La Mancha, tierra de órdenes militares (II)

Por David Nogales Rincón, profesor de Historia Medieval en la Universidad Autónoma de Madrid

La ruta discurre por algunas de las fortalezas del ámbito de la Mancha, territorio fronterizo con al-Ándalus, cuyo control quedó ligado durante la Edad Media a las todopoderosas órdenes militares de Calatrava, de Santiago y de San Juan, que asumieron la defensa de la cristiandad frente al islam a través del ejercicio de las armas.

            Las órdenes militares, instituciones nacidas en Tierra Santa en las décadas posteriores a la conquista de Jerusalén por los cruzados (1099), que aunarían ideales bélicos y religiosos en la defensa de la cristiandad frente a los infieles, habrían de alcanzar una especial importancia en los reinos de León y de Castilla durante la Edad Media. Será a partir del siglo XII cuando tendrá lugar, no solo la instalación en la Península de las órdenes internacionales del Temple y del Hospital de San Juan de Jerusalén, nacidas en Oriente, sino también la fundación de forma casi paralela de las órdenes militares específicamente hispánicas, bajo la protección de los reyes.

            La primera de estas órdenes hispánicas será la castellana de Calatrava (1158), fundada, según el relato idealizado que nos transmiten las crónicas antiguas, a raíz del abandono por los caballeros templarios de la fortaleza manchega de Calatrava (Ciudad Real). Un abandono que llevaría a que su defensa fuera asumida, tras el ofrecimiento realizado por el rey Sancho III de Castilla, por Raimundo, abad del monasterio navarro de Fitero. A esta fundación seguiría, poco tiempo después, la creación de las órdenes leonesas de Santiago y de San Julián del Pereiro, posteriormente rebautizada como de Alcántara.

            El grueso de estas órdenes quedó integrado por los religiosos conocidos como freires caballeros, sujetos a una regla monacal específica y a los votos o compromisos monásticos de castidad, pobreza y obediencia, asumidos habitualmente por estos caballeros de forma suavizada, hasta el punto de ser, en algunos casos, eliminados en los momentos finales de la Edad Media. Alejados de la función contemplativa de la oración, propia de los monjes, estos freires, según los Dichos de los santos padres, escritos por el santiaguista Pedro López de Baeza, tendrían como objetivo principal «servir a Dios y al rey y a vuestra orden contra los enemigos de la fe», porque «menester es de caballería lidiar por la fe de Jesucristo».

            Por encima de estos freires, se encontraba la figura del maestre, gobernador supremo de la orden. Un cargo de gran prestigio e importancia en la vida política castellana de fines de la Edad Media, hasta el punto de quedar habitualmente en manos de alguno de los grandes nobles próximos al monarca, como Álvaro de Luna o Juan Pacheco, marqués de Villena, maestres de la orden de Santiago, o el infante Sancho, hijo de Fernando I de Aragón, maestre de Alcántara.  

            Inspirados por el milagroso auxilio prestado, en el fragor de la batalla, por el apóstol Santiago o san Isidoro a los cristianos, los caballeros de estas órdenes tuvieron un papel importante en la cruzada peninsular, participando en algunas de las más famosas batallas y campañas que forjarían la leyenda de la Reconquista, como Alarcos (1195), las Navas de Tolosa (1212) o la Guerra de Granada (1482-1492). Sin embargo, las órdenes militares también pasaron a desempeñar un papel importante en la defensa y organización de los nuevos espacios conquistados, como sucedió en la Mancha. Sus inmensas llanuras fueron, a partir del siglo XII, confiadas a estas órdenes militares por los monarcas, primero, como un gran espacio fronterizo en disputa, inhóspito y casi fantasmal, que separaba a la ciudad de Toledo, en manos cristianas, de la todavía islámica ciudad de Córdoba. Después, a partir de las primeras décadas del siglo XIII, tras quedar asegurado esta área gracias a la victoria cristiana en las Navas de Tolosa (Jaén), como un espacio integrado de pleno derecho en la Corona de Castilla, colonizado y explotado económicamente bajo el gobierno de los freires sanjuanistas, calatravos y santiaguistas.

            Todo ello ha dejado una profunda huella en la actualidad, fosilizada en la memoria de sus habitantes y en la toponimia de algunas de sus comarcas, como, por ejemplo, el Campo de Calatrava o el Campo de San Juan, salpicados hoy por los castillos, torres y atalayas desde los que, en el pasado, estas órdenes militares dominaron las extensas llanuras manchegas.

 

RUTA

La ruta discurre por los territorios castellano-manchegos ligados a las órdenes militares de San Juan, Calatrava y Santiago. Partiendo del castillo de Alcalá del Júcar (Albacete), ligado a la figura de don Juan Pacheco, marqués de Villena y maestre de la poderosa orden de Santiago, la ruta discurre por el castillo de Alarcón (Cuenca), perteneciente a la orden de Santiago desde fines del siglo XII, por donación del rey Alfonso VIII de Castilla, el cual, tras pasar a manos de la Corona, primero, y del famoso noble castellano don Juan Manuel, después, quedaría a fines de la Edad Media en poder del referido Juan Pacheco, por el castillo de Garcimuñoz (Cuenca), cuya reconstrucción sería impulsada en la segunda mitad del siglo XV por el citado Juan Pacheco, ante cuyos muros habría de morir el conocido poeta Jorge Manrique, autor de las Coplas a la muerte de su padre, dirigidas a honrar la memoria de su progenitor el maestre de Santiago, don Rodrigo Manrique, por el castillo de Belmonte (Cuenca), propiedad, a fines del Medievo, del citado Juan Pacheco, quien, en su condición de maestre santiaguista, dispuso en este castillo la cruz de Santiago y decoraciones a base de veneras o conchas, en memoria de la orden, por el imponente monasterio de Uclés (Cuenca), construido en el siglo XVI sobre lo que originalmente fue una fortaleza de origen islámico, donada por el rey Alfonso VIII de Castilla a la orden de Santiago en 1174, la cual se habría de convertir, con el paso del tiempo, en la casa madre de la orden y en lugar de residencia de sus maestres, por el castillo de Consuegra (Toledo), propiedad de la orden de San Juan desde 1183, gracias a la donación realizada por el tantas veces citado Alfonso VIII, la cual se encargaría de construir, a lo largo de los siglos XII y XIII, algunas de las estructuras que hoy vemos, convirtiéndose, a partir del siglo XIV, en la sede del priorato de Castilla y León, y por Almagro (Ciudad Real), sede de los capítulos generales de la orden de Calatrava y residencia de sus maestres desde el siglo XIV, para finalizar en el Sacro convento y castillo de Calatrava la Nueva (Ciudad Real), construido tras la victoria cristiana de las Navas de Tolosa de 1212 y convertido, poco después, en la casa madre de la orden calatrava, donde se instalaría el maestre y su corte, una vez abandonada la cercana fortaleza de Calatrava la Vieja, que había visto nacer a la orden.

¿Por dónde transcurre la ruta?

  • Monasterio de Uclés
  • Castillo de Consuegra                                                                                        127 kms   1:20 hs
  • Convento de la Asunción de Calatrava. Parador Almagro             90 kms   1:00 hs.
  • Sacro Convento y castillo de Calatrava la Nueva                               33 kms    0:40 hs.

Esta ruta enlaza con

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La fortaleza se comenzó a construir a mediados del siglo IX durante la época de esplendor del califato de Córdoba, concluyendo su construcción a mediados del siglo XIII por los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, mas de 350 años de construcción ininterrumpida y de ahí que en la actualidad se puedan visitar en un solo edificios los vestigios de tres castillos diferentes.

La orden le convirtió en la capital de un extenso priorato. La cesión del castillo y su alfóz a los caballeros se realizó en el año 1.183 por Alfonso VIII, aunque la fortaleza ya había sido reconquistada por Alfonso VI, justamente cien años antes, siendo lugar de enfrentamientos bélicos constantes, esta se perdió pasando de cristianos a musulmanes en repetidas ocasiones hasta pasar definitivamente al reino de Castilla.

Las ampliaciones y reformas del castillo continuaron a lo largo de los siglos para adaptarse paulatinamente a los usos y costumbres de cada época, dotándole de archivo, capilla, sala capitular, aljibes, potentes defensas (era necesario romper 7 puertas para acceder al núcleo central de la fortaleza y el grosor medio de sus muros es de 4.5 metros y la altura de sus torres de 30 metros, lo cual, unido a su posición estratégica, le daba un aspecto inexpugnable).

Su última ampliación se realizó en el siglo XVII con la intención de albergar una nueva ermita. La fortaleza continuó habitada hasta prácticamente principios del siglo XIX. En el año 1.813 el edificio fue volado por las tropas de Napoleón quedando en ruinas.

En 1.837 sufrió el proceso desamortizador de Mendizábal para ser adquirido por el Ayuntamiento en 1.962. Actualmente se halla en fase de rehabilitación habiéndose recuperado el 50% del castillo.

Hoy en día se pueden visitar dos de tres aljibes, la galería, la nave de archivos, la ermita, la sala capitular, la torre albarrana, las terrazas, el jardín, la barbacana y los pasos de ronda, siendo utilizado para representaciones teatrales y eventos culturales.

La ciudad castellana donde se ubica el Parador de Almagro está declarada Conjunto Histórico Artístico. Según la tradición, el origen de la ciudad fue un castillo árabe llamado Almagrib. El nombre hace referencia a la característica arcilla roja de la zona, de color almagro, que verás en la Plaza Mayor y en otros edificios del casco histórico. Precisamente a cinco minutos de la Plaza Mayor está nuestro Parador. El edificio es un antiguo convento del S XVI, muy acogedor y tranquilo, con piscina, patios interiores, luminosas galerías y bonitas maderas. Te proponemos un lugar ideal donde alojarte y crear una historia inolvidable sobre los rincones de Almagro, tardes al sol en las terrazas de sus plazas, y atardeceres únicos en regalos que la naturaleza ha dejado en lugares cercanos como Las Tablas de Daimiel.

No puedes perderte el Corral de Comedias de Almagro, el único que se ha conservado intacto y en activo desde principios del siglo XVII hasta nuestros días. En la actualidad funciona como teatro y acoge una intensa actividad que podrás comprobar al visitar la ciudad. En este Monumento Histórico Artístico también se celebra un prestigioso Festival Internacional de Teatro Clásico.

El Corral de Comedias es una de las joyas de Almagro, ¡pero tiene muchas más! Otra de ellas es su Ruta de los Castillos, que te llevará al Castillo de Calatrava la Vieja, al Parque Arqueológico de Alarcos-Calatrava y al Castillo de Calatrava la Nueva.

Partiendo del Parador, a menos de una hora de distancia, la hermosa naturaleza manchega te conducirá a espacios únicos como el Parque Nacional de Cabañeros, el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, o el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, parajes que son un festival de la naturaleza, un oasis en medio de la llanura manchega, la perfecta panorámica para tu retina. Una experiencia que te encantará.

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