Castillos y palacios con exposiciones y museos.

A continuación se listan aquellos castillos y palacios en los que visitar exposiciones y museos.

Castillo Palacio de los Fernández de Heredia, Siglo XIV (Gótico Levantino)

El mayor castillo que puedas imaginar.

El Castillo de Mora de Rubielos es un monumento representativo del gótico mediterráneo situado en la parte más alta de la villa sobre un promotorio rocoso.

El Castillo es una maciza construcción de sillería de planta cuadrangular irregular con cuatro torres, patio de armas porticado y galería claustral. Ocupa un área de 4.300 m2 (67 x 65 m.). La rampa de acceso de intra-muros está dispuesta en zig-zag y presenta aspilleras en su recorrido, delatando su función defensiva. Flanqueada la puerta, una ligera pendiente con escalones nos conduce al:

Patio de armas porticado; claustro cuando fue convento. Tiene una superficie total enplanta de 1.400 m2 (38 x 37 m.). De planta casi cuadrado irregular y cuyos arcos apuntados presentan dimensiones distintas. En algunos capiteles aparece decoración de animales o monstruos, pero están muy deteriorados.

Caballerizas. Establos. Sótano al que se accede por un arco sesgado, junto al ángulo que forman los muros. La bajada se efectúa por una suave pendiente escalonada, que en un tiempo fue de tierra. Se llega así a un amplio espacio que en su día soportó a derecha e izquierdas los pesebres del ganado.

Marcas de canteros. Pueden verse todavía grabadas en algunas dovelas que construyen los arcos fajones más próximos a la entrada (y en otras salas del castillo) y son la firma de las cuadrillas de canteros que trabajaron en su talla.

Gran salón comedor o de usos diversos, según el castillo pasase por días de paz o días de contienda, que eran los habituales en el medievo.

Antesala, que podía ser con un poco de imaginación, armería, scriptorium y vestuario.
Hoy alberga parte del Museo Etnográfico, son piezas obtenidas exclusivamente en la misma villa.

Alcoba.Dormitorio principal del castillo de los Fernández de Heredia. Esta estancia está alojada en el hueco de la torre de posición. Este, ofreciendo muy gruesos muros, según puede verse por la profundidad del ventanal y también un acorazado techo con el doble de vigas que precisaría normalmente.

La mazmorra. Prisión de gran seguridad La Gran Escalera, Torre-Puerta Extramuros, Escalera Helicoidal, Sacristía en la Etapa Conventual, Gran Sala de 284 m2, Sótanos Primera y Segunda planta. Cripta de Enterramiento, Cripta.y la Capilla.

Declarado en 1931 Monumento Nacional (la villa será declarada Conjunto Histórico- artístico en 1978), su restauración se inició en 1972 con el desescombro, limpieza y consolidación de arquerías y forjados.

 

Se levanta sobre un castro celtibérico, y fue edificado a partir del siglo XI adosado a un ángulo de la muralla. Su construcción se prolongó hasta el siglo XVII, por lo que tiene una mezcla de estilos arquitectónicos muy característica, aunque predominan el gótico y el renacentista.

En su construcción participaron algunos de los arquitectos más famosos de la época: Hanequin de Bruselas, Juan Guas o Juan de Álava, autor del actual patio de armas.

Es de forma irregular y tiene una superficie de 1.025 m2. Destaca su patio de armas, así como la torre del homenaje, de 20 m de alto, que conecta con la crujía oriental que albergó una de las armerías más ricas y valiosas de España. Está rodeado por una barbacana exterior, y conecta a través de un tapial con el antiguo bosque de caza del castillo, ahora parque municipal.

Fue propiedad de validos reales como el Álvaro de Luna o Beltrán de la Cueva, y entre sus huéspedes más ilustres destacan los reyes de Castilla, como Sancho IV, o su mujer doña María de Molina, que celebró las cortes del reino en 1297, o Juan I y su mujer doña Leonor, que murió en el castillo. También destacan el pintor Parcerisa, José de Espronceda, el general Hugo o el duque de Wellington.

En 1997 surgió el Castillo Habitado, la primera visita teatralizada de España. Además de un espacio turístico, es un instituto de Educación Secundaria, y sede de la Fundación de la Casa de Alburquerque, que custodia uno de los archivos nobiliarios más importantes del país.

El magnífico castillo es una demostración de importancia del poder que la familia Zuñiga tuvo durante el reinado Enrique II, último tercio del S. XIV. Las posesiones de los Condes de Miranda abarcaban desde Gormaz a lo largo de toda la línea defensiva del Duero, a la vez camino natural de comunicaciones entre los reinos de Navarra y Aragón y de los de León y Portugal.

El castillo que ahora podemos contemplar se construye a mediados del S.XV por el primer Conde, Diego López de Zuñiga y Guzman (Condestable de Castilla) respondiendo a las tácticas militares de la época. En posición central y dominante con acceso elevado desde el patio de armas y con dos niveles de disparos y proyectiles.

Es un castillo de extraordinarias proporciones que impresiona por su silueta, que adopta la forma de un buque de guerra varado en tierra en el que predomina la seguridad sobre la habilidad  y que se asemeja al no muy alejado castillo de Peñafiel. Fue fortaleza eminentemente militar y guerrera que sin duda estuvo dotada de muchos elementos defensivos como demuestra la variedad de aspilleras, troneras abocinadas, saeteras, matacanes…

La puerta de entrada está situada al norte y la gran torre del homenaje , cada esquina es un punto cardinal. Los restos que permanecen son piezas suficientes para enteder la extensión y distribución de esta gran fortaleza.

Aunque dejarse maravillar por el Castillo de los Templarios resulta muy fácil, llegar a conocerlo no es tan sencillo. Con sus 8.000 m2 de superficie, está considerado como uno de los castillos más importantes del noroeste peninsular y es el emblema principal de la ciudad de Ponferrada.

Su arquitectura militar atiende a siglos de historia, donde diferentes pobladores han dejado su huella a través de sucesivas construcciones, reformas, abandonos y rehabilitaciones. Declarado Monumento Nacional en 1924 y Bien de Interés Cultural (BIC), no será hasta finales del siglo XX cuando se haga un gran esfuerzo de recuperación de las murallas y dependencias del Castillo.

El resultado es un monumento multifuncional, donde se desarrollan diversas actividades expositivas, musicales, lúdicas, didácticas y religiosas.

Su emplazamiento siempre ha sido privilegiado en todos sus sentidos. Geográficamente, ha sido lugar de paso obligado entre la Meseta y Galicia, y recorrido obligado para los peregrinos hacia Santiago. Tácticamente, su ubicación sobre un promontorio a orillas del río Sil, ha permitido la protección y defensa de su territorio y del Camino. Localmente, es un hito referente en el casco antiguo de la ciudad, en torno al cual encontramos importantes edificios monumentales: iglesia de San Andrés, las Cuadras (Oficina de Turismo), Casa de los Escudos (Museo de la Radio), Basílica de la Encina, convento de la Purísima Concepción, antigua Cárcel (Museo del Bierzo), calle y Torre del Reloj, Ayuntamiento y antigua plaza de las Eras.

El Castillo de los Templarios, el Camino de Santiago y la ciudad de Ponferrada tienen un pasado y futuro muy unido, donde sus historias se entrelazan y no es posible llegar a conocer uno sin explicar su relación con el resto.

El castillo-palacio de Valderrobres es una obra gótica construida entre los siglos XIV y XV por iniciativa del arzobispo de Zaragoza, señor feudal del territorio, que lo utilizaba como residencia temporal. Forma pareja con la iglesia parroquial, edificada al mismo tiempo y durante las mismas fases y unida a él a través de un pasadizo que permitía acceder a la tribuna construida sobre la capilla lateral del templo y de ésta, con el interior de la iglesia.

El conjunto castillo-iglesia preside la localidad. Al recinto del castillo se accede a través de dos puertas, una situada frente a los pies de la iglesia y otra ubicada bajo el pasadizo de unión con el templo. Atravesando estas puertas se llega al patio de armas, que estaba amurallado en todo su perímetro.

El castillo es un edificio de planta poligonal irregular y tiene la particularidad de que está edificado en el lugar que ocupaba la cúspide de una colina rocosa, de modo que sus constructores utilizaron la montaña como cantera y, a la vez que vaciaban lo que sería el espacio interior, pudieron construir los muros perimetrales, ganando superficie en cada una de sus tres plantas, hasta la última en cuyo centro emerge la colina rocosa.

En su planta baja destacan la sala de caballerizas y de mozos de cuadra, la sala capitular, la bodega, la mazmorra y el pasadizo que le unía a la iglesia. En la planta noble están la cocina, las despensas, una necesaria, el gran salón de las chimeneas, la biblioteca y las salas privadas del arzobispo. En las plantas superiores se encuentran los almacenes del aceite, las galerías y graneros y por último el paso de ronda flanqueado por almenas, merlones y torreones.

 

El Palacio Del Infante Don Juan Manuel fue la primera fortaleza de Belmonte ordenada construir por Don Juan Manuel en el año 1323 sobre una anterior edificación visigoda. Fue el lugar de nacimiento en
1419 de Don Juan Pacheco, primer Marques de Villena, quien ordenaría la construcción del actual Castillo De Belmonte.

El II Marqués de Villena, Don Diego López Pacheco, lo convirtió en monasterio para lo que, en 1499, trasladó desde la Villa de la Alberca a la de Belmonte, a las Religiosas de Santa Catalina de Sena,
permaneciendo en el palacio hasta 1960.

Entre los muros de este edificio cargado de historia se encuentra ahora nuestro hotel, restaurante y spa, con las más actuales instalaciones para sus escapadas. 

La historia, tradición y cultura del lugar se funden con la modernidad, la calidad y la comodidad de nuestro hotel, un remanso de tranquilidad donde disfrutará de una estancia inolvidable.
Descubra las instalaciones del Palacio Del Infante Don Juan Manuel Hotel Spa y viaje atrás en el tiempo desde sus instalaciones, completamente rehabilitadas pero conservando la esencia y la inspiración de la arquitectura e historia originarias.

 

El Hotel dispone de habitaciones individuales, dobles, triples y familiares, con capacidad de hasta cinco personas.  Además de suites ideales para eventos especiales como bodas, por su gran amplitud. Las habitaciones son muy amplias, y tienen todas las comodidades necesarias para disfrutar de una experiencia única y relajada.

Además, los muros tienen mucha historia, ya que en muchas se pueden apreciar restos del edificio original, rehabilitados formando el conjunto histórico del edificio mezclado con elementos modernos, hacen una mezcla muy acogedora y confortable.

Además las vistas desde las habitaciones son hacia el Castillo del Belmonte por un lado, y a la Colegiata por el otro. Unas vistas con historia difíciles de olvidar.

Disponemos de 39 habitaciones equipadas con baño privado, ducha, secador, caja fuerte, calefacción y aire acondicionado, además de TV y WIFI. También están equipadas con hilo musical para completar la comodidad.

Un añadido extra del que dispone nuestro alojamiento es del SPA. En él podrá disfrutar de un circuito termal, además de sauna y baño turco. Sin olvidarnos de una amplia carta de tratamientos estéticos y masajes para relajarnos.

También dispone para la temporada de verano, de una piscina exterior con solárium, en el que podrá disfrutar de un agradable baño con la tranquilidad que el entorno da.

Alojamiento en diferentes tipos de régimen.

Precio General        70 – 225 €

El alojamiento puede completarlo con diferentes regímenes de desayuno, comida y cena. Puede también acompañarlo de sesión de Spa, masajes y diferentes  tratamientos estéticos.

De estilo gótico mudéjar, fue mandado construir por Don Juan Pacheco, Marqués de Villena en 1456, hombre de confianza del Rey Enrique IV de Castilla y señor más poderoso del reino en su época.

La planta de este castillo en forma de estrella es única y su interior palaciego decorado con lujosas techumbres mudéjares en sus salones y galerías, así como su “bestiario medieval” esculpido en piedra, no tienen parangón en España y sin duda hacen de este castillo uno de los más emblemáticos de nuestro país.

El castillo se encuentra en perfecto estado de conservación gracias al esfuerzo de sus propietarios a lo largo de los siglos, y que se ha visto culminado con la última restauración, apoyando en esta ocasión las instituciones públicas el esfuerzo de la Casa Ducal de Peñaranda y Montijo, descendiente del Marqués de Villena y propietaria del Castillo.

El Castillo de Belmonte reabrió sus puertas al público en julio de 2010 y ofrece al visitante un recorrido cultural a lo largo de la historia de tan emblemático monumento, desde el siglo XV hasta la actualidad. La visita cultural dispone de audio-guía en 4 idiomas (español, inglés, francés e italiano), sala de audiovisual en gran formato con proyección de 12 minutos como introducción al recorrido turístico, y tecnologías de luz y sonido que trasladan al visitante a otra época.

Además,  desde el mes de Agosto de 2018, a los pies de la fortaleza se encuentra el mayor parque histórico-temático de máquinas de Asedio a escala real del mundo, Trebuchet Park. 

A lo largo de la visita se podrán ver 40 máquinas de asedio en cuatro ámbitos temáticos diferenciados: mundo cristiano, mundo musulmán, mundo oriental y renacimiento. En cuanto a la cronología, las piezas de los tres primeros espacios se sitúan entre los siglos V y XIV y en el siglo XV las del mundo Renacentista.

Todas las máquinas han sido probadas y funcionan tal y como lo hicieron en su época, y han sido reconstruidas con el mismo material empleado en cada período y con el máximo rigor histórico de acuerdo con la documentación existente (miniaturas, grabados, textos de la época, representaciones iconográficas o restos arqueológicos).

 

 

 

 

Nos encontramos en el municipio de Alcaudete, situado en la Comarca de la Sierra Sur de Jaén. Alcaudete es tierra rica en olivares, frutos y agua. Fue zona de paso estratégica durante la Edad Media y el dominio árabe, al encontrarse en el camino que iba de Córdoba a Granada y lugar fronterizo durante más de cien años, una vez conquistado por los cristianos.


           Esto nos pone en la tesitura de pensar, ¿por qué hay un Castillo en Alcaudete? Corría el año 711 cuando los musulmanes entraron en la Península e iniciaron la conquista de lo que se denominó Al-Andalus, llegando hasta los valles del Duero y el Ebro.

           Sin embargo, hacia el año 1030, su poder se debilitó tanto que los reyes cristianos iniciaron una ofensiva para recuperar las tierras conquistadas y proteger el territorio y a sus habitantes. Así se creó un sistema defensivo potente para impedir la recuperación de las tierras por los musulmanes, basado en un amplio abanico de grandes castillos, atalayas y fortalezas, como es el caso del Castillo de Alcaudete. Alcaudete era conocido en el siglo IX con el nombre de al-Qabdaq o al-Qibdaq, siendo un lugar de refugio para las poblaciones campesinas de la zona.

           Con este fin, en lo alto del cerro se edificó una fortaleza, aprovechando para su defensa las fuertes pendientes, conjuntos rocosos y tajos naturales. Así, durante el dominio almohade, se construyó una gran muralla alrededor del núcleo urbano, además de un alcázar en la cumbre. Todo ello para proteger en caso de ataque a los habitantes y soldados de Alcaudete.

          Dentro del alcázar había un aljibe que recogía agua de lluvia para subsistir, y jaimas a modo de hogares, para hacer vida y dormir. Posteriormente, el Castillo de Alcaudete formó parte del cinturón de defensa que el Rey Fernando III El Santo encomendó para la protección de la frontera occidental del reino de Jaén frente al reino nazarí de Granada.

          Fue construido entre los siglos XIII y XIV. Este Castillo ha tenido varias etapas a lo largo de su vida, que han impregnado sus paredes de leyendas e historias, de recuerdos y aventuras, que han dejado huella en su estructura y que hacen que el conjunto monumental posea una belleza singular que no deja indiferente a sus visitantes.

          Fernando III y su hijo Alfonso X concedieron señoríos en el Reino de Jaén como pago a su ayuda en la conquista del Valle del Alto Guadalquivir, y con el claro objetivo de servir de cinturón protector frente al Reino Nazarí de Granada. Por ello, Alcaudete fue entregado a la Orden de Calatrava en 1245. De ahí que el castillo se pase a denominar Castillo Calatravo de Alcaudete.

          El Castillo de Alcaudete ha tenido varias etapas a lo largo de su historia. Cuando la Orden Calatrava deja esta tierra y la villa se convierte en una zona de realengo, el Castillo se transforma en un Palacio privado, donde los señores de Alcaudete que lo habitaron, colocaron sobre la puerta los escudos de la familia Córdoba y Montemayor. Actualmente estos escudos están tan deteriorados que apenas se distinguen.

En Santiago de Compostela, destino de millones de peregrinos, ciudad donde los rayos del sol iluminan las fachadas en verano y la lluvia hace que un ambiente mágico se apodere de las calles empedradas en invierno, se ubica uno de los hoteles más lujosos y bellos de la red de Paradores. El Parador de Santiago, conocido como Hostal dos Reis Católicos, mezcla de historia, arte y tradición, sueño de peregrinos y emblema de Santiago, se sitúa en la Plaza do Obradoiro formando con la catedral un ángulo de espectacular belleza en una de las capitales más visitadas del mundo. Alojarse aquí es hacerlo en un lugar verdaderamente único y exclusivo.

El Hostal nació como Hospital Real en 1499 para albergar a los caminantes que se dirigían en peregrinación a Santiago. En el interior de este Parador Museo, considerado el hotel más antiguo del mundo, descubrirás cuatro claustros preciosos, elegantes estancias, espectaculares habitaciones y un lujoso comedor que ofrece pescados y carnes cocinados a la gallega, además de las clásicas filloas caramelizadas con manzana y crema.

Conoce el entorno

Santiago de Compostela, destino de millones de Peregrinos, destaca por su centro histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985. Dar un paseo por la ciudad da la oportunidad de disfrutar de infinidad de monumentos como plazas, monasterios, templos, palacios, etc., así como confluir con sus amables gentes, acostumbrados a convivir con peregrinos de múltiples nacionalidades y estudiantes de la Universidad de Santiago.

Vive la Historia

El Hospital Real de Santiago fue un proyecto de los Reyes Católicos para aliviar a los miles de peregrinos que llegaban a Compostela. Siglos después, los peregrinos han sido sustituidos por viajeros ya que, desde 1954, es un magnífico hotel que, año tras año, renueva su viejo compromiso de hospitalidad.

El primer edificio fue obra del arquitecto real, Enrique Egas que, con su diseño, llevaba el Renacimiento a Galicia. Aunque en su estructura básica estaba terminado hacia 1509, cuando empezó a funcionar, la parte decorativa no finalizó hasta 1527. En esa segunda etapa, los  maestros franceses Martín de Blas y Guillén Colás se encargaron de la portada principal que se resolvió como una magnífica fachada-retablo plateresca con decoración a candelieri, pequeñas esculturas bajo doseles calados y grutescos. También entonces se concluyó la decoración de la capilla hospitalaria, cuyo crucero, sin embargo, mira al gótico con su bóveda estrellada. Este primer hospital del XVI era bastante más pequeño que la fábrica actual ya que estaba compuesto por una iglesia, sólo dos claustros y dos cuerpos diferenciados, para hombres y mujeres. La ampliación llegó en el siglo XVIII. Un derrumbe parcial y una mayor necesidad de espacio hicieron que se construyeran en piedra los dos patios posteriores y la escalera barroca

de Ferro Caaveiro, que comunica el patio izquierdo con la planta primera. En esa misma época, Fray Tomás Alonso reformó la fachada renacentista introduciendo dos grandes balcones apoyados sobre ménsulas y tres nuevas ventanas. De esa manera, el Hospital Real quedaba configurado con su actual planta de cruz griega con cuatro patios interiores que reciben el nombre de los cuatro evangelistas y donde destaca, por su original planta ochavada, el de San Lucas. En julio de 1954, coincidiendo con el año compostelano, se inauguraba como hotel del Estado.

“Los peregrinos, tanto pobres como ricos, han de ser caritativamente recibidos y venerados por todas las gentes cuando van o vienen de Santiago. Pues quienquiera que los reciba y diligentemente los hospede, no sólo tendrá como huésped a Santiago, sino al Señor… “
                                                                                                                                       Códice Calixtino

La Peregrinación de los Reyes

Tras la peregrinación de los Reyes Católicos en 1488 y, siendo ellos mismos testigos de que el hospital de peregrinos era viejo e insuficiente, mandaron construir un nuevo “capaz de dar cumplido y decoroso servicio a todos los devotos, enfermos y sanos que a la ciudad llegaren...” Consumada la toma de Granada, los Reyes estipularon que una parte de las “rentas de guerras” fuesen destinadas a costear la construcción del nuevo hospital.

 

El Castillo de Lorca, catalogado como Bien de Interés Cultural, constituyó un bastión defensivo que marcó durante siglos la frontera entre el cristiano reino de Murcia y el reino nazarí de Granada. Tras varios años de trabajo para su consolidación y rehabilitación, abrió sus puertas en el 2003 y se puede visitar todos los días del año, encontrando distintas propuestas, exposiciones, talleres para niños, visitas guiadas, actividades extraordinarias en distintas épocas del año, en definitiva, un espacio para aprender la historia y la cultura de Lorca.

El Castillo es un símbolo para todos los habitantes de Lorca. Desde su privilegiada ubicación, en el Valle del Guadalentín, ha estado habitado desde la Edad del Bronce, lo que lo ha convertido en un yacimiento arqueológico excepcional para conocer el pasado, desde la Prehistoria hasta la actualidad.

El aspecto actual del Castillo de Lorca es el resultado de las continuas reformas que las distintas civilizaciones han ido llevando a cabo en sus 52.000 m² de extensión. Gracias a la arqueología se conocen los enterramientos argáricos de hace 3.500 años y los vestigios romanos que oculta su subsuelo. No obstante, la configuración definitiva del Castillo tuvo lugar en la Edad Media, época a la que corresponden la mayor parte de los restos conservados, siendo el descubrimiento más reciente una sinagoga y un barrio judío del s. XV visitable todos los días del año.

En función de la temporada se pueden realizar distintas actividades que complementan la visita cultural con música, gastronomía... También hay propuestas diferentes para distintos tipos de visitantes: familias con niños, escolares, grupos, extranjeros y público en general. Las mascotas son bienvenidas. Un espacio donde aprender y divertirse a la vez.

El actual castillo de Puebla de Sanabria se levanta sobre el mismo emplazamiento en el que estuvo el castillo del siglo XIII. De este anterior recinto son pocos los datos que se tienen, ya que sus escasos restos no han permitido más que influir su planta. Algunos historiadores han querido ver como única fortificación anterior a la actual una torre fuerte, conocida como “de los Losada”, sin embargo mayoritariamente se tiende a pensar que la construcción plenomedieval fue un castillo en el mismo emplazamiento y de similar tamaño del actual.

Pertenece al grupo de castillos obtenidos por favor real en beneficio de familias nobles que en determinadas circunstancias apoyaron a los monarcas en sus empresas. Llegado a manos del III Conde de Benavente, Alonso Pimentel, cabe suponer que emprendió las obras de levantamiento del nuevo castillo hacia mediados del siglo XV, según se deduce de su testamento, fechado en 1455.

Las obras serían reanudadas por el IV Conde, Rodrigo Alonso de Pimentel junto a su mujer María Pacheco, quienes entre los años 1477 y 1482 construirán la mayor parte de la obra. Aunque a estos corresponde la mayor parte de las obras de levantamiento de la fortificación, debieron ser sus sucesores, Alonso de Pimentel y Ana de Velasco los que terminarían las obras definitivamente

Actualmente el castillo, es uno de los monumentos más visitados de toda la Provincia de Zamora, registrando hasta 50.000 visitantes en el 2017.

El castillo del Marqués de los Vélez es el edificio más significativo de Cuevas del Almanzora, ubicado en la plaza de la Libertad, fue construido a partir del emplazamiento de la Torre Romana, ampliándose como fortaleza por orden de Don Pedro Fajardo y Chacón.

Se trata de un gran recinto amurallado compuesto por una sola puerta de acceso; encima de la cual podemos ver los escudos de armas de la familia Fajardo. Una vez en el interior del recinto nos encontramos con un patio empedrado y un anfiteatro desde el cual observamos los tres grandes edificios que alberga esta fortaleza:

Torre del Homenaje (S. XV-XVI), se cree que es de época romana, mide 16x19m y está dividida en cinco plantas comunicadas por una escalera de caracol. Durante el siglo XVIII sirvió de cárcel quedando plasmado en sus paredes los deseos y fantasías de los presos.

Palacio del Marqués (S. XVI); se trata de un edificio de dos plantas realizado en sillería y rodeado por cuatro bastiones cilíndricos. El interior está formado por numerosas salas que dan a un patio central, en la actualidad es la sede del Museo de Arte Contemporáneo AMC; una de las mejores pinacotecas de Andalucía.

Casa de la Tercia (S. XVIII); edificio neoclásico que fue construido en el siglo XVIII como granero y lugar donde el pueblo tributaba el diezmo al marqués. En la actualidad alberga  la biblioteca municipal, el museo arqueológico y la sala de exposiciones la Tercia I. Anexo a este edificio se encuentra la Tercia II; sala de cristal que guarda en su interior numerosas tinajas semienterradas en el suelo así como la exposición permanente de grabados de Goya (Sala Goya).

El elemento más distintivo de la localidad es el formidable "Castillo de Alconchel”, también llamado en la actualidad como Castillo de Miraflores por estar ubicado en el cerro del mismo nombre. Y enclavado sobre la cima del cerro de este mismo nombre, domina con su imponente presencia todos los territorios del entorno. De origen árabe, y reconstruido en el siglo XII por el monarca lusitano Alfonso Enríquez, fue consolidado luego por los templarios, convirtiéndose en uno de los bastiones más importantes de esta Orden. Originariamente se componía de triple recinto, reforzado el intermedio con cubos apuntados hacia el sur. Lo preside una poderosa torre de Homenaje, completando el conjunto un buen patio de armas, aljibes, mazmorras, capilla y otras dependencias de las que se conservan distintos restos. Hoy se encuentra en su interior el Centro de Interpretación de las Fortificaciones del Gran Lago de Alqueva, alberga ya un espacio único para convenciones, congresos y exposiciones y se prepara para el hospedaje. 

La fortaleza se comenzó a construir a mediados del siglo IX durante la época de esplendor del califato de Córdoba, concluyendo su construcción a mediados del siglo XIII por los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, mas de 350 años de construcción ininterrumpida y de ahí que en la actualidad se puedan visitar en un solo edificios los vestigios de tres castillos diferentes.

La orden le convirtió en la capital de un extenso priorato. La cesión del castillo y su alfóz a los caballeros se realizó en el año 1.183 por Alfonso VIII, aunque la fortaleza ya había sido reconquistada por Alfonso VI, justamente cien años antes, siendo lugar de enfrentamientos bélicos constantes, esta se perdió pasando de cristianos a musulmanes en repetidas ocasiones hasta pasar definitivamente al reino de Castilla.

Las ampliaciones y reformas del castillo continuaron a lo largo de los siglos para adaptarse paulatinamente a los usos y costumbres de cada época, dotándole de archivo, capilla, sala capitular, aljibes, potentes defensas (era necesario romper 7 puertas para acceder al núcleo central de la fortaleza y el grosor medio de sus muros es de 4.5 metros y la altura de sus torres de 30 metros, lo cual, unido a su posición estratégica, le daba un aspecto inexpugnable).

Su última ampliación se realizó en el siglo XVII con la intención de albergar una nueva ermita. La fortaleza continuó habitada hasta prácticamente principios del siglo XIX. En el año 1.813 el edificio fue volado por las tropas de Napoleón quedando en ruinas.

En 1.837 sufrió el proceso desamortizador de Mendizábal para ser adquirido por el Ayuntamiento en 1.962. Actualmente se halla en fase de rehabilitación habiéndose recuperado el 50% del castillo.

Hoy en día se pueden visitar dos de tres aljibes, la galería, la nave de archivos, la ermita, la sala capitular, la torre albarrana, las terrazas, el jardín, la barbacana y los pasos de ronda, siendo utilizado para representaciones teatrales y eventos culturales.

Este palacio, más conocido como Casa de Pilatos, es una armoniosa síntesis de la tradición gótico-mudéjar tardomedieval y de las innovaciones del Renacimiento italiano, cuya introducción en Sevilla se debe a sus propietarios, los Enríquez de Ribera, Adelantados Mayores de Andalucía, principales representantes de la corona en la Baja Andalucía.

Situado en el centro histórico de Sevilla, su núcleo comenzó a construirse a fines del siglo XV, agregándosele salones, patios y jardines hasta convertirlo en el conjunto residencial privado mayor de la ciudad y en el marco ideal en el que desarrollar los nuevos modos de vida y sociabilidad de las élites de una ciudad enriquecida como metrópolis del mayor imperio ultramarino hasta entonces conocido.

A lo largo del Siglo de Oro, este palacio actuó de tamiz de los nuevos gustos artísticos procedentes de Italia que los sevillanos conocieron primero por las piezas marmóreas traídas de Génova, hace quinientos años, por el I marqués de Tarifa, con ocasión de su célebre peregrinación a Jerusalén que acabaría dando su nombre actual al palacio, y después, por las extraordinarias colecciones escultórica y pictórica reunidas, como Virreyes de Nápoles, por dos de sus descendientes, el I y III duque de Alcalá, obras muchas de ellas presentes aún en el palacio.

Por su organización espacial, su calidad arquitectónica y la riqueza de su decoración, devino el modelo canónico de la arquitectura civil andaluza y el patrón de los palacios sevillanos.

El castillo de Peracense está situado en lo alto de un peñasco rocoso, muy escarpado, de areniscas de color rojizo, conocidas como rodeno.  La utilización de esta piedra para la construcción de la fortaleza permite obtener un conjunto totalmente integrado en el paisaje.

El sistema defensivo de Peracense está conformado por tres recintos, que aprovechan la topografía del terreno para formar un enclave inexpugnable. 

El recinto superior alberga el núcleo de la fortaleza, siendo éste el lugar donde se localiza la residencia principal, que ocupó el alcaide y su familia. Además, este recinto albergó la armería y uno de los calabozos, y para asegurarse el abastecimiento de agua se habilitó un sistema de recogida y almacenaje, con la presencia de dos aljibes. 

En el siglo XIV se construyó el recinto intermedio, de trazado irregular, siguiendo la forma de las rocas, con la función de proteger los puntos más débiles del recinto superior. En su interior se localizarían la mayoría de los espacios ocupados por la guarnición adscrita al castillo, como dormitorios, cocinas o la capilla.

Pero el castillo siguió creciendo, en su afán de protegerse de las incursiones castellanas, por lo que se construyó el recinto inferior. Se trata de la estructura amurallada más potente de toda la fortificación, una muralla de hasta 3 m. de espesor y una planta en L, reforzada con tres torreones, y dotada de numerosas saeteras. Estaba pensada para dar cobijo a los aldeanos y sus rebaños en la amplia explanada existente. 

El espacio, que actualmente ocupa el recinto fortificado, ha sido habitado desde la Edad del Bronce a la actualidad, posiblemente por la riqueza minera de la zona. 

El Hospital de San Juan Bautista, más conocido como Hospital Tavera, nació en el siglo XVI con una doble función: benéfica, hospital para “los tocados de diferentes enfermedades”, y sepulcral, panteón de su fundador, el Cardenal Juan Pardo Tavera, arzobispo de Toledo, inquisidor General, presidente del Consejo de Castilla y gobernador del reino en ausencia del Emperador.

Su fisonomía palaciega deriva del modelo, la gran casa privada romana de doble patio descrita por Vitruvio, que su primer arquitecto Alonso de Covarrubias, maestro mayor de la Catedral Primada y arquitecto real, eligió para satisfacer un concepto novedoso de hospital.

Su construcción inaugura, en 1540, el programa de renovación arquitectónica y urbanística que el círculo de humanistas que rodearon al Emperador Carlos V proyectó para adecuar la imagen de Toledo a su papel de Capital Imperial, y que el Greco plasmaría años después en su célebre “Vista de Toledo” en la que sitúa en primer plano, flotando sobre una nube e invirtiendo su orientación, este Hospital en cuyo alhajamiento participó.

La fabulosa suma que, según el administrador del Hospital, Pedro Salazar de Mendoza, se había gastado hasta 1599, medio millón de ducados, cuando todavía quedaba gran parte de la Iglesia por construir, la convierte en una de las más esplendidas fábricas de la época, quizás sólo comparable, según el Historiador del Arte, Fernando Marías, con la del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

 

Sobre un cerro, y custodiando el camino que unía la costa con Castilla, se alza el Castillo de San Vicente de Argüeso. Construido durante los siglos XIII-XV,  representa el más destacado y antiguo ejemplo de castillo roqueño de Cantabria, siendo el único castillo interior que existe en la Comunidad.

El castillo fue uno de los puntos fuertes del Señorío de la Vega desde el que defendieron sus intereses en Campoo de Suso. En el siglo XV, es titular del mismo Doña Leonor de la Vega, esposa del Almirante de Castilla, Don Diego Hurtado de Mendoza y madre de Iñigo López de Mendoza, el ilustre Marqués de Santillana, uno de los protagonistas fundamentales de la política castellana de aquel momento, más conocido, quizás, por la calidad de su obra poética. A la muerte del Marqués, en 1458, le sucede su primogénito, Diego Hurtado de Mendoza, quien merced a la fidelidad demostrada a los Reyes Católicos, sería nombrado en 1475 Duque del Infantado y Marqués de Argüeso y de Campoo.

El castillo pasó a ser desde entonces la sede del Marquesado de Argüeso, que se organizó bajo una administración independiente en algunos aspectos a la de la Merindad de Campoo. Don Mariano Téllez Girón, duque de Osuna y último marqués propietario del castillo, lo venderá en 1873, pasando desde entonces por diferentes manos particulares. La última propietaria del castillo, Doña Teresa Rábago, donará el castillo al Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso en 1962 con la “única” condición de que se rehabilite, siendo éste el titular de la fortaleza hasta la actualidad.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1983, el castillo fue restaurado por el Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso y el Gobierno Regional en 1988, destacando el gran trabajo artesanal realizado sobre madera noble por la familia Sobaler y su equipo de artesanos locales. Con motivo de esta restauración, fueron encontrados en el sótano de la torre sur los muros de la antigua ermita de San Vicente Mártir (S. IX), alrededor de la cual se generó una necrópolis aún visible en el patio de armas del castillo

En agosto de 1999, el Castillo abre sus puertas al público funcionando como centro cultural, acogiendo tanto exposiciones temporales, como otros eventos lúdico-festivos

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