El rey Fernando III en la ruta de Castillos y Palacios de Andalucía

Esta ruta se caracteriza por hacer un recorrido por castillos y palacios ubicados en localidades que fueron conquistadas por el rey Fernando III, el Santo, a lo largo de más de 12 años de lucha contra los musulmanes y la reconquista de Al-Andalus.

Las ciudades a las que se refiere son Jaén, conquistada en 1246, Córdoba tomada en 1236, Almodóvar del Río en Córdoba, tomada entre 1240 y 1243, Sevilla tomada finalmente en 1248 y más tarde Jerez de la Frontera, Cádiz.

Una ruta ideal para realizar en etapas debido a la distancia que abarca y para poder disfrutar de cada castillo o palacio y de las posibilidades que ofrecen, actividades complementarias y su gastronomía que dejarán un buen sabor de boca a los viajeros por los productos típicos que pueden degustar en cada uno de ellos.

Es una ruta que se complementa al ofertar castillos con su característica arquitectura defensiva y los palacios más señoriales donde se cuida especialmente la decoración interior.

Ruta muy recomendada para realizar bien durante unas vacaciones o puente, bien para realizar desde una provincia a otra por la proximidad hacia ella.

 

¿Por dónde transcurre la ruta?

  • Castillo Santa Catalina de Jaén
  • Palacio de Viana
  • Castillo de Almodóvar
  • Casa de Pilatos
  • Palacio del Virrey Laserna

Descubre los castillos de esta ruta en detalle

El Palacio de Viana es una casa señorial del s.XV situada en el céntrico barrio de Santa Marina que se ha ido ampliando hasta mediados del s.XX llegándose a convertir en una valiosa muestra de casas solariegas de la nobleza cordobesa.

Estuvo vinculada a la aristocracia cordobesa, en sus inicios hasta el s.XIX al Marquesado de Villaseca, y desde entonces hasta el año 1980 al Marquesado de Viana. Actualmente pertenece a la Fundación Cajasur que la mantiene abierta al público como museo.

Viana ofrece al visitante la posibilidad de visitar una casa nobiliaria vivida y descubrir una evolución de estilos arquitectónicos, artes decorativas y ambientes relacionados con la aristocracia. Te invita al transporte de otras épocas, conocer la evolución de sus formas de vida, en sus gustos y en el importante papel que ejercieron estas elites de poder a lo largo de la historia. Todo queda reflejado en las magnificas colecciones artísticas del palacio: cueros, guadamecíes, pinturas, armas, azulejos, tapices, mobiliario….

La visita se completa con uno de sus principales atractivos, sus doce patios y jardín El patio, heredero de la tradición romana y árabe, tiene en Viana su más amplia representación histórica: desde el patio de vecinos de origen medieval, ejemplo de arquitectura popular, a los patios renacentistas como símbolos de poderío y linaje.

El castillo de Almodóvar fue construido en época árabe en el año 740. Recibió el nombre de Almudawwar, que significa el redondo, en honor a la forma del terreno donde está asentado el mismo.

Perteneció al Califato de Córdoba durante los años de Abderramán III. Cuando Al-Ándalus estaba dividido en diferentes reinos independientes entre sí, conocidos como los reinos de Taifas, el castillo perteneció primero a la de Sevilla, luego a la de Carmona y por último, a la de Toledo.

En 1240, cuatro años después de la reconquista de Córdoba, el castillo fue adquirido por Fernando III "El Santo", quién lo reconstruyó y amplió parte del mismo. 

Durante el reinado de Pedro I "El Cruel" o "El Justiciero", el bastión alcanzó una de sus épocas más esplendorosas, sirviendo éste de vivienda, prisión y de cámara de tesoros, asentándose así su función militar. 

Entre otras personalidades, las mazmorras del castillo de Almodóvar fueron ocupadas por D. Fadrique y Dña. Juana de Lara.

Es en 1900, cuando su propietario, D. Rafael Desmaissières y Farina, XII Conde de Torralva, dedica - durante 36 años- su fortuna y parte de su vida a reconstruir la fortaleza.

Este palacio, más conocido como Casa de Pilatos, es una armoniosa síntesis de la tradición gótico-mudéjar tardomedieval y de las innovaciones del Renacimiento italiano, cuya introducción en Sevilla se debe a sus propietarios, los Enríquez de Ribera, Adelantados Mayores de Andalucía, principales representantes de la corona en la Baja Andalucía.

Situado en el centro histórico de Sevilla, su núcleo comenzó a construirse a fines del siglo XV, agregándosele salones, patios y jardines hasta convertirlo en el conjunto residencial privado mayor de la ciudad y en el marco ideal en el que desarrollar los nuevos modos de vida y sociabilidad de las élites de una ciudad enriquecida como metrópolis del mayor imperio ultramarino hasta entonces conocido.

A lo largo del Siglo de Oro, este palacio actuó de tamiz de los nuevos gustos artísticos procedentes de Italia que los sevillanos conocieron primero por las piezas marmóreas traídas de Génova, hace quinientos años, por el I marqués de Tarifa, con ocasión de su célebre peregrinación a Jerusalén que acabaría dando su nombre actual al palacio, y después, por las extraordinarias colecciones escultórica y pictórica reunidas, como Virreyes de Nápoles, por dos de sus descendientes, el I y III duque de Alcalá, obras muchas de ellas presentes aún en el palacio.

Por su organización espacial, su calidad arquitectónica y la riqueza de su decoración, devino el modelo canónico de la arquitectura civil andaluza y el patrón de los palacios sevillanos.

El Palacio del Virrey Laserna permite al visitante un viaje en el tiempo al lujo y esplendor de épocas pasadas. Situado en pleno corazón del centro histórico de Jerez de la Frontera, su propiedad se ha transmitido de padres a hijos desde el repartimiento de Alfonso X el Sabio en la segunda mitad del S. XIII.

Durante la visita guiada conocerán la historia de los distintos condes. La apasionante vida del general D. José de Laserna, I Conde de los Andes, héroe de la guerra de independencia, último Virrey del Perú y de España en América, que moró en el Palacio a finales del S. XVIII. Pero también la de D. Francisco Moreno y Zuleta, VI Conde de los Andes, Ministro de Economía y Hacienda con Alfonso XIII, Jefe de la Casa Real en el exilio y albacea testamentario de S.M.  Así como el VII Conde de los Andes, D. Francisco Moreno y Herrera, político, ensayista, premio nacional de literatura y miembro del Consejo privado de D. Juan III.

La riqueza arquitectónica del palacio, de estilo neoclásico pero con reminiscencias de épocas anteriores, sus amplios salones, su decoración exquisita, su inigualable colección de mobiliario clásico y obras pictóricas de primer orden representan el paradigma del espléndido boato del antiguo estilo de vida de la aristocracia andaluza.

Merece la pena destacar los restos que aún quedan del antiguo palacio árabe sobre el que se edificó; la galería de caza, el jardín de estilo regionalista andaluz y su azulejería, los cuadros de Zurbarán, Rubens o Snyders, el magnífico comedor en el que han almorzado reyes, políticos y aristócratas, las vidrieras de Maumejean, la colección de bargueños, la impresionante escultura de los gallos de pelea de Gueret, los tapices flamencos y alguna que otra curiosidad, como una cama para perro del S. XVIII.

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