Castillos de Montaña: Puebla de Sanabria, Cornatel y Ponferrada.

En estos tres castillos no sólo encontrarás Historia, también podrás disfrutar de paisajes de montaña. En ambas estribaciones de los montes de León estas fortalezas invitan a contemplar la variedad de las estaciones proporcionadas por su diversidad arbórea compartida: pinos, robles, castaños y árboles frutales.

La primavera engalana de tonos verdosos el paisaje, amarillos tornan el bullicioso verano, el otoño regala la recolecta para dar paso al invierno caprichoso con sus intermitentes nevadas.

Como complemento indispensable playas fluviales y lugares de baño contrastan con lagunas heladas en un amplio abanico térmico distribuido en las diversas estaciones.

El senderismo es la actividad que más posibilidades ofrece de cara a contemplar el paisaje pero cada vez más observadores aprovechan lugares escarpados para realizar avistamiento de aves.

El turismo cultural con los castillos como protagonistas innovan en su oferta dinamizadora con visitas teatralizadas, conciertos, eventos infantiles y talleres diversos.

Las jornadas gastronómicas en época micológica y los magostos son un buen reclamo para atraer visitantes a estos castillos de montaña y su entorno. Diversos restaurantes ofrecen platos especializados con productos locales a la par que pequeños productores comercializan los mismos para deleite de los compradores.

Para conectar la ruta se deberá disponer de coche particular y de cero prisas, las carreteras sinuosas ofrecen miradores para realizar paradas en el camino y animarte a seguir viaje.

Importante pernoctar para disfrutar de la magia de la iluminación nocturna que ofrecen los  muros de piedra con leyendas y señoríos de este territorio compartido entre montes del Noroeste Español.

Recomendado para todas las edades.

 

¿Por dónde transcurre la ruta?

  • Castillo de Puebla de Sanabria
  • Castillo de Cornatel
  • Castillo de Ponferrada

Descubre los castillos de esta ruta en detalle

Aunque dejarse maravillar por el Castillo de los Templarios resulta muy fácil, llegar a conocerlo no es tan sencillo. Con sus 8.000 m2 de superficie, está considerado como uno de los castillos más importantes del noroeste peninsular y es el emblema principal de la ciudad de Ponferrada.

Su arquitectura militar atiende a siglos de historia, donde diferentes pobladores han dejado su huella a través de sucesivas construcciones, reformas, abandonos y rehabilitaciones. Declarado Monumento Nacional en 1924 y Bien de Interés Cultural (BIC), no será hasta finales del siglo XX cuando se haga un gran esfuerzo de recuperación de las murallas y dependencias del Castillo.

El resultado es un monumento multifuncional, donde se desarrollan diversas actividades expositivas, musicales, lúdicas, didácticas y religiosas.

Su emplazamiento siempre ha sido privilegiado en todos sus sentidos. Geográficamente, ha sido lugar de paso obligado entre la Meseta y Galicia, y recorrido obligado para los peregrinos hacia Santiago. Tácticamente, su ubicación sobre un promontorio a orillas del río Sil, ha permitido la protección y defensa de su territorio y del Camino. Localmente, es un hito referente en el casco antiguo de la ciudad, en torno al cual encontramos importantes edificios monumentales: iglesia de San Andrés, las Cuadras (Oficina de Turismo), Casa de los Escudos (Museo de la Radio), Basílica de la Encina, convento de la Purísima Concepción, antigua Cárcel (Museo del Bierzo), calle y Torre del Reloj, Ayuntamiento y antigua plaza de las Eras.

El Castillo de los Templarios, el Camino de Santiago y la ciudad de Ponferrada tienen un pasado y futuro muy unido, donde sus historias se entrelazan y no es posible llegar a conocer uno sin explicar su relación con el resto.

El Castillo de Cornatel se alza sobre un altozano de los Montes Aquilanos a unos 800 metros de altitud sobre el nivel del mar, en Villavieja, en el término municipal de Priaranza del Bierzo, provincia de León.

Es una construcción de una sola muralla recorrida por un paseo (adarve) de ronda defensivo, totalmente almenado al que se accedía por medio de escaleras voladas de pizarra. La abrupta peña en la que se levanta obligó a sus constructores a adaptar las diferentes edificaciones, planteadas a diversas alturas, a tan especiales circunstancias, configurando un recinto de planta triangular.

Dos de sus flancos se encuentran amurallados, mientras que el tercero, en la vertiente nordeste, resulta especialmente inexpugnable de forma natural, puesto que se sitúa en vertical sobre un barranco a una altura aproximada de 180 metros sobre el arroyo de la Indrina, que discurre a sus pies.

Diversos autores se han referido desde finales del siglo XIX a este castillo, limitándose casi siempre a describir los restos visibles en superficie o a consignar algunos datos históricos. Al margen de estos trabajos, el edificio ha sido objeto de varias leyendas en relación con su posible vinculación, en un determinado momento, a la orden de los Templarios, que estuvieron unos cien años, desde el 1213 a 1312.

En esta línea la obra más conocida es la novela del autor romántico berciano Enrique Gil y Carrasco, titulada El señor de Bembibre.

El castillo actual, construido enteramente en mampostería de pizarra, se data, prácticamente en su totalidad, a finales del siglo XV, en época del primer conde de Lemos, señor del mismo. No obstante sus orígenes históricos podrían remontarse a fechas muy anteriores que lo vinculan con el castillo altomedieval de Ulver, abundantemente citado en la documentación de la época, teoría aceptada por la mayor parte de los autores que han escrito sobre esta fortificación.

No obstante, algunos de ellos, entre los que cabe citar a Fernando Cobos, arquitecto encargado del Plan Director de Cornatel, señalaban la existencia en los alrededores del castillo de varios despoblados con restos de estructuras que podrían haberse correspondido con Ulver.

El actual castillo de Puebla de Sanabria se levanta sobre el mismo emplazamiento en el que estuvo el castillo del siglo XIII. De este anterior recinto son pocos los datos que se tienen, ya que sus escasos restos no han permitido más que influir su planta. Algunos historiadores han querido ver como única fortificación anterior a la actual una torre fuerte, conocida como “de los Losada”, sin embargo mayoritariamente se tiende a pensar que la construcción plenomedieval fue un castillo en el mismo emplazamiento y de similar tamaño del actual.

Pertenece al grupo de castillos obtenidos por favor real en beneficio de familias nobles que en determinadas circunstancias apoyaron a los monarcas en sus empresas. Llegado a manos del III Conde de Benavente, Alonso Pimentel, cabe suponer que emprendió las obras de levantamiento del nuevo castillo hacia mediados del siglo XV, según se deduce de su testamento, fechado en 1455.

Las obras serían reanudadas por el IV Conde, Rodrigo Alonso de Pimentel junto a su mujer María Pacheco, quienes entre los años 1477 y 1482 construirán la mayor parte de la obra. Aunque a estos corresponde la mayor parte de las obras de levantamiento de la fortificación, debieron ser sus sucesores, Alonso de Pimentel y Ana de Velasco los que terminarían las obras definitivamente

Actualmente el castillo, es uno de los monumentos más visitados de toda la Provincia de Zamora, registrando hasta 50.000 visitantes en el 2017.

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