Castillos del Marquesado de Villena: Belmonte, Garcimuñoz, Alarcón, Chinchilla de Monte-Aragón, Alcalá del Júcar, Almansa y Villena. 2 o 3 días.

Ruta donde el turista podrá conocer las ilustres villas que formaron parte del Marquesado de Villena. Un recorrido completo por la historia de famosos personajes como el Infante Don Juan Manuel, Alfonso de Aragón (Rey de Navarra), Juan Pacheco o Diego López Pacheco.

Además el visitante descubrirá distintos conceptos completamente diferentes de rehabilitar un castillo, desde el más clásico al más innovador.

¿Por dónde transcurre la ruta?

  • Belmonte 
  • Garcimuñoz 
  • Alarcón 
  • Chinchilla de Monte-Aragón
  • Alcalá del Júcar 
  • Almansa 
  • Villena 

 

Descubre los castillos de esta ruta en detalle

De estilo gótico mudéjar, fue mandado construir por Don Juan Pacheco, Marqués de Villena en 1456, hombre de confianza del Rey Enrique IV de Castilla y señor más poderoso del reino en su época.

La planta de este castillo en forma de estrella es única y su interior palaciego decorado con lujosas techumbres mudéjares en sus salones y galerías, así como su “bestiario medieval” esculpido en piedra, no tienen parangón en España y sin duda hacen de este castillo uno de los más emblemáticos de nuestro país.

El castillo se encuentra en perfecto estado de conservación gracias al esfuerzo de sus propietarios a lo largo de los siglos, y que se ha visto culminado con la última restauración, apoyando en esta ocasión las instituciones públicas el esfuerzo de la Casa Ducal de Peñaranda y Montijo, descendiente del Marqués de Villena y propietaria del Castillo.

El Castillo de Belmonte reabrió sus puertas al público en julio de 2010 y ofrece al visitante un recorrido cultural a lo largo de la historia de tan emblemático monumento, desde el siglo XV hasta la actualidad. La visita cultural dispone de audio-guía en 4 idiomas (español, inglés, francés e italiano), sala de audiovisual en gran formato con proyección de 12 minutos como introducción al recorrido turístico, y tecnologías de luz y sonido que trasladan al visitante a otra época.

Además,  desde el mes de Agosto de 2018, a los pies de la fortaleza se encuentra el mayor parque histórico-temático de máquinas de Asedio a escala real del mundo, Trebuchet Park. 

A lo largo de la visita se podrán ver 40 máquinas de asedio en cuatro ámbitos temáticos diferenciados: mundo cristiano, mundo musulmán, mundo oriental y renacimiento. En cuanto a la cronología, las piezas de los tres primeros espacios se sitúan entre los siglos V y XIV y en el siglo XV las del mundo Renacentista.

Todas las máquinas han sido probadas y funcionan tal y como lo hicieron en su época, y han sido reconstruidas con el mismo material empleado en cada período y con el máximo rigor histórico de acuerdo con la documentación existente (miniaturas, grabados, textos de la época, representaciones iconográficas o restos arqueológicos).

 

 

 

 

Castillo de Garcimuñoz, que es Conjunto Histórico desde 2002,  tiene la peculiaridad de poseer dos castillos, uno encima del otro. Son el castillo que habitó don Juan Manuel desde 1312 y el que mandó construir el marqués de Villena don Juan Pacheco en 1458.

Las primeras referencias al castillo de origen árabe datan del año 1172 en que el emir Abu Yacub Yusuf, de paso hacia Huete, lo destruye y esclaviza a sus mujeres y niños. Restaurado por Garcí-Muñoz, fue habitado por don Juan Manuel quien desde él controlaba el señorío de Villena, tal como siguieron haciendo los sucesivos marqueses hasta que don Juan Pacheco trasladó el centro de control a Belmonte. 

En la visita a este castillo se puede apreciar la muralla norte-sur que lo protegía, y diversas dependencias del mismo organizadas con respecto a un patio interno que actuaba como distribuidor. 

El castillo de don Juan Pacheco comenzó a construirse en 1458 sobre los restos del anterior que fue demolido. El maestro que lo construyó fue Martín Sánchez Bonifacio, uno de los integrantes de la escuela de Toledo. 
Es un castillo de transición al fuerte abaluartado.

Es de estilo gótico isabelino como lo testimonian sus troneras de cruz y orbe y el bocel decorativo que rodea todo el castillo por debajo de las ventanas del segundo piso, las puntas de diamante y bolas abulenses de su portada, etc. 

Su destrucción y el rebaje de sus lienzos y torres ocurren a partir del año 1663 en que una crujía del castillo se convierte en la actual iglesia de san Juan Bautista, inaugurada en 1708. Los muros del castillo sirvieron de cantera para las obras de la iglesia. 

El castillo ha sido restaurado recientemente (2010-2016) por Izaskun Chinchilla en estilo postmoderno. Una restauración polémica, donde la escultura se mezcla con la arquitectura, pero digna de ser visitada para valorar los distintos estilos de restauración de castillos.

La rehabilitación realizada permite visitar:

  • La torre del homenaje con 16,5 metros de diámetro en la que se ha recuperado el aljibe original.
  • Las cuatro ventanas góticas del segundo piso y las singulares ventanas del primero.
  • El interior de la torre suroeste que finaliza la visita a este castillo y conduce a la plataforma que da acceso al castillo de don Juan Manuel, en ella hallamos 40 chimeneas solares hoy solamente decorativas.

Con más de 13 siglos de historia, el Parador de Alarcón te trasladará a la Edad Media a través de su monumentalidad, más evidente en la Torre del Homenaje, y de sus elegantes textiles rojos y naranjas. Sobre un meandro del río Júcar, en lo alto del peñasco Pico de los Hidalgos, como si fuese un nido de águila, el Parador se asoma a uno de los pueblos más bonitos de España. Alarcón, declarado Conjunto Histórico Artístico por su belleza y su armonía, es pequeño y encantador. Abrazado por una muralla, se ubica al lado del embalse que lleva el mismo nombre. El humedal te encantará, con sus playitas arenosas sembrando las orillas, pinares, calas y farallones. Además, aquí podrás practicar deportes náuticos, como vela, windsurf, piragüismo, o remo.

Las aguas del río Júcar, ideales para la pesca, se relajan a su paso por Alarcón, riegan encantadores parajes y envuelven y protegen el antiguo alcázar de la localidad. Visita obligada tiene también la iglesia de Santa María, que posee uno de los retablos mejor conservados del Renacimiento. El Palacio de Castañeda, el Centro de Arte Contemporáneo de Pintura Mural de Alarcón, la Plaza de Don Juan Manuel, o la Iglesia de Santo Domingo de Silos son algunos de los lugares que te gustará visitar.

Practicar senderismo por la Hoz de Alarcón te conducirá a hermosos lugares. Para ello tienes dos opciones fantásticas: un sendero de Gran Recorrido siguiendo elcauce del Júcar, y un sendero de Pequeño Recorrido que bordea Alarcón para regalarte preciosas vistas.

A 180 km de Madrid y 170 de Valencia, éste es un lugar ideal para pasar un fin de semana y desconectar de todo. Tú solo tienes que apartarte de la ciudad y relajarte, todo lo demás te lo ofrecen Alarcón y nuestro Parador.

 

 

 

En un principio debió de erigirse como obra musulmana, resultado del reforzamiento fronterizo en época almohade, a finales del siglo XI, ante el avance cristiano de Alfonso VIII, pasando al lado cristiano cuando éste definitivamente conquistó la zona del Júcar hacia el año 1213.

Quedan escasos restos del castillo islámico, reduciéndose éstos a las cortinas que bordean la plataforma, pues lo que se conserva  pertenece a las reformas hechas por los cristianos, lo único que se conserva de origen musulmán son los dos restos de columnas de tapial nada más entrar a mano izquierda. Aunque profundamente reformado y rehecho, el mismo está construido en mampostería, aunque las partes restauradas se han reconstruido con sillares. Parece ser que el aspecto actual se debe a las fortificaciones llevadas a cabo a mediados del siglo XV, en la época  de Don Juan Pacheco, Marqués de Villena.

El Castillo está constituido:

  • Patio de Armas
  • Torre del Homenaje
  • Explanada

La Torre del Homenaje es un un torreón pentagonal con dos torrecillas de planta circular en los ángulos rectos.

El interior de la torre consta de tres pisos, se encuentra profundamente restaurado y sus estancias se utilizan como salas de exposiciones temporales y para actos culturales.

Sala 1, en la primera planta, es diáfana de 90m2, la puerta de acceso se encuentra en alto y para entrar se ha construido una paso elevado volado en piedra formado un semiarco de medio punto. 

Sala 2, en la segunda planta de la Torre del Homenaje, es una sala diáfana de 90 m2, el techo se cubre con una bóveda de cañón realizada en ladrillo. 

La comunicación entre las salas se realiza mediante una escalera de caracol abierta en el muro, la escalera se compone de tres tramos, uno que baja hasta la mazmorra y dos que suben que nos conducen al segundo salón y la torre. La iluminación de las salas se resuelve a través de grandes ventanas abiertas en los muros, dejando los vanos aspillerados para los huecos por donde corre la escalera de comunicación.

Terraza superior de la Torre (Torreón) de forma pentagonal consta de dos torres redondas y en los tres picos se situaban los vigías para controlar el paso por Alcalá del Júcar.

La Explanada es de unos 4000 m2,  estaba amurrada menos por una zona, antiguamente el pueblo estaba situado en esta zona que ahora no hay más que cimientos porque en la época de paz la gente se salió a vivir fuera, donde ahora está fundado Alcalá del Júcar.

El Castillo de la Atalaya de Villena fue construido por el Imperio Almohade a finales del s. XII, como refugio para la población musulmana ante el avance de los reinos cristianos peninsulares. De esta época data la muralla interior y los dos primeros pisos de la torre del homenaje, con sus imponentes bóvedas, únicas en los castillos de España junto con la fortaleza de Biar. Jaime I conquistó el castillo en 1240 y, tras el Tratado de Almizra, el Señorío de Villena pasó a los dominios de la familia Manuel, primeros señores feudales.

En el siglo XIV fue Príncipe de Villena el famoso escritor Don Juan Manuel, autor de El Conde Lucanor. Además, en el castillo residió su segunda esposa, la Infanta Doña Constanza de Aragón, lo que obligó a efectuar las primeras reformas, con la construcción de la capilla de la Virgen de las Nieves, cuyos restos todavía son visibles. En el siglo XV, el castillo fue gobernado por la poderosa familia Pacheco, Marqueses de Villena, que incorporaron dos nuevos pisos a la torre y levantaron la segunda muralla.

En 1476, los Reyes Católicos arrebataron el castillo a los Pacheco tras un duro asedio, del que quedan numerosos proyectiles de piedra en el patio de armas. Durante los siguientes siglos, el castillo fue protagonista en las guerras de las Germanías, la Sucesión o la Independencia, como muestran los formidables impactos de artillería existentes y los grafitis realizados por presos.

×