre monarquía y nobleza y las luchas en el seno de la elite nobiliaria y de las órdenes militares. La situación geoestratégica de la región, por su cercanía a la frontera lusa, la fuerte implantación en ella de las órdenes militares y el aumento de su señorialización, de la que la casa de Feria es un ejemplo notable, convirtieron a estas tierras y a sus fortificaciones en un escenario particularmente representativo de la Baja Edad Media.

    

Itinerario

El viajero puede aproximarse a los castillos y palacios del señorío de Feria desde el norte, comenzando su recorrido en el imponente castillo de Luna, en Alburquerque, centro de actividades de los infantes de Aragón en la época de sus enfrentamientos con Juan II de Castilla y frente al cual estuvo como frontero, desde Badajoz, el primer conde de Feria. En poco más de cuarenta minutos puede desplazarse, siguiendo el viaje hacia el sur, hasta Badajoz, cuya alcazaba almohade fue testigo de todo tipo conflictos armados en los que la casa de Feria, cuyo señorío fue producto de una segregación del término de la ciudad, tuvo un protagonismo principal, ya fuera luchando contra los portugueses, ya contra sus propios rivales nobiliarios.

Partiendo de Badajoz, en apenas otros cuarenta minutos es posible llegar hasta Alconchel, cuyo castillo de Miraflores, perteneciente a la Orden de Alcántara durante los siglos XIV y XV, padeció en varias ocasiones la actuación de las tropas de los señores de Feria en defensa de los intereses de la monarquía castellana.

Y desde aquí, distante a solo treinta minutos, el viajero puede internarse en las calles del antiguo enclave templario, Jerez de los Caballeros, una villa que, también en más de una ocasión, fue testigo de la acción política y militar de los señores de Feria. En esta localidad es posible encontrar magníficos ejemplos de arquitectura señorial de los siglos XVII y XVIII, como los palacios de Guzmán y Sotomayor o el de Rianzuela.   

Desde Jerez nos adentramos, por fin, en el corazón del señorío de Feria, donde los titulares de la jurisdicción llevaron a cabo un programa constructivo de primer orden, no solo para fortificar sus posesiones tiempos tan turbulentos, sino también como expresión arquitectónica de la posición social y jurisdiccional del linaje.

Así, en la pequeña localidad de Nogales el que fuera segundo señor y primer conde de Feria, Lorenzo Suárez de Figueroa ordenó construir, en 1458, una magnífica torre del homenaje de planta cuadrada, de más de treinta metros de altura, rodeada de una muralla más baja cuyas esquinas han sido reforzadas por cuatro pequeñas torres cilíndricas, y que en conjunto dominan todo el paisaje de la zona.

A escasos veinte minutos de Nogales se encuentra la localidad que da nombre al señorío, convertido en condado en 1460 y en ducado ya en tiempos de Felipe II. El castillo de Feria es notable por su torre del homenaje, también de planta cuadrada y de unos cuarenta metros de altura, con sus esquinas redondeadas y rodeada a su vez por una muralla de trazado irregular.

El viajero puede concluir su ruta en Zafra, donde podrá descansar en el Parador Nacional, construido sobre el que fuera castillo señorial, con claras connotaciones defensivas, y al mismo tiempo residencia del primer conde de Feria, que lo mandó construir.

¿Por dónde transcurre la ruta?

  • Castillo de Luna en Alburquerque
  • Alcazaba de Badajoz
  • Castillo de Miraflores en Alconchel
  • Palacios de Guzmán y Sotomayor en Jerez de los Caballeros
  • Palacio de Rianzuela en Jerez de los Caballeros
  • Castillo de Nogales
  • Castillo de Feria
  • Palacio de los Duques de Feria en Zafra

Descubre los castillos y palacios de esta ruta en detalle

Está construido con mampuesto y sillarejos, en sus partes más nobles. El recinto consta de cuatro áreas defensivas, que se van escalonando a lo largo de la ladera norte del cerro sobre el que asienta, y por donde tiene la entrada desde la población. El primer recinto está compuesto por una muralla con redientes abaluartados que separa la Villa de la fortaleza, esta obra fue realizada cuando la plaza se encontraba en mano de los portugueses entre los años 1705 y 1716.

El segundo elemento defensivo lo constituyen las rampas de acceso y las cuatro puertas de entrada que nos conducen al patio de armas, donde el asaltante es fácilmente abatible desde la muralla del recinto superior.

En el patio de armas destaca: la Iglesia de Santa María del Castillo, el comedor, la cantina, dormitorios de la tropa y el aljibe. Todo ello dominado por la impresionante atalaya de la torre del Homenaje, construida por D. Álvaro de Luna. Junto a una de sus caras se abre la puerta al segundo recinto, conocido como “ Plaza Alta”, donde destaca la torre de los Cinco Picos de forma pentagonal y el puente levadizo de más de 10 metros de altura que une esta torre con la del Homenaje. La torre del Homenaje tiene cinco pisos de altura y está construida con lienzos de mampostería y esquinazos de granito. Toda la torre esta almenada, y ofrece matacanes en el centro de sus caras. Otras dependencias que son importantes en este patio son: la Casa del Alcaide Mayor, los aljibes y la cantina

El elemento más distintivo de la localidad es el formidable "Castillo de Alconchel”, también llamado en la actualidad como Castillo de Miraflores por estar ubicado en el cerro del mismo nombre. Y enclavado sobre la cima del cerro de este mismo nombre, domina con su imponente presencia todos los territorios del entorno. De origen árabe, y reconstruido en el siglo XII por el monarca lusitano Alfonso Enríquez, fue consolidado luego por los templarios, convirtiéndose en uno de los bastiones más importantes de esta Orden. Originariamente se componía de triple recinto, reforzado el intermedio con cubos apuntados hacia el sur. Lo preside una poderosa torre de Homenaje, completando el conjunto un buen patio de armas, aljibes, mazmorras, capilla y otras dependencias de las que se conservan distintos restos. Hoy se encuentra en su interior el Centro de Interpretación de las Fortificaciones del Gran Lago de Alqueva, alberga ya un espacio único para convenciones, congresos y exposiciones y se prepara para el hospedaje. 

El Hotel de Zafra, Palacio de los Duques de Feria, se alza sobre un majestuoso castillo del siglo XV de amplias y elegantes estancias, que comenzó a construirse en 1437 como residencia de los duques de Feria. El valor del palacio se expresa a través de una espectacular fachada y de su majestuoso Patio Renacentista, en un enclave idóneo para descubrir el entorno monumental y los parajes de la zona. Te sorprenderá el grandioso interior, que conserva hermosos artesonados, arcones, herrajes, pasamanos y elementos decorativos pertenecientes al antiguo palacio. Habitaciones espaciosas y señoriales, piscina y un cuidado jardín completan la oferta de Parador.

Podrás acceder a la preciosa ciudad de Zafra a través de las puertas de su muralla. Una de las entradas más bellas es a través de la Puerta de Jerez, donde la callejuela del Clavel te embelesará. Enmarcada por un arco y decorada con azulejos, a la calle asoman pequeños y floridos balcones que dibujan la postal perfecta. Dar un paseo por las plazas, la Grande y la Chica, el comercio de la calle Sevilla, la Colegiata o visitar impresionantes iglesias como la de la Candelaria son los principales atractivos de esta localidad, también conocida como La Sevilla Chica.

Te encantará conocer esta tierra de Templarios y Señoríos, pueblos de gente sencilla y encantadora, ricos en cultura y sabios en gastronomía.

 

Conoce el entorno

Situada en un amplio valle, entre las sierras del Castellar y San Cristobal, la ciudad se encuentra muy bien comunicada con el resto de la provincia por su ubicación, especialmente con Badajoz y Portugal. Durante los siglos XVI y XVII fue conocida por sus afamados talleres de artesanía y su importante industria del cuero. Hoy día es una ciudad moderna, dotada de una importante infraestructura comercial hotelera y de servicios.

Entre sus monumentos más afamados se encuentran el Alcázar de los Duques de Feria, que alberga al Parador "Duques de Feria", la Colegiata de Stª María de Candelaria, el Monasterio de Santa Clara, el Convento de Santa Catalina, la Iglesia de Santa Marina (adosada al Alcázar), y la  Iglesia del Rosario, además de sus plazas: Plaza Grande y Chica, Plaza de España o Plaza del Alcázar.

Servicios

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