Alquiler de espacios y MICE.

A continuación se listan aquellos castillos y palacios en los que puedes reservar espacios y MICE.

En el casco histórico de la magnífica ciudad de Pontevedra, se ubica el Parador, palacio renacentista del siglo XVI y antigua residencia de los Condes de Maceda. En él te recibirá una señorial escalinata de piedra labrada que conduce a acogedoras habitaciones. El edificio, decorado con antigüedades y muebles clásicos de gran valor, combina líneas regias, nobles y señoriales, con referencias de ensueño rural, en un entorno que invita a recorrer calas y playas, y a disfrutar del buen marisco y de los excelentes vinos.

Es imprescindible un paseo por el elegante y cuidado casco histórico de Pontevedra, peatonalizado en su mayoría, para visitar la Basílica de Santa María la Mayor, joya de arquitectura gótica, y la Iglesia de la Virgen Peregrina, capilla de planta en forma de vieira y preciosa iluminación nocturna. También merece la pena que visites el Museo de Pontevedra, con sus fondos repartidos en cinco sedes diferentes: el Convento de Santo Domingo, el Palacio Sarmiento, el edificio Castro Monteagudo, el de García Flórez y el de Fernández López.

A pocos kilómetros de la ciudad, las Rías Baixas se abren al Atlántico, y allí podrás disfrutar de fantásticos atardeceres en lugares como la Isla de A Toxa, playas urbanas como la de Silgar en Sanxenxo, o inmensos arenales dorados como A Lanzada.


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Servicios e instalaciones

aire acondicionado  ascensor  bar  caja fuerte  calefacción  cambio de moneda  conferencias y reuniones  desayuno  jardín  lavandería  minibar  no animales  restaurante  secador de pelo en habitaciones  tarjeta de crédito  teléfono en habitaciones  TV en habitaciones  wifi

 

Conoce el entorno

Es imprescindible un paseo por el elegante y cuidado casco histórico de Pontevedra, peatonalizado en su mayoría, para visitar la Basílica de Santa María la Mayor, joya de arquitectura gótica, y la Iglesia de la Virgen Peregrina, capilla de planta en forma de vieira y preciosa iluminación nocturna.

También merece la pena que visites el Museo de Pontevedra, con sus fondos repartidos en cinco sedes diferentes: el Convento de Santo Domingo, el Palacio Sarmiento, el edificio Castro Monteagudo, el de García Flórez y el de Fernández López.

 

Fiestas típicas

  1. Feria Franca
    • Evento:   Feria medieval
    • Fecha:   Primer sábado de septiembre
    • Lugar:   Casco histórico de Pontevedra
  2. Fiestas de la Peregrina
    • Evento:   Fiesta patronal
    • Fecha:   Los dos primeros fines de semana de agosto.
    • Lugar:   Pontevedra
  3. Rapa da Bestas
    • Evento:   Fiesta etnográfica
    • Fecha:   Primer domingo junio,
    • Lugar:   Sabucedo, a 20 km de Pontevedra
  4. Fiesta del Albariño
    • Evento:   Fiesta del Vino
    • Fecha:   Primer domingo de agosto
    • Lugar:   Cambados, Pontevedra
  5. Fiesta del Marisco de O Grove
    • Evento:   Evento gastronómico
    • Fecha:   Primera quincena de Octubre
    • Lugar:   O Grove (Pontevedra)
  6. Fiesta de la almeja de Campelo
    • Evento:   Evento gastronómico
    • Fecha:   Tercer fin de semana de Septiembre
    • Lugar:   Campelo (Pontevedra)
  7. Fiesta de los callos de Meis
    • Evento:   Eventos gastronómico
    • Fecha:   Segundo domingo de Julio
    • Lugar:   Meis (Pontevedra)
  8. Fiesta de la Raya
    • Evento:   Evento gastronómico
    • Fecha:   Primera semana de Abril
    • Lugar:   Portonovo (Pontevedra)

 

El Parador de Carmona es una propuesta de belleza, tranquilidad, exquisita gastronomía, y hermoso paisaje. El edificio se levanta sobre las ruinas de un impresionante alcázar árabe del siglo XIV que corona el pueblo y te ofrece una fabulosa piscina, terrazas con vistas a la campiña y un encantador patio interior rodeado de apacibles salas de estar. El restaurante, antiguo refectorio, es uno de los más espectaculares de la red de Paradores; ofrece vistas preciosas a la piscina y al luminoso horizonte andaluz, además de comida tradicional donde no falta la exquisita repostería ni los platos a base de perdiz. Elementos de la decoración como la azulejería, te recordarán que estás en territorio andaluz, donde la luz es especial y la gente acogedora.

Diversos pueblos creyeron a lo largo de la historia que Carmona era un lugar ideal para asentarse, y su huella permanece hasta nuestros días. Imprescindible es la visita a la Puerta de Sevilla, la necrópolis romana, testimonio de un esplendoroso pasado, y el Museo de la Ciudad de Carmona, que permite recorrer su historia.

De la tranquilidad de nuestro Parador y del hermoso pueblo de Carmona, del duende y la luz que desprende Sevilla, te separa apenas media hora de coche. Es casi imposible expresar con palabras la belleza de la capital andaluza, donde verás algunos de los monumentos más espectaculares de España, como la Giralda, la Catedral, la Torre del Oro, el Barrio de Triana, o los Reales Alcázares. Una ciudad bañada por el Guadalquivir, donde la religión y la fiesta se viven con especial pasión, y de la que recordarás con nostalgia suculentas tapas al sol de las terrazas, y mágicos rincones.

Carmona situada a unos 30 minutos en coche de Sevilla es una ciudad con mucha historia. Se accede por carretera. Como pasa en casi todo andalucía tiene un clima suave en invierno y caluroso en verano, por lo que primavera y otoño son las estaciones más recomendables para visitar la ciudad. Sin duda sus fiestas son muy vividas y es el momento perfecto para conocer en profundidad cómo se vive en Carmona. La Cabalgata de Reyes el 5 de enero, el Carnaval en febrero, la Semana Santa a final de marzo, las Mayas el 1 de mayo, la feria la tercera semana de abril, el Corpus Christi a final de mayo, la romería de la Virgen de Gracia, las fiestas patronales del 8-16 de septiembre o la romería de San Mateo el 21 de septiembre.

Conoce el entorno

Carmona situada a unos 30 minutos en coche de Sevilla es una ciudad con mucha historia. Se accede por carretera. Como pasa en casi todo andalucía tiene un clima suave en invierno y caluroso en verano, por lo que primavera y otoño son las estaciones más recomendables para visitar la ciudad. Sin duda sus fiestas son muy vividas y es el momento perfecto para conocer en profundidad cómo se vive en Carmona. La Cabalgata de Reyes el 5 de enero, el Carnaval en febrero, la Semana Santa a final de marzo, las Mayas el 1 de mayo, la feria la tercera semana de abril, el Corpus Christi a final de mayo, la romería de la Virgen de Gracia, las fiestas patronales del 8-16 de septiembre o la romería de San Mateo el 21 de septiembre.  

 

 

 

 

 

El Parador se ubica en un antiguo convento de s. XVII, en pleno centro histórico de la ciudad, a escasos metros de la calle Mayor, el eje comercial peatonal de Lleida. Cuenta con 53 habitaciones organizadas alrededor de un precioso claustro central de tres pisos de altura desde el que se accede a la iglesia convertida en restaurante.

Salas polivalentes para reuniones de empresa, gimnasio, zonas comunes para disfrutar de la estancia y acceso a wifi gratuita son otros de los servicios que este nuevo hotel ofrece a sus clientes en el corazón de Lleida.

Lleida invita al visitante a perderse por sus calles y callejuelas, para descubrir, en el centro de la ciudad, a diez minutos a pie desde el Parador y sobre un cerro La Seu Vella o Catedral Antigua de Lleida, cuya construcción se remonta al siglo XIII y desde la que se divisa la ciudad y la plana de la comarca del Segre. De estilo Barroco, se sitúa en pleno eje comercial, la Catedral Nueva a menos de cinco minutos del Parador. Lleida es un destino de interés si buscas seguir rutas del románico como la de la Comarca de la Alta Ribagorza que cuenta con nueve iglesias románicas en el Valle del Boí declaradas  por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

Si hablamos de naturaleza, ésta se encuentra al alcance de la mano en el Arboreum Dr. Pius Font y Quer. Un inmenso jardín botánico de más de 7 hectáreas, con 18 espacios, representando, cada uno de ellos, una zona del planeta. Y si queremos pasear, hacer deporte y observar la fauna y la flora, el lugar perfecto es La Mitjana, sorprendente área natural que se extiende por el límite de la ciudad donde el agua es la protagonista.

Lleida ofrece, a los amantes del enoturismo un emplazamiento perfecto desde el que visitar bodegas y viñedos ya que está en el centro de la Denominación de Origen Costers del Segre. Desde el Parador te ofreceremos información para que puedas realizar rutas enoturísticas por esta zona.

El Hospital de San Juan Bautista, más conocido como Hospital Tavera, nació en el siglo XVI con una doble función: benéfica, hospital para “los tocados de diferentes enfermedades”, y sepulcral, panteón de su fundador, el Cardenal Juan Pardo Tavera, arzobispo de Toledo, inquisidor General, presidente del Consejo de Castilla y gobernador del reino en ausencia del Emperador.

Su fisonomía palaciega deriva del modelo, la gran casa privada romana de doble patio descrita por Vitruvio, que su primer arquitecto Alonso de Covarrubias, maestro mayor de la Catedral Primada y arquitecto real, eligió para satisfacer un concepto novedoso de hospital.

Su construcción inaugura, en 1540, el programa de renovación arquitectónica y urbanística que el círculo de humanistas que rodearon al Emperador Carlos V proyectó para adecuar la imagen de Toledo a su papel de Capital Imperial, y que el Greco plasmaría años después en su célebre “Vista de Toledo” en la que sitúa en primer plano, flotando sobre una nube e invirtiendo su orientación, este Hospital en cuyo alhajamiento participó.

La fabulosa suma que, según el administrador del Hospital, Pedro Salazar de Mendoza, se había gastado hasta 1599, medio millón de ducados, cuando todavía quedaba gran parte de la Iglesia por construir, la convierte en una de las más esplendidas fábricas de la época, quizás sólo comparable, según el Historiador del Arte, Fernando Marías, con la del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

 

El actual castillo de Puebla de Sanabria se levanta sobre el mismo emplazamiento en el que estuvo el castillo del siglo XIII. De este anterior recinto son pocos los datos que se tienen, ya que sus escasos restos no han permitido más que influir su planta. Algunos historiadores han querido ver como única fortificación anterior a la actual una torre fuerte, conocida como “de los Losada”, sin embargo mayoritariamente se tiende a pensar que la construcción plenomedieval fue un castillo en el mismo emplazamiento y de similar tamaño del actual.

Pertenece al grupo de castillos obtenidos por favor real en beneficio de familias nobles que en determinadas circunstancias apoyaron a los monarcas en sus empresas. Llegado a manos del III Conde de Benavente, Alonso Pimentel, cabe suponer que emprendió las obras de levantamiento del nuevo castillo hacia mediados del siglo XV, según se deduce de su testamento, fechado en 1455.

Las obras serían reanudadas por el IV Conde, Rodrigo Alonso de Pimentel junto a su mujer María Pacheco, quienes entre los años 1477 y 1482 construirán la mayor parte de la obra. Aunque a estos corresponde la mayor parte de las obras de levantamiento de la fortificación, debieron ser sus sucesores, Alonso de Pimentel y Ana de Velasco los que terminarían las obras definitivamente

Actualmente el castillo, es uno de los monumentos más visitados de toda la Provincia de Zamora, registrando hasta 50.000 visitantes en el 2017.

Fortaleza militar del sXI reconvertida en palacio en el sXV, conserva partes de estas dos épocas. De estilo medieval, no hay nada de nueva construcción y la conversión a alojamiento se ha hecho respectando la autenticidad del edificio. Bien de Interés Cultural desde 1931.

Cuatro torres de planta de las que sobresale la más importante, la del homenaje, y un claustro gótico renacentista en el centro del castillo.

Tiene 3 plantas y 2 entreplantas. Dispone de 40 habitaciones situadas por todo el castillo. La planta baja está compuesta por varios salones visitables. El restaurante está situado en la planta sótano, en las antiguas caballerizas del castillo y está abierto al público.

La Fortaleza de la Mota, en la provincia de Jaén sorprende por ser una atalaya natural en un mar de olivos que alberga el emplazamiento de la ciudad de Alcalá la Real hasta el s.XVI. En la actualidad el conjunto urbano medieval mejor conservado de Andalucía.


Su estratégico emplazamiento entre la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba alberga el Centro de interpretación Vida en la Frontera, que nos descubre la importancia en la historia de Al-Andalus. 


Qal’at Banu Said o de Benzayde fue su nombre desde el año 713 hasta el 1341, momento en el que Alfonso XI la tomara definitivamente y le concediera el título de Real, convirtiéndose en llave, guarda e defendimiento de los Reinos de Castilla frente al Reino Nazarí de Granada, durante 150 años. 


Testimonio de esta conquista definitiva se conserva la Ciudad Oculta, una red de galerías subterráneas, que tuvieron una importancia capital en la toma de la ciudad fortificada en el siglo XIV.


El Conjunto Monumental de la Fortaleza de la Mota conserva su trama urbana original y numerosos vestigios del sistema de vida de la época medieval. Cruzando sus puertas descubrirás los elementos de una ciudad medieval fortificada, como las murallas, torres y adarves, que junto a la Alcazaba y Barrio Militar de la ciudad formaban parte del sistema defensivo. O sus bodegas, nevero, barrios como el de El Bahondillo y palacios que han quedado aquí testimonios de otro tiempo para que tú puedas contemplarlos y te transporten a una época de fusión de culturas y credos. Un innovador audiovisual en la Iglesia Mayor Abacial te emocionará y narrará su apasionante historia.

 

La ciudad castellana donde se ubica el Parador de Almagro está declarada Conjunto Histórico Artístico. Según la tradición, el origen de la ciudad fue un castillo árabe llamado Almagrib. El nombre hace referencia a la característica arcilla roja de la zona, de color almagro, que verás en la Plaza Mayor y en otros edificios del casco histórico. Precisamente a cinco minutos de la Plaza Mayor está nuestro Parador. El edificio es un antiguo convento del S XVI, muy acogedor y tranquilo, con piscina, patios interiores, luminosas galerías y bonitas maderas. Te proponemos un lugar ideal donde alojarte y crear una historia inolvidable sobre los rincones de Almagro, tardes al sol en las terrazas de sus plazas, y atardeceres únicos en regalos que la naturaleza ha dejado en lugares cercanos como Las Tablas de Daimiel.

No puedes perderte el Corral de Comedias de Almagro, el único que se ha conservado intacto y en activo desde principios del siglo XVII hasta nuestros días. En la actualidad funciona como teatro y acoge una intensa actividad que podrás comprobar al visitar la ciudad. En este Monumento Histórico Artístico también se celebra un prestigioso Festival Internacional de Teatro Clásico.

El Corral de Comedias es una de las joyas de Almagro, ¡pero tiene muchas más! Otra de ellas es su Ruta de los Castillos, que te llevará al Castillo de Calatrava la Vieja, al Parque Arqueológico de Alarcos-Calatrava y al Castillo de Calatrava la Nueva.

Partiendo del Parador, a menos de una hora de distancia, la hermosa naturaleza manchega te conducirá a espacios únicos como el Parque Nacional de Cabañeros, el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, o el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, parajes que son un festival de la naturaleza, un oasis en medio de la llanura manchega, la perfecta panorámica para tu retina. Una experiencia que te encantará.

En la parte más alta de la villa de Monforte de Lemos está situado el conjunto Monumental de San Vicente do Pino, formado por la Torre de Homenaje, el Monasterio de San Vicente do Pino y el Palacio de los Condes de Lemos, donde se sitúa el Parador de Monforte. El origen del monasterio data del siglo IX, aunque el edificio actual fue construido en el XVII, en estilo neoclásico. El edificio cuenta con un claustro central neoclásico de cantería excepcionalmente labrada, lugar idóneo para la celebración de eventos, o simplemente para pasear entre el silencio y la belleza de las piedras.

No puedes perderte una visita al Colegio de Los Escolapios, un majestuoso edificio de más de 100 metros de longitud que comenzó a construirse en el año 1593 y se completó, tras tres siglos de trabajos, en 1913. Su grandiosidad recuerda al Monasterio de El Escorial y en sus muros se observan escudos de los Condes de Lemos, de la Casa de Alba y de los Padres Escolapios, responsables de la finalización de la obra. En el museo del Colegio, antigua sacristía, se conservan, entre otros, cuadros de El Greco y de Andrea del Sarto.

Monforte de Lemos es además un punto privilegiado para conocer la Ribeira Sacra, sus ríos, viñedos, iglesias románicas, gastronomía y festividades. En los alrededores de la villa descubrirás paisajes de belleza indescriptible como los que regalan los Cañones del Sil o la mágica sierra de O Caurel.

Mientras te envuelves de historia en este palacio del siglo IX, podrás ejercitarte en las instalaciones de la Zona Wellness con gimnasio y jacuzzi ó descansar en la piscina exterior acompañado por el silencio y la belleza que inspiran las piedras de este edificio neoclásico. Una unión entre fitness y relajación para encontrar el equilibrio.

Conoce el entorno

Monforte de Lemos situado en la provincia de Lugo es uno de los lugares más singulares de Galicia. Es punto privilegiado para conocer la Ribeira saçra, sus ríos, viñedos, iglesias románicas, gastronomía y festividades. En los alrededores de la villa descubrirás paisajes de belleza indescriptible como los que regalan los Cañones del Sil o la mágica sierra de O Caurel. Se puede llegar por carretera y tren, así como avión en los aeropuertos más cercanos: en Santiago de Compostela (118 km), A Coruña (158 km) y Vigo /(145 km). 

 

 

 

Como un cofre guarda un tesoro, las Murallas de Ávila guardan en su interior un hermoso patrimonio histórico compuesto por iglesias, conventos y palacios renacentistas.

Una de esas joyas es sin duda el Palacio Piedras Albas, Parador de Ávila, que, adosado a las murallas mejor conservadas del mundo, se sitúa en el casco histórico de la ciudad, dentro del recinto amurallado y cerca de los lugares más bellos.

Su interior es intimista y acogedor, las habitaciones son amplias, perfectas para descansar, y el comedor con vistas al jardín y a la muralla a través de un patio acristalado hacen del Parador un lugar majestuoso, acorde con muchos de los edificios que encontrarás en la ciudad Patrimonio Cultural Mundial. Te encantará dar un paseo por el adarve de la muralla, y perderte por las calles de su casco histórico, sembrado de encanto en cada plaza, cada calle y cada esquina.

 

 

En Santiago de Compostela, destino de millones de peregrinos, ciudad donde los rayos del sol iluminan las fachadas en verano y la lluvia hace que un ambiente mágico se apodere de las calles empedradas en invierno, se ubica uno de los hoteles más lujosos y bellos de la red de Paradores. El Parador de Santiago, conocido como Hostal dos Reis Católicos, mezcla de historia, arte y tradición, sueño de peregrinos y emblema de Santiago, se sitúa en la Plaza do Obradoiro formando con la catedral un ángulo de espectacular belleza en una de las capitales más visitadas del mundo. Alojarse aquí es hacerlo en un lugar verdaderamente único y exclusivo.

El Hostal nació como Hospital Real en 1499 para albergar a los caminantes que se dirigían en peregrinación a Santiago. En el interior de este Parador Museo, considerado el hotel más antiguo del mundo, descubrirás cuatro claustros preciosos, elegantes estancias, espectaculares habitaciones y un lujoso comedor que ofrece pescados y carnes cocinados a la gallega, además de las clásicas filloas caramelizadas con manzana y crema.

Conoce el entorno

Santiago de Compostela, destino de millones de Peregrinos, destaca por su centro histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en el año 1985. Dar un paseo por la ciudad da la oportunidad de disfrutar de infinidad de monumentos como plazas, monasterios, templos, palacios, etc., así como confluir con sus amables gentes, acostumbrados a convivir con peregrinos de múltiples nacionalidades y estudiantes de la Universidad de Santiago.

Vive la Historia

El Hospital Real de Santiago fue un proyecto de los Reyes Católicos para aliviar a los miles de peregrinos que llegaban a Compostela. Siglos después, los peregrinos han sido sustituidos por viajeros ya que, desde 1954, es un magnífico hotel que, año tras año, renueva su viejo compromiso de hospitalidad.

El primer edificio fue obra del arquitecto real, Enrique Egas que, con su diseño, llevaba el Renacimiento a Galicia. Aunque en su estructura básica estaba terminado hacia 1509, cuando empezó a funcionar, la parte decorativa no finalizó hasta 1527. En esa segunda etapa, los  maestros franceses Martín de Blas y Guillén Colás se encargaron de la portada principal que se resolvió como una magnífica fachada-retablo plateresca con decoración a candelieri, pequeñas esculturas bajo doseles calados y grutescos. También entonces se concluyó la decoración de la capilla hospitalaria, cuyo crucero, sin embargo, mira al gótico con su bóveda estrellada. Este primer hospital del XVI era bastante más pequeño que la fábrica actual ya que estaba compuesto por una iglesia, sólo dos claustros y dos cuerpos diferenciados, para hombres y mujeres. La ampliación llegó en el siglo XVIII. Un derrumbe parcial y una mayor necesidad de espacio hicieron que se construyeran en piedra los dos patios posteriores y la escalera barroca

de Ferro Caaveiro, que comunica el patio izquierdo con la planta primera. En esa misma época, Fray Tomás Alonso reformó la fachada renacentista introduciendo dos grandes balcones apoyados sobre ménsulas y tres nuevas ventanas. De esa manera, el Hospital Real quedaba configurado con su actual planta de cruz griega con cuatro patios interiores que reciben el nombre de los cuatro evangelistas y donde destaca, por su original planta ochavada, el de San Lucas. En julio de 1954, coincidiendo con el año compostelano, se inauguraba como hotel del Estado.

“Los peregrinos, tanto pobres como ricos, han de ser caritativamente recibidos y venerados por todas las gentes cuando van o vienen de Santiago. Pues quienquiera que los reciba y diligentemente los hospede, no sólo tendrá como huésped a Santiago, sino al Señor… “
                                                                                                                                       Códice Calixtino

La Peregrinación de los Reyes

Tras la peregrinación de los Reyes Católicos en 1488 y, siendo ellos mismos testigos de que el hospital de peregrinos era viejo e insuficiente, mandaron construir un nuevo “capaz de dar cumplido y decoroso servicio a todos los devotos, enfermos y sanos que a la ciudad llegaren...” Consumada la toma de Granada, los Reyes estipularon que una parte de las “rentas de guerras” fuesen destinadas a costear la construcción del nuevo hospital.

 

El castillo fue construido en el siglo XV por el I Duque del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza. Prosiguió las obras su hijo Íñigo López de Mendoza, quien incorporó al proyecto al arquitecto Juan Guas, uno de los máximos representantes del gótico tardío en Castilla y arquitecto de los Reyes Católicos.

Ambos eran hijo y nieto del Marqués de Santillana, autor de las conocidas Serranillas. Este edificio es plasmación arquitectónica de una sociedad a caballo entre dos épocas, la caballeresca medieval (elementos defensivos como el antemuro o la entrada acodada) y la renacentista humanista, con sus grandes salones, las fachadas decoradas y miradores más propios de un palacio. A pesar de que en la Villa había ya un castillo, Diego Hurtado de Mendoza decidió construir uno nuevo aprovechando los materiales del antiguo para crear un edificio acorde con la relevante posición que iba adquiriendo la Casa Ducal. Todo el edificio se realza con el robusto antemuro defensivo y el paseo de ronda.

El castillo ha experimentado sucesivas rehabilitaciones, como la que culminó en 2007 con diferentes obras que supusieron la creación de un centro de interpretación y el acondicionamiento de las salas interiores, con una decoración que intentaba acompañar la época histórica de la colección de tapices que adornan el monumento.

Recientemente, además, se ha rehabilitado el entorno paisajístico del castillo y se ha creado un espacio que recoge diferentes aspectos de la vida desarrollada a finales del siglo XV. 

Entre el vigor cultural de Salamanca y el maravilloso encanto de las Aldeias Históricas portuguesas se encuentra el Parador de Ciudad Rodrigo. El hotel, Castillo de Enrique II de Trastámara, contempla la villa con su elegante Torre del Homenaje desde un tajo elevado como un nido de águila, sobre la vega del río Águeda, ofreciendo maravillosas vistas a los paisajes del Campo Charro.

 Las arcadas de piedra de su restaurante te causarán admiración, al igual que la comida típica charra, a base de ricos embutidos, suculentos asados y el mejor jamón ibérico, ¡es excelente! Y si te imaginas el día de tu boda ambientado en el medievo, o simplemente te gustaría tener una celebración diferente, estás en el lugar idóneo, porque celebramos bodas temáticas únicas.

Sumérgete en la historia. Ciudad Rodrigo, declarada Conjunto Histórico Artístico, ofrece una maravillosa arquitectura de origen romano y medieval. Ciudad amurallada en su totalidad, invita a recorrer su perímetro de unos 2 kílómetros disfrutando de un agradable paseo. Piérdete por sus calles repletas de palacios y casas señoriales, descubre su Plaza Mayor con su Ayuntamiento del S-XVI y su imponente Catedral.

La monumental ciudad es un bello lugar a poco más de 80 kilómetros de Salamanca (45 minutos por autovía), y a 25 de la frontera de Portugal. Corazón de la comarca, desde aquí puedes visitar lugares tan especiales como La Alberca, y otros pueblos de la Sierra de Francia, de calles laberínticas, casas de piedra con balcones de madera, bellas plazas y fuentes, donde parece que se haya parado el tiempo. O como Almeida, en Portugal, un conjunto amurallado, antigua fortificación defensiva en la raya entre los dos países.

Conoce el entorno

Ciudad Rodrigo se encuentra situada al sudoeste de la provicia de Salamanca, de cuya capital dista algo mas de 80 kilometros, y a muy pocos de la frontera de Portugal y tambien a pocos del límite con Cáceres, siendo la cabecera de una amplia comarca y sus principalaes motores económicos el comercio, la ganaderia, y la agricultura y ultimamente, el sector turismo. Ciudad Rodrigo cuenta en la actualidad con un importante patrimonio monumental lo que haría que todo recinto amurallado, donde se encuentran la citada Catedral, un Castillo edificado por Enrique II de Trastamara, conventos e iglesias, palacios y casas nobles fuera declarado Monumento Histórico Artístico en la temprana fecha de 1.944, siendo una ciudad que despierta la admiración de todos cuantos la visitan.  El cliente puede disfrutar desde su jardin de unas maravillosas puestas de sol sobre el rio Águeda, o pasear por el  "Paseo de Guardia" del castillo y disfrutar de una vista elevada sobre la ciudad.

 

En el centro histórico de la capital zamorana, te espera un precioso palacio renacentista del siglo XV, construido sobre una antigua alcazaba musulmana y convertido hoy en Parador. El hotel ofrece la oportunidad de descubrir toda la belleza del entorno natural, monumental y artístico que atesora esta tierra. El aroma medieval del interior, que apreciarás en armaduras, tapices nobiliarios y camas con dosel, se combina con el estilo renacentista del patio, la galería acristalada de madera y los escudos heráldicos. El hotel completa su oferta con dos salas de convenciones, refrescante piscina y excelentes platos de cocina tradicional.

Por su estratégica localización geográfica Zamora es encrucijada de caminos en la Vía de la Plata, un lugar hermoso y tranquilo donde el paseo se convierte en una agradable forma de conocer el rico patrimonio de la ciudad. La catedral y su cúpula gallonada, el Convento de las Dueñas, el delicado toque modernista y el románico urbano de muchas edificaciones, el Castillo de Zamora y el Museo Baltasar Lobo, forman un conjunto de historia y arte dispuesto a fascinarte.

Ven y disfruta a orillas del Duero de los monumentos, la gastronomía y el brillo de la ciudad desde un alojamiento único.

Conoce el entorno

Zamora es un municipio y ciudad española ubicada entre el centro y el noroeste de la Península Ibérica, capital de la provincia del mismo nombre. El casco antiguo de la ciudad es considerado Conjunto Histórico-Artístico. Su núcleo principal se caracteriza por una disposición alargada y en buena parte circundado por murallas, emplazada al borde del río Duero, que la ciñe por el sur. Estas características le valieron el sobrenombre de "la bien cercada".

Sobresale su conjunto de edificios románicos. Considerada "la Ciudad del Románico", está formada por 23 templos y 14 iglesias del casco histórico, datos que sitúan a Zamora como la ciudad de mayor número y calidad de templos románicos de Europa. Algunos de sus principales monumentos históricos son  la Catedral, el castillo, las murallas, un puente, dos palacios y nueve casas señoriales, además de su conjunto de edificios modernistas.

 

 

El Castillo de Loarre es una de las fortalezas románicas más antiguas y la mejor conservada de Europa. Situado en la frontera natural entre el valle del Ebro y la cordillera de los Pirineos, el castillo domina la llanura de la Hoya de Huesca desde un risco pétreo a 1070 m. de altitud. Construido a lo largo del s. XI en diferentes fases que fueron respondiendo a necesidades distintas.

La primera fase se inicia hacia el año 1020 por el gran rey pamplonés Sancho el Mayor, que en su afán de proteger de los ataques musulmanes sus condados pirenaicos, aprovecha las montañas del prepirineo oscense para instalar una serie de fortalezas que crearán una auténtica frontera fortificada, de la cual Loarre será uno de sus últimos eslabones. De ésta primera fase destacan las dos torres principales y la capilla románica de Santa María. La segunda fase la inicia su nieto, el segundo rey de Aragón Sancho Ramírez, hacia el año 1071, que con el respaldo de la Santa Sede decide rodear la antigua fortaleza de su abuelo, que seguía siendo frontera, con un gran monasterio que albergará una orden de canónigos agustinos, uniendo en Loarre la espada y la cruz, la función militar y la monástica. De ésta fase destaca la impresionante Iglesia de San Pedro, una joya única de la arquitectura románica coronada por una espectacular cúpula.

La última fase de construcción se demorará hasta finales del s. XIII, y es la muralla jalonada de torreones semicirculares que recorre los más de 170 m de perímetro, y que rodeaba no sólo la fortaleza, sino también  un pequeño poblado surgido al amparo del castillo, y que es el origen del Loarre actual. Será ya en los albores del Renacimiento cuando tan magna fortaleza se abandona definitivamente quedando su presencia impertérrita en lo alto de la sierra de Loarre.

En la cuna de Cervantes, donde se respira cultura y arte por cada esquina, está el Parador de Alcalá, un colegio-convento y Hostería del Estudiante del siglo XVII, situado en el antiguo Colegio Mayor de San Jerónimo. Pero tanta historia no debe confundirte, porque el hotel combina a la perfección tradición y vanguardia; la decoración en su interior es moderna y de diseño, exquisita, minimalista y extremadamente elegante. Los servicios son inmejorables, además de lo habitual en Paradores, cuenta con spa, business center, centros de convenciones y doce salones de conferencias. A 26 Kilómetros de Madrid, 20 del aeropuerto internacional de Barajas y de las instalaciones de IFEMA, y a tan solo 2 Kilómetros del la estación de ferrocarril, la ubicación del parador de esta Ciudad Patrimonio de la Humanidad es una de sus principales bazas.

El Parador de Alcalá es una buena opción para el turismo congresual y la celebración de eventos, pero también para visitar la ciudad. Lejos de ser tan solo ciudad dormitorio tras las ajetreadas jornadas madrileñas, en las calles empedradas del casco histórico de Alcalá de Henares descubrirás el encanto de las huellas que dejó la historia en esta urbe universitaria. Capital literaria por excelencia, aquí nació Cervantes y vivieron Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina y San Juan de la Cruz, genios del Renacimiento español.

La oferta turística de Alcalá es muy interesante: la calle Mayor, la Catedral, la Universidad y el Palacio Arzobispal merecen sin duda una visita. Tampoco deberías perderte la belleza del Salón Paraninfo, donde se entrega el prestigioso Premio Cervantes de Literatura, ni los numerosos edificios históricos en los que se instalan las cigüeñas, que forman ya parte del paisaje alcalaíno. Si vienes al Parador de Alcalá, volverás, como las cigüeñas lo hacen cada año a las torres de la ciudad.

 

Se trata del castillo más grande de la provincia de Cádiz. Considerado único en su género, se encuentra en el punto intermedio entre las fortalezas medievales casi inexpugnables y los modernos fuertes artillados: aquellos que comenzaban a ser capaces de resistir la artillería de pólvora. Es además uno de los castillos mejor documentados de España.

El Castillo fue construido a finales del siglo XV por D. Enrique Pérez de Guzmán, II Duque de Medinasidonia,  quien después de aumentar considerablemente la riqueza familiar y situada la Casa de Medinasidonia como una de las principales del Reino de Castilla, emprendió la obra de este singular edificio. Probablemente terminado en 1477, un año más tarde fue visitado por la Reina Isabel la Católica, quien según la tradición, vio el mar por primera vez desde su torre más alta, desde donde se vio partir a Cristóbal Colón en su tercer viaje a las Indias en 1498, a Magallanes en 1519 y la vuelta de  dicha expedición a cargo de Juan Sebastián Elcano en 1522, tras dar la vuelta al mundo por primera vez en la historia.

Tras una exhaustiva restauración llevada a cabo por la empresa OFFICIA S.L,. actual gestora del monumento, el castillo abrió sus puertas por primera vez para visitas en julio de 2006. En la actualidad, y ya convertido en el monumento más visitado de Sanlúcar de Barrameda, es todo un referente en cuanto a turismo cultural y de visita obligada para locales y foráneos

Con más de 13 siglos de historia, el Parador de Alarcón te trasladará a la Edad Media a través de su monumentalidad, más evidente en la Torre del Homenaje, y de sus elegantes textiles rojos y naranjas. Sobre un meandro del río Júcar, en lo alto del peñasco Pico de los Hidalgos, como si fuese un nido de águila, el Parador se asoma a uno de los pueblos más bonitos de España. Alarcón, declarado Conjunto Histórico Artístico por su belleza y su armonía, es pequeño y encantador. Abrazado por una muralla, se ubica al lado del embalse que lleva el mismo nombre. El humedal te encantará, con sus playitas arenosas sembrando las orillas, pinares, calas y farallones. Además, aquí podrás practicar deportes náuticos, como vela, windsurf, piragüismo, o remo.

Las aguas del río Júcar, ideales para la pesca, se relajan a su paso por Alarcón, riegan encantadores parajes y envuelven y protegen el antiguo alcázar de la localidad. Visita obligada tiene también la iglesia de Santa María, que posee uno de los retablos mejor conservados del Renacimiento. El Palacio de Castañeda, el Centro de Arte Contemporáneo de Pintura Mural de Alarcón, la Plaza de Don Juan Manuel, o la Iglesia de Santo Domingo de Silos son algunos de los lugares que te gustará visitar.

Practicar senderismo por la Hoz de Alarcón te conducirá a hermosos lugares. Para ello tienes dos opciones fantásticas: un sendero de Gran Recorrido siguiendo elcauce del Júcar, y un sendero de Pequeño Recorrido que bordea Alarcón para regalarte preciosas vistas.

A 180 km de Madrid y 170 de Valencia, éste es un lugar ideal para pasar un fin de semana y desconectar de todo. Tú solo tienes que apartarte de la ciudad y relajarte, todo lo demás te lo ofrecen Alarcón y nuestro Parador.

 

 

 

El magnífico castillo es una demostración de importancia del poder que la familia Zuñiga tuvo durante el reinado Enrique II, último tercio del S. XIV. Las posesiones de los Condes de Miranda abarcaban desde Gormaz a lo largo de toda la línea defensiva del Duero, a la vez camino natural de comunicaciones entre los reinos de Navarra y Aragón y de los de León y Portugal.

El castillo que ahora podemos contemplar se construye a mediados del S.XV por el primer Conde, Diego López de Zuñiga y Guzman (Condestable de Castilla) respondiendo a las tácticas militares de la época. En posición central y dominante con acceso elevado desde el patio de armas y con dos niveles de disparos y proyectiles.

Es un castillo de extraordinarias proporciones que impresiona por su silueta, que adopta la forma de un buque de guerra varado en tierra en el que predomina la seguridad sobre la habilidad  y que se asemeja al no muy alejado castillo de Peñafiel. Fue fortaleza eminentemente militar y guerrera que sin duda estuvo dotada de muchos elementos defensivos como demuestra la variedad de aspilleras, troneras abocinadas, saeteras, matacanes…

La puerta de entrada está situada al norte y la gran torre del homenaje , cada esquina es un punto cardinal. Los restos que permanecen son piezas suficientes para enteder la extensión y distribución de esta gran fortaleza.

Este palacio, más conocido como Casa de Pilatos, es una armoniosa síntesis de la tradición gótico-mudéjar tardomedieval y de las innovaciones del Renacimiento italiano, cuya introducción en Sevilla se debe a sus propietarios, los Enríquez de Ribera, Adelantados Mayores de Andalucía, principales representantes de la corona en la Baja Andalucía.

Situado en el centro histórico de Sevilla, su núcleo comenzó a construirse a fines del siglo XV, agregándosele salones, patios y jardines hasta convertirlo en el conjunto residencial privado mayor de la ciudad y en el marco ideal en el que desarrollar los nuevos modos de vida y sociabilidad de las élites de una ciudad enriquecida como metrópolis del mayor imperio ultramarino hasta entonces conocido.

A lo largo del Siglo de Oro, este palacio actuó de tamiz de los nuevos gustos artísticos procedentes de Italia que los sevillanos conocieron primero por las piezas marmóreas traídas de Génova, hace quinientos años, por el I marqués de Tarifa, con ocasión de su célebre peregrinación a Jerusalén que acabaría dando su nombre actual al palacio, y después, por las extraordinarias colecciones escultórica y pictórica reunidas, como Virreyes de Nápoles, por dos de sus descendientes, el I y III duque de Alcalá, obras muchas de ellas presentes aún en el palacio.

Por su organización espacial, su calidad arquitectónica y la riqueza de su decoración, devino el modelo canónico de la arquitectura civil andaluza y el patrón de los palacios sevillanos.

La fortaleza se comenzó a construir a mediados del siglo IX durante la época de esplendor del califato de Córdoba, concluyendo su construcción a mediados del siglo XIII por los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, mas de 350 años de construcción ininterrumpida y de ahí que en la actualidad se puedan visitar en un solo edificios los vestigios de tres castillos diferentes.

La orden le convirtió en la capital de un extenso priorato. La cesión del castillo y su alfóz a los caballeros se realizó en el año 1.183 por Alfonso VIII, aunque la fortaleza ya había sido reconquistada por Alfonso VI, justamente cien años antes, siendo lugar de enfrentamientos bélicos constantes, esta se perdió pasando de cristianos a musulmanes en repetidas ocasiones hasta pasar definitivamente al reino de Castilla.

Las ampliaciones y reformas del castillo continuaron a lo largo de los siglos para adaptarse paulatinamente a los usos y costumbres de cada época, dotándole de archivo, capilla, sala capitular, aljibes, potentes defensas (era necesario romper 7 puertas para acceder al núcleo central de la fortaleza y el grosor medio de sus muros es de 4.5 metros y la altura de sus torres de 30 metros, lo cual, unido a su posición estratégica, le daba un aspecto inexpugnable).

Su última ampliación se realizó en el siglo XVII con la intención de albergar una nueva ermita. La fortaleza continuó habitada hasta prácticamente principios del siglo XIX. En el año 1.813 el edificio fue volado por las tropas de Napoleón quedando en ruinas.

En 1.837 sufrió el proceso desamortizador de Mendizábal para ser adquirido por el Ayuntamiento en 1.962. Actualmente se halla en fase de rehabilitación habiéndose recuperado el 50% del castillo.

Hoy en día se pueden visitar dos de tres aljibes, la galería, la nave de archivos, la ermita, la sala capitular, la torre albarrana, las terrazas, el jardín, la barbacana y los pasos de ronda, siendo utilizado para representaciones teatrales y eventos culturales.

Nos encantará que el Parador de Cuenca sea tu mejor opción para conocer esta ciudad Patrimonio de la Humanidad de singular belleza y rincones inolvidables. El hotel es un convento ubicado en un envidiable emplazamiento en la Hoz del Huécar, un compendio de escarpadas paredes y frondosa vegetación a las afueras de la ciudad, mirando hacia las mágicas casas colgadas. Te resultarán encantadores el claustro acristalado y la antigua capilla, hoy convertida en acogedora cafetería, nuestra piscina y la preciosa panorámica de la ciudad que divisarás desde algunas de nuestras habitaciones (habitaciones superiores).

Cuenca está plagada de rincones interesantes. La ciudad en sí es preciosa. Visita la popular  Plaza Mayor, rodeada de historia y monumentos y casi libre de tráfico. Visita la Catedral de Santa María y San Julián y, por supuesto, no te pierdas la impresionante verticalidad de las Casas Colgadas, pendiendo desde lo alto al borde del río Huécar.

A poco más de 30 kilómetros de Cuenca podrás visitar un maravilloso capricho de la naturaleza, la famosa Ciudad Encantada, un paraje natural de formaciones rocosas calizas donde se crea la ilusión de pasear entre calles, plazas, altos edificios, bosquecillos, animales, puentes romanos e incluso barcos, todos ellos vigilados por una enorme cabeza de gigante.

Desde el Parador de Cuenca podrás conocer una ciudad de mágica belleza que no te dejará indiferente.

 

El Palacio del Virrey Laserna permite al visitante un viaje en el tiempo al lujo y esplendor de épocas pasadas. Situado en pleno corazón del centro histórico de Jerez de la Frontera, su propiedad se ha transmitido de padres a hijos desde el repartimiento de Alfonso X el Sabio en la segunda mitad del S. XIII.

Durante la visita guiada conocerán la historia de los distintos condes. La apasionante vida del general D. José de Laserna, I Conde de los Andes, héroe de la guerra de independencia, último Virrey del Perú y de España en América, que moró en el Palacio a finales del S. XVIII. Pero también la de D. Francisco Moreno y Zuleta, VI Conde de los Andes, Ministro de Economía y Hacienda con Alfonso XIII, Jefe de la Casa Real en el exilio y albacea testamentario de S.M.  Así como el VII Conde de los Andes, D. Francisco Moreno y Herrera, político, ensayista, premio nacional de literatura y miembro del Consejo privado de D. Juan III.

La riqueza arquitectónica del palacio, de estilo neoclásico pero con reminiscencias de épocas anteriores, sus amplios salones, su decoración exquisita, su inigualable colección de mobiliario clásico y obras pictóricas de primer orden representan el paradigma del espléndido boato del antiguo estilo de vida de la aristocracia andaluza.

Merece la pena destacar los restos que aún quedan del antiguo palacio árabe sobre el que se edificó; la galería de caza, el jardín de estilo regionalista andaluz y su azulejería, los cuadros de Zurbarán, Rubens o Snyders, el magnífico comedor en el que han almorzado reyes, políticos y aristócratas, las vidrieras de Maumejean, la colección de bargueños, la impresionante escultura de los gallos de pelea de Gueret, los tapices flamencos y alguna que otra curiosidad, como una cama para perro del S. XVIII.

El Real Sitio de La Granja es un bello y pequeño pueblo jardín a tan solo 11 kilómetros de Segovia, al pie de las montañas del Sistema Central. Allí se ubica un impresionante Parador compuesto por la Casa de los Infantes, construida en el siglo XVIII por Carlos III para que habitaran en él los infantes Gabriel y Antonio, y el Cuartel General de la Guardia de Corps, que acoge un moderno Centro de Congresos y Convenciones, situado a 55 minutos de Madrid.

Este exclusivo escenario dispone de 16 salas de reuniones con capacidad para más de 600 personas. La decoración es moderna, las estancias luminosas y confortables, y el entorno monumental y natural en el que se encuentra, en pleno corazón de la Sierra de Guadarrama, al lado del Palacio Real de la Granja, de sus preciosos jardines y fuentes y de la Real Fábrica de Cristales, convertida en Museo del Vidrio, convierte al hotel en un lugar perfecto para relajarse y descansar y disfrutar de la elegante belleza del lugar.

La Granja es un sitio encantador y el Parador permite disfrutarlo al máximo. Sus modernas instalaciones, incluyendo spa, habitaciones amplias y muy equipadas, hacen que sea ideal para el turismo de congresos, o para una romántica estancia en pareja, de la que difícilmente olvidarás los paseos por los jardines del Palacio Real, y el increíble espectáculo que dibuja el agua en las fuentes. 

Conoce el entorno

La Granja se encuentra en pleno corazón de la Sierra de Guadarrama. Los amantes del arte y de la historia se recrearán en los Palacios de La Granja y Riofrío y en la Real Fábrica de Cristales. Para los amantes de la naturaleza, el Pinar de Valsaín ofrece un sinfín de sendas y rutas de senderismo.

En la austera Castilla hay un lugar que evoca el esplendor refinado de las cortes barrocas europeas. La Granja de San Ildefonso es el más afrancesado y hedonista de los Sitios Reales de España construido en torno al palacio barroco y uno de los jardines más bellos del país. 

Vive la historia

Junto al palacio de La Granja, se encuentra el edificio que, desde 2007, es parador de turismo. El enorme edifi cio, de cuatro plantas y unos doscientos metros de largo es la antigua Casa de Infantes, construida en 1770 para alojar a la servidumbre de dos de los hijos de Carlos III, don Gabriel y don Antonio. Se trata de una construcción rectangular muy alargada, organizada en torno a tres patios que disponen sus recorridos mediante corredores estrechos que dan acceso a las diferentes dependencias. Lo que más llama la atención es la sobriedad de sus fachadas en las que sólo los frontones que coronan los huecos y una puerta de entrada rompen con la sencillez más absoluta. En su interior, totalmente rehabilitado tras un incendio en 1984, los tres patios interiores confi gurados por grandes arquerías. Tras él, el Cuartel de Guardia de Corps convertido en el centro de convenciones del parador. En este caso nos encontramos con un edifi cio diseñado para uso militar donde debían centralizarse tropa y servicios, de ahí su planta en T, sus torreones y su patio trasero. Como en el actual parador, sólo se conservaban las fachadas que, tras su rehabilitación, han recuperado sus trampantojos de columnas clásicas y su originalísimo color verde. 

Los dos Infantes de Borbón

Los infantes don Gabriel y don Antonio de Borbón y Sajonia, hijos de Carlos III, no podían ser más distintos. Si Gabriel fue el “infante ilustrado”, su hermano, con fama de bonachón, era muy afi cionado a la encuadernación y la carpintería. El destino tampoco les trató igual, Gabriel murió joven mientras que Antonio llegó a ver reinar a su sobrino Fernando VII, tras la Guerra de la Independencia. Ambos habían nacido en Italia donde su padre, el futuro Carlos III de España era rey de Nápoles y Sicilia, pero siendo unos niños se trasladaron a Madrid donde vivirían el resto de su vida. Gabriel pronto dio muestras de su interés por la cultura. Traducía del latín, llegó a componer piezas para órgano y a reunir una importante colección de arte. Su vida se truncó muy pronto, cuando murió de viruela pocos días después que su mujer y su hijo recién nacido. Tal tragedia familiar afectó mucho al rey Carlos III de quien se decía sentía una especial predilección por este hijo. Mientras, su hermano Antonio tuvo una vida larga y polémica. El propio Pérez Galdós confesó haberse equivocado con él. Si en “Los episodios Nacionales” lo califi có “el más benévolo de los hombres” pronto demostró ser un fi rme partidario de su sobrino Fernando VII y del implacable retorno al absolutismo monárquico, llegando a ocupar importantes cargos en la España fernandina

Un complejo sistema de patios.

El interior del parador se articula a través de tres patios interiores en cuatro alturas visibles a través de galerías de arcos de medio punto. Destaca, sobre todo, el de la arqueta. Se trataba de un gran patio de evacuación de aguas sucias situado en mitad del edifi cio, que disponía de bocas de vertido en cada planta separadas por muros de ladrillo solapados y que fi nalizaba en la planta semisótano en un pozo de clarifi cación. Era un sistema modernísimo para la época. 

 

 

En el centro del vergel de La Vera y el Tiétar, entre gargantas de agua, piscinas naturales, bosques de castaños y robledales, y paisajes naturales que reafirman la riqueza del entorno histórico y monumental, ve pasar los siglos el Parador de Jarandilla de la Vera, castillo-palacio en el que se hospedó durante meses el Emperador Carlos V. Del exterior del hotel te encantarán los torreones, el patio de armas y su excelente piscina, con olivos y naranjos. En su interior se respira un ambiente de tranquilidad e intimidad idóneo para una estancia muy especial... Y en el restaurante, las migas extremeñas, patatas revolconas, sopa de tomate, cuchifrito de cochinillo, caldereta de cabrito o los repápalos con leche y canela, seducirán tu paladar.

Jarandilla es otro de esos pueblos con encanto que embellece con el paso del tiempo. De su arquitectura civil puedes visitar la casa de Don Luis de Quijada, y diversos puentes medievales. Aquí encontrarás también muchos edificios religiosos como el convento de San Francisco, o la iglesia de Nuestra Señora de la Torre.

Pero sin duda algo que te encantará vivir será la fiesta de Los Escobazos, que se celebra cada 7 de diciembre. El momento cumbre de la celebración es la salida del estandarte de la Virgen, portado por un jinete acompañado de numerosas caballerías y del pueblo entero que sale a la calle con escobas encendidas.

Y si te gusta la naturaleza en esta zona puedes disfrutar de ella visitando lugares maravillosos como la Garganta del Jaranda, o pueblos cercanos como Garganta la Olla. Podrás hacer senderismo por preciosos parajes extremeños donde reina la tranquilidad y la paz que transmite la naturaleza.

 

Conoce el entorno

Jarandilla es otro de esos pueblos con encanto que embellece con el paso del tiempo. De su arquitectura civil puedes visitar la casa de Don Luis de Quijada, y diversos puentes medievales. Aquí encontrarás también muchos edificios religiosos como el convento de San Francisco, o la iglesia de Nuestra Señora de la Torre.

Además en los Alrededores de Jarandilla podrá visitar cinco poblaciones declaradas Conjunto Histórico Artísticos; Pasaron de la Vera, Garganta de la Olla, Cuacos de Yuste, Valverde de la vera y Villanueva de la Vera. 

Podrá recorrer alguna de las 46 gargantas naturales que convierten  la comarca de la Vera en un autentico vergel, y en las que poder bañarse en la época estival.

 

 

¿Sueñas con parar el tiempo y alojarte en un Castillo que corona un hermoso pueblo lleno de historia y tradición? Convierte tu sueño en realidad viniendo al Parador de Alcañiz. Paisajes únicos, patrimonio arquitectónico, tradición, deporte de aventura, caza, gastronomía… todo empieza aquí.

Este castillo-convento de los siglos XII-XIII conserva la torre del homenaje, el campanario, la sacristía y la parte reconvertida en palacio aragonés. Será un placer para tus sentidos ver sus murales góticos, el sepulcro plateresco, la fachada barroca, y pasear por su plácido jardín.

El turolense pueblo de Alcañiz guarda secretos que no imaginas. Te sorprenderá la belleza de sus subterráneos medievales, la Fuente de los 72 caños o la Lonja Gótica. Este también es lugar para la diversión, el circuito MotorLand Aragón te ofrece una zona deportiva donde practicar autocross, karting o motocross, y disfrutar de competiciones como el Gran Premio de Aragón de Moto GP.

¿Otro plan atractivo? Coge tu bici y desplázate a menos de una hora de distancia del pueblo a la Vía Verde del Val de Zafán. Llegarás a un camino solitario que cruza el Matarraña, río de espectaculares gargantas, y cascadas de ensueño, allí te perderás por las antiguas vías del tren, hoy acondicionadas para la marcha cicloturista o a caballo. Si lo que te interesa es la historia, la provincia de Teruel tiene más de 70 yacimientos de Arte Rupestre levantino, y en Alcañiz también podrás ver muestras de estas expresiones artísticas.

No te vayas de aquí sin que tu paladar conozca el exquisito jamón de la zona, la trufa negra, el aceite de oliva del Bajo Aragón, el azafrán de Jiloca, los dulcestradicionales… Cierra los ojos, respira, relájate, disfruta, porque ésta es una experiencia única.

Alcañiz es la ciudad más mediterránea de Aragón, situada en el centro de la Comarca del Bajo Aragón. 

El río Guadalope riega su ancho término y el Castillo Calatravo, hoy Parador de Turismo situado en la cima del monte Pui-Pinos, se alza  junto con la Iglesia de Santa María La Mayor como un perfil distintivo de la ciudad. 

El Renacimiento fue la edad dorada de Alcañiz, segundo nucleo de importancia de la provincia, siendo el Ayuntamiento de esta época, 

En Alcañiz se celebraron Cortes en la Edad Media, siendo la sesión más importante la que acabó en la firma de la "Concordia de Alcañiz" en 1412, en la que se acordó el prodecimiento a seguir para la elección del Rey de Aragón en el posterior "Compromiso de Caspe" 

Alcañiz es uno de los nueve  pueblos de la Ruta del Tambor y del Bombo 

El castillo-palacio de Valderrobres es una obra gótica construida entre los siglos XIV y XV por iniciativa del arzobispo de Zaragoza, señor feudal del territorio, que lo utilizaba como residencia temporal. Forma pareja con la iglesia parroquial, edificada al mismo tiempo y durante las mismas fases y unida a él a través de un pasadizo que permitía acceder a la tribuna construida sobre la capilla lateral del templo y de ésta, con el interior de la iglesia.

El conjunto castillo-iglesia preside la localidad. Al recinto del castillo se accede a través de dos puertas, una situada frente a los pies de la iglesia y otra ubicada bajo el pasadizo de unión con el templo. Atravesando estas puertas se llega al patio de armas, que estaba amurallado en todo su perímetro.

El castillo es un edificio de planta poligonal irregular y tiene la particularidad de que está edificado en el lugar que ocupaba la cúspide de una colina rocosa, de modo que sus constructores utilizaron la montaña como cantera y, a la vez que vaciaban lo que sería el espacio interior, pudieron construir los muros perimetrales, ganando superficie en cada una de sus tres plantas, hasta la última en cuyo centro emerge la colina rocosa.

En su planta baja destacan la sala de caballerizas y de mozos de cuadra, la sala capitular, la bodega, la mazmorra y el pasadizo que le unía a la iglesia. En la planta noble están la cocina, las despensas, una necesaria, el gran salón de las chimeneas, la biblioteca y las salas privadas del arzobispo. En las plantas superiores se encuentran los almacenes del aceite, las galerías y graneros y por último el paso de ronda flanqueado por almenas, merlones y torreones.

 

¿Te apetece viajar a través del tiempo hasta la Edad Media? En el Parador de Cardona sentirás que lo has hecho. El Hotel es un precioso castillo medieval que atesora siglos en lo alto de un promontorio, vigilando la encantadora villa de Cardona. Es un recinto fortificado del siglo IX donde podrás visitar también la Torre Minyona y una bonita iglesia, ambas del siglo XI. Cuidamos la decoración para que el castillo conserve todo su encanto, y para que los fosos, las torres, las murallas y elementos góticos se aprecien en todo su esplendor. La panorámica del pueblo y de las tierras bañadas por el río Cardener, constante desde cualquier punto que mires, es un regalo que te despertará cada mañana.

Cardona conserva el encanto de las villas medievales, salpicada de rincones de belleza inigualable y estrechas callejuelas por las que no puedes dejar de pasear. Aquí puedes visitar el Parque Cultural de la Montaña de Sal, un recinto minero de espectaculares galerías interiores donde podrás ver un museo y la antigua maquinaria del pozo de extracción. La espectacularidad del lugar, con los diferentes pliegos y vetas del yacimiento y la diversidad de minerales lo hace único en el mundo. Te encantará.

Tu estancia en el Parador de Cardona puede ser el punto de partida ideal para rutas a pie o en bicicleta, como la de los Molinos de la Sal, por la que seguirás la huella de las piedras de tres antiguos molinos al lado del cauce del río Cardener. Otros itinerarios naturales para disfrutar son la Vía Salaria, el Camino de los Monjes y El Camino de la Frontera, que te guiará por los senderos que rodeaban los territorios de la antigua frontera andalusí.

En el Parador de Cardona te ofrecemos una experiencia única en la que reencontrarte con la tranquilidad, la naturaleza, y la historia y donde disfrutar de las delicias de la cocina catalana. Si vienes, repetirás.

 

Conoce el entorno

Cardona situada en la provincia de Barcelona te transporta a un mundo medieval a través de sus templos góticos y románicos, sus fiestas populares y sus platos más típicos. Está muy bien comunicado ya que se encuentra a 98 km de Barcelona centro neuralgico nacional e internacional. Un momento idoneo para visitar esta pequeña población es durante sus fiestas/ ferias: Feria de la LLanega que se celebra a final de octubre y está dedicada a micología, Fiesta de la Sal que sustituyó a la Feria de Pentecostes y que ahora está más centrada en una feria medieval a final de mayo o la Fiesta Mayor dedicada a la Virgen del Patrocinio es la fiesta más importante de la comarca y que se celebra a principios de septiembre. 

 

 

 

 

 

Castillo de Garcimuñoz, que es Conjunto Histórico desde 2002,  tiene la peculiaridad de poseer dos castillos, uno encima del otro. Son el castillo que habitó don Juan Manuel desde 1312 y el que mandó construir el marqués de Villena don Juan Pacheco en 1458.

Las primeras referencias al castillo de origen árabe datan del año 1172 en que el emir Abu Yacub Yusuf, de paso hacia Huete, lo destruye y esclaviza a sus mujeres y niños. Restaurado por Garcí-Muñoz, fue habitado por don Juan Manuel quien desde él controlaba el señorío de Villena, tal como siguieron haciendo los sucesivos marqueses hasta que don Juan Pacheco trasladó el centro de control a Belmonte. 

En la visita a este castillo se puede apreciar la muralla norte-sur que lo protegía, y diversas dependencias del mismo organizadas con respecto a un patio interno que actuaba como distribuidor. 

El castillo de don Juan Pacheco comenzó a construirse en 1458 sobre los restos del anterior que fue demolido. El maestro que lo construyó fue Martín Sánchez Bonifacio, uno de los integrantes de la escuela de Toledo. 
Es un castillo de transición al fuerte abaluartado.

Es de estilo gótico isabelino como lo testimonian sus troneras de cruz y orbe y el bocel decorativo que rodea todo el castillo por debajo de las ventanas del segundo piso, las puntas de diamante y bolas abulenses de su portada, etc. 

Su destrucción y el rebaje de sus lienzos y torres ocurren a partir del año 1663 en que una crujía del castillo se convierte en la actual iglesia de san Juan Bautista, inaugurada en 1708. Los muros del castillo sirvieron de cantera para las obras de la iglesia. 

El castillo ha sido restaurado recientemente (2010-2016) por Izaskun Chinchilla en estilo postmoderno. Una restauración polémica, donde la escultura se mezcla con la arquitectura, pero digna de ser visitada para valorar los distintos estilos de restauración de castillos.

La rehabilitación realizada permite visitar:

  • La torre del homenaje con 16,5 metros de diámetro en la que se ha recuperado el aljibe original.
  • Las cuatro ventanas góticas del segundo piso y las singulares ventanas del primero.
  • El interior de la torre suroeste que finaliza la visita a este castillo y conduce a la plataforma que da acceso al castillo de don Juan Manuel, en ella hallamos 40 chimeneas solares hoy solamente decorativas.

A poca distancia de Santiago de Compostela, en la margen pontevedresa del valle fluvial del Ulla, se halla el pazo más visitado de Galicia, el palacio de Oca, conocido como el "Generalife del Norte" o el "Versalles Gallego".

a comparación de este monumento de arquitectura pétrea y vegetal con aquellos conjuntos universalmente conocidos pretende subrayar a la vez, la singularidad y la trascendencia del más señorial y mejor conservado de los pazos gallegos. El símil, pese a su naturaleza hiperbólica, evoca acertadamente que, aunque construido muy lejos de la Corte, la referencia en su diseño fue el jardín cortesano del Barroco.

El aspecto más sobresaliente de este conjunto es la unidad indisociable del agua, la piedra y la vegetación que convierte a este monumento en obra maestra de la arquitectura, la ingeniería y la jardinería, según las palabras que el historiador y académico don Javier Sánchez Cantón, usó en 1945 para incluir estos históricos jardines entre los protegidos.

La casa fuerte primitiva fue construida por orden de Álvaro de Oca a mediados del siglo XV, para perderla poco después en favor de la mitra compostelana en las luchas de la nobleza gallega contra el arzobispo de Santiago. En 1564 pasó a poder del rey Felipe II quien la vendió a María de Neyra, transmitiéndose de generación en generación hasta la XVIII duquesa de Medinaceli quien en 1978 lo donó a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli en el acto de su constitución.

Con su precioso patio interior poblado de limoneros y naranjos, su recogida piscina, el salón chimenea, y sus vistas a la sierra y al monasterio, el Parador de Guadalupe dejará volar tu imaginación a tiempos lejanos y te sumergirá en la magia de los pueblos medievales. Las impresionantes instalaciones del hotel Real Monasterio de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad, forman un conjunto monacal que consta de cuatro partes: el tempo-basílica, el edificio del auditórium, el claustro mudéjar y el claustro gótico. Todas de una belleza espectacular. El jardín, un vergel de plantas autóctonas, flores y fuentes, su bellos pasillos y entrañables habitaciones, harán que vivas aquí una experiencia idílica.

Guadalupe es un pueblo encantador de la comarca cacereña de Las Villuercas, un bello caserío de callejuelas empedradas y casas de arquitectura tradicional. Esta pequeña localidad alberga un conjunto histórico artístico de gran valor perteneciente a los siglos XV y XVI, conservado con su estructura original te hará sentir en un decorado de película. La Plaza de Santa María, donde se encuentra el Parador, y la Antigua Judería  merecen una visita detenida. Desde aquí puedes desplazarte a localidades serranas del entorno como Cañamero, Logrosán o Berzocana. Otro de los atractivos que te ofrece la zona es la suculenta gastronomía extremeña.

El precioso Parador se ubica en el Convento de San Francisco, a 400 metros del centro histórico de Santo Domingo de la Calzada. El edificio consta de tres partes: iglesia, taller-museo y hospedería, y en esta última es donde se ubica el hotel. Predomina la decoración de contrastes, con tonos rojos y grises azulados en las habitaciones, con óleos de temática sacra y obras de modernos artistas gráficos. Por su ubicación en plena Ruta Jacobea, el Parador es un lugar idóneo para practicar turismo rural y deportes como el golf o el senderismo, además de disfrutar de la estación invernal de Valdezcaray.

Santo Domingo de la Calzada se levanta sobre una extensa llanura, a orillas del río Oja. La localidad nació vinculada al Camino Francés a Santiago de Compostela, y cuenta la leyenda que en el siglo XI el emplazamiento de la localidad era un gran bosque de encinas a orillas de un tumultuoso río que descendía de las cercanas montañas que hoy conocemos como Sierra de la Demanda. En el corazón del bosque se instaló un ermitaño de nombre Domingo, que dedicó todos sus esfuerzos a facilitar el tránsito por estas difíciles tierras a los peregrinos que se dirigían hacia Compostela.

Hoy puedes disfrutar de la villa visitando lugares como la Catedral o la Plaza de España, y deleitándote con la rica gastronomía riojana.

De estilo gótico mudéjar, fue mandado construir por Don Juan Pacheco, Marqués de Villena en 1456, hombre de confianza del Rey Enrique IV de Castilla y señor más poderoso del reino en su época.

La planta de este castillo en forma de estrella es única y su interior palaciego decorado con lujosas techumbres mudéjares en sus salones y galerías, así como su “bestiario medieval” esculpido en piedra, no tienen parangón en España y sin duda hacen de este castillo uno de los más emblemáticos de nuestro país.

El castillo se encuentra en perfecto estado de conservación gracias al esfuerzo de sus propietarios a lo largo de los siglos, y que se ha visto culminado con la última restauración, apoyando en esta ocasión las instituciones públicas el esfuerzo de la Casa Ducal de Peñaranda y Montijo, descendiente del Marqués de Villena y propietaria del Castillo.

El Castillo de Belmonte reabrió sus puertas al público en julio de 2010 y ofrece al visitante un recorrido cultural a lo largo de la historia de tan emblemático monumento, desde el siglo XV hasta la actualidad. La visita cultural dispone de audio-guía en 4 idiomas (español, inglés, francés e italiano), sala de audiovisual en gran formato con proyección de 12 minutos como introducción al recorrido turístico, y tecnologías de luz y sonido que trasladan al visitante a otra época.

Además,  desde el mes de Agosto de 2018, a los pies de la fortaleza se encuentra el mayor parque histórico-temático de máquinas de Asedio a escala real del mundo, Trebuchet Park. 

A lo largo de la visita se podrán ver 40 máquinas de asedio en cuatro ámbitos temáticos diferenciados: mundo cristiano, mundo musulmán, mundo oriental y renacimiento. En cuanto a la cronología, las piezas de los tres primeros espacios se sitúan entre los siglos V y XIV y en el siglo XV las del mundo Renacentista.

Todas las máquinas han sido probadas y funcionan tal y como lo hicieron en su época, y han sido reconstruidas con el mismo material empleado en cada período y con el máximo rigor histórico de acuerdo con la documentación existente (miniaturas, grabados, textos de la época, representaciones iconográficas o restos arqueológicos).

 

 

 

 

Elegido Mejor Hotel No Urbano de España por los lectores de la revista Condé Nast Traveler, este Parador se ubica en la bella localidad asturiana de Cangas del Narcea. Se trata de un impresionante monasterio declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional, también conocido como El Escorial Asturiano. Sus sótanos son un precioso museo en el que podrás ver restos arqueológicos de la primera construcción, que data de principios de siglo XI. Desde las ventanas de las habitaciones, las vistas al paisaje montañoso y al río Narcea son espectaculares. También merece una visita la Iglesia, de amplios espacios al estilo toscano y un gran retablo barroco. Tienes a tu disposición salones acondicionados para banquetes, congresos, y para cualquier evento que quieras celebrar.

Al lado del Parador un puente de factura romana, donde el paso de los siglos ha dejado surcos sobre los cantos rodados, invita a iniciar un paseo por el entorno, olvidarte de todo y relajarte. Esos mismos senderos te llevan hacia hermosos parajes como el Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias , la Reserva Integral de  Muniellos o la Reserva Parcial del Cuetu d’ Arbas, donde el oso y el urogallo dejan su huella en hermosos mantos verdes de vegetación. En las montañas que rodean al Parador  envejecen además viñedos de mencía, albarín, carrasquín, verdejo tinto…cuidadas con esmero por los viticultores de la zona.

La villa de Cangas de Narcea, a dos kilómetros del Parador de Corias, salpicada de bellas iglesias, palacios y casonas, es un pueblecito encantador que te gustará visitar. Algunos lugares con encanto son la Basílica de Santa María Magdalena, el Palacio de Omaña, el Palacio de Toreno o el Santuario de la Virgen del Acebo.

Te esperamos en uno de los Paradores más grandes de España, un remanso de paz y tranquilidad en medio de un paisaje de cuento.

En la monumental ciudad de Trujillo, cuna de descubridores, encontrarás un hermoso Parador sobre el convento del siglo XVI de Santa Clara, conservando el ambiente de paz y sosiego que le imprime su estructura conventual. En su interior te sorprenderán dos hermosos claustros, uno de ellos con arcos y columnas renacentistas; el segundo proporciona al conjunto una nota de luminosidad que embellece el entorno. Es un hotel ideal para el descanso y el ocio, pero también para el trabajo. Sus estancias son tranquilas y cuenta con bellos y elegantes salones, además de piscina de temporada.

Todos los caminos de Trujillo confluyen en la bella Plaza Mayor, centro neurálgico de la ciudad, rodeada de edificios de interés y enorme belleza. En el centro de la Plaza la estatua ecuestre de bronce de Francisco Pizarro descansa sobre su caballo, y junto a la Iglesia de San Martín de Tours, el Palacio de la Conquista y la Casa de las Cadenas te dejará el recuerdo de haber estado en una preciosa plaza. Otro precioso lugar es el Castillo de Trujillo, visible desde cualquier punto de la ciudad y donde se encuentra el Santuario dedicado a la Partrona, la Virgen de la Victoria.

Trujillo atesora el encanto de una ciudad con historia y la belleza y serenidad que da el paso del tiempo. Es un lugar que te encantará descubrir.

El Parador de Monterrei se ubica en la que es considerada por muchos historiadores como la mayor acrópolis gallega. Recinto defensivo, hospital de peregrinos… a lo largo de los siglos son varios los usos que ha tenido un lugar en el que hoy puedes alojarte para sentir la esencia de Paradores.

Las habitaciones de este hotel con encanto ofrecen las mejores vistas de la zona. Por su configuración arquitectónica el alojamiento se puede realizar en el antiguo Palacio de los Condes (7 habitaciones) o en la Casa Rectoral (con 5 habitaciones), ambos dentro del recinto amurallado. Este hotel con historia es en sí mismo un destino de viaje: el Castelo, además del Palacio de los Condes y la Casa Rectoral, zonas de alojamiento, acoge asimismo la Iglesia de Santa María de Gracia, del siglo XIII y la Atalaya de la que se conserva parte de sus muros.

 

Conoce el entorno

Verín es una bella localidad perteneciente a la provincia de Ourense, localizado en el sureste de la provincia de Ourense, a orillas del río Támega. en la que destacan, aparte de la fortificación medieval de Monterrei (Parador), otros lugares de interés como la plaza de la Merced, el manantial de Cabreiroá, la capilla de San Lázaro, la plaza Viriato, el paseo por el Río Támega, los Jardines de la Alameda, la plaza del Rey o la Plaza Mayor, entre otros.

En sus orígenes fue una villa romana. Durante el Medievo la villa perdió su dominio y Monterrey centralizó el territorio y la vida de la comarca en torno a sus condes y señores. Se convirtió durante la Edad Media en una población agrícola y tranquila, aunque a menudo se vio envuelta en los conflictos bélicos de los sucesivos gobernantes de Monterrey, así como las disputas fronterizas entre España y Portugal. 

A orillas del Río Jerte, en la provincia extremeña de Cáceres, se ubica la localidad de Plasencia, y en su casco histórico, enclave estratégico en la Ruta de la Plata, te espera el Parador. El hotel se ubica en el convento de Santo Domingo, construido en el siglo XV. Gruesos muros de piedra, techos abovedados y una cuidada decoración te esperan en su interior de estilo gótico. El hotel, es el lugar ideal para conocer la ciudad y los paisajes naturales que la rodean.

En esta ciudad descubrirás restos de las murallas medievales, sus torreones  y sus puertas, como la del Sol o el postigo de Santa María. En el centro de Plasencia pasearás por la Plaza Mayor, lugar de ineludible paso durante la celebración del Martes Mayor, fiesta de Interés Turístico. Aquí hallarás también uno de los conjuntos monumentales más representativos de la zona, formado por la Catedral Vieja, de traza románica, y la Catedral Nueva, con elementos góticos y renacentistas.

Plasencia es un excelente punto de partida para conocer as Hurdes, la Sierra de Gata, la Comarca de la Vera, El Valle del Jerte con su espectacular primavera, cuando los cerezos en flor tiñen el valle de un blanco luminoso. Sin olvidar la obligada visita al Parque Nacional de Monfragüe. Aquí disfrutarás de la naturaleza, de saltos de agua y meandros, preciosas villas monumentales y exquisiteces locales como el pucherete de perdiz, el cordero, las migas extremeñas, el reconocido jamón Ibérico o o la exquisita Torta del Casar. Una experiencia inolvidable para tus sentidos.

Pasar una noche en el recinto de La Alhambra, entre jardines y fuentes que evocan un pasado donde se mezcla lo árabe y lo cristiano, es la oportunidad exclusiva que te brinda el Parador de Granada, antiguo convento construido por decisión de los Reyes Católicos sobre un palacio nazarí del que aún se conservan restos como la Al Qubba y la Sala Nazarí. El hotel tiene un interior de ensueño, acorde con la magia que destila cada rincón de la ciudad. Obras de arte y excepcionales piezas de mobiliario decoran el claustro y las estancias interiores. En el rersturante o en la terraza de verano, ofrecemos lo mejor de la gastronomía local, sea gazpacho andaluz, habas a la granadina o piononos de Santa Fe.

La Alhambra y el Generalife, el monumento más emblemático de Granada, destila belleza en cada rincón. Sus jardines son uno de los lugares más románticos de la ciudad; sus colores, el aroma de las flores y el sonido del agua hacen que el entorno resulte embriagador. Maravilloso es también el antiguo barrio árabe de El Albaicín, formado por un entramado de calles blancas sobre una colina, con sus iglesias barrocas y aljibes árabes. El monasterio de La Cartuja, la Catedral, los Baños Árabes,  o el Parque de las Ciencias forman parte de los infinitos tesoros de la ciudad. Y es imprescindible acercarse al menos una noche para asistir a una zambra en una cueva del barrio de Sacromonte.

Además de sus monumentos Patrimonio de la Humanidad como la Alhambra y el barrio del Albaicín, Granada es Ciudad Universitaria de las que nunca duermen, y sus calles invitan a vivir un fascinante y mágico ambiente nocturno. Ven a vivir un lugar idílico, una ciudad mágica, una experiencia única.

Conoce el entorno

La Alhambra y el Generalife, el monumento más emblemático de Granada, destila belleza en cada rincón. Sus jardines son uno de los lugares más románticos de la ciudad; sus colores, el aroma de las flores y el sonido del agua hacen que el entorno resulte embriagador. Maravilloso es también el antiguo barrio árabe de El Albaicín, formado por un entramado de calles blancas sobre una colina, con sus iglesias barrocas y aljibes árabes. El monasterio de La Cartuja, la Catedral, los Baños Árabes,  o el Parque de las Ciencias forman parte de los infinitos tesoros de la ciudad. Y es imprescindible acercarse al menos una noche para asistir a una zambra en una cueva del barrio de Sacromonte.

 

El castillo de Buñol, asentado sobre dos macizos rocosos, domina la ciudad y toda la Hoya de Buñol.  Su importancia estratégica se basaba en estar cerca de la antigua frontera entre Castilla y Valencia.

El Castillo,  cuyos orígenes se remontan al S. XI, sería ampliado y modificado en época cristiana. La estructura del conjunto arquitectónico actual fue realizada en distintas fases entre los siglos XIV y XIX. En la segunda mitad del S. XX, se inicia la restauración de la fortaleza, vigente actualmente.

En 1238 Jaime I conquistó el Castillo de Buñol entregando el señorío de Buñol a Rodrigo de Lizana. La fortaleza pasó por distintas manos hasta que finalmente, en 1425, fue adquirido por la familia Berenguer Mercader, convirtiéndolo en condado.

Tras la expulsión de los moriscos en 1609, el condado queda casi vacío, lo que obligó al conde a repoblar la zona por gentes venidas mayormente del propio Reino de Valencia, y también castellanos, mallorquines, navarros con la obligación de residir en la villa.

La emancipación del dominio condal había supuesto que el castillo perdiera el carácter residencial y tras los conflictos carlistas y un frustrado proyecto de reconvertir algunas estancias en hospital, a finales del S. XIX comenzó a ser ocupado por gentes que construyeron sus viviendas dentro del recinto.

De origen musulmán, sus funciones han sido: castillo, residencia señorial, cuartel, cárcel, centro administrativo, barrio popular y ahora atractivo turístico.

Situado en el centro del pueblo, entre la fosa del río de Buñol y el barranco de Borrunes, y separado por dos fosos artificiales que se salvan con puentes defendidos por torres que hacen también la función de puertas. Está dividido en dos zonas diferenciadas, unidas a través de un puente que salva el desnivel entre los dos montículos.

El primer recinto es un polígono formado por un lienzo recto, flanqueado por dos torres en los ángulos y una torre central de acceso que defiende la puerta. Aquí encontramos la llamada Plaza de Armas, cuyo recinto fortificado se hallaba dotado de un cuerpo de ronda perforado por saeteras. Actualmente este espacio todavía contiene viviendas adosadas a las murallas.  

En el centro del castillo, se alza la torre Mayor, conocida como “del Homenaje” que sirve de punto de acceso al segundo recinto del castillo (recinto sur).

El recinto sur, alberga las estructuras residenciales de la fortaleza. Se conserva parte del palacio gótico, la sala del Oscurico, - hoy nave única restaurada, utilizada para exposiciones y actos culturales, conservando los originales arcos de sillerías ojivales de su interior.
 
El antiguo palacio de los condes, La Casa Señorial, es la estructura de la fachada sur. Actualmente encontramos la Oficina de Turismo y la Colección Arqueológica junto con los restos de un pozo noria y un silo de cereales, restos de la dominación musulmana de la fortificación.

La iglesia de El Salvador, hoy alberga una muestra etnológica. Debió ser construida entre la segunda mitad del S. XIII y la primera mitad del S. XIV. Es una nave con bóveda de medio punto, lunetos y dos arcos fajones que la dividen en tres tramos.

En este recinto quedan también algunas casas todavía habitadas. La calle del Castillo termina en una empinada cuesta que da acceso al barrio antiguo del pueblo - Calle de Mallorquines- después de atravesar la puerta fortificada denominada 'La Torreta”. Este acceso está compuesto por una escalinata en eje acodado y una torre situada en la cota más baja del castillo.

En 1957 se creó la Asociación Pro-Castillo de Buñol y se planteó la necesidad de recuperar y restaurar el monumento como vestigio de la importancia histórica y estratégica.

En 1964 se promovió su declaración como Monumento Histórico-Artístico Nacional. Hoy es el centro del núcleo urbano que ha ido creciendo a su alrededor

Si aceptas nuestra invitación de dar un paseo por la historia, cruzarás el Arco de la Estrella de la muralla y vendrás al Parador de Cáceres, un palacio renacentista en pleno casco histórico de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad. Del Parador te enamorará su elegancia y su exquisita rehabilitación.

El restaurante, la zona exterior, la cafetería y el salón para clientes alojados son un agradable lugar de encuentro y tertulia. El renovado parador conjuga tradición y modernidad, está perfectamente equipado con las nuevas tecnologías e integra elementos respetuosos con el medio ambiente como calderas de alto rendimiento, bombillas tipo led, o sistemas de control de climatización.

Sea cual sea la dirección que tomes por las calles empedradas de Cáceres, en tu camino se sucederán casas-fortaleza, iglesias, palacios o sus murallas árabes, y solo es cuestión de tiempo que te sorprendas en la Plaza de Santa María rodeado de palacios renacentistas o que descubras joyas como el Aljibe musulmán del museo provincial.

Conoce el entorno

En Cáceres podrás ser testigo de las huellas que recorren la Vía de la Plata, calzada romana que unía Sevilla y Astorga utilizada por los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela. Quizá no estés aquí para comenzar o continuar el Camino, pero puede que te apetezca desplazarte poco más de media hora para visitar el Parque Nacional de Monfragüe y su reserva de la Biosfera. Merece la pena ver cómo el Tajo y el Tiétar riegan los matorrales y el bosque mediterráneo. Si te apasiona laornitología, este es el lugar idóneo para contemplar buitres leonados, el halcón peregrino o el Búho Real y dejar volar con ellos tu imaginación.

 

 

 

 

 

El Parador de Chinchón es un antiguo convento agustino, de amplios ventanales, preciosas zonas comunes y habitaciones decoradas de forma exquisita, con una perfecta combinación de colores y prestando atención a cada detalle. Su precioso patio interior lleno de nísperos, y los cuidados jardines harán que disfrutes de un bello y tranquilo lugar, en el que ofrecemos ricos platos como el cocido madrileño, la sopa de ajo o el cordero asado. Chinchón es un pueblecito con un encanto peculiar situado al sur de Madrid. Llamarán tu atención la Plaza Mayor, y los más de 230 balcones de madera que tienen las casas que la rodean. Te recomendamos que los veas de noche, la iluminación regala una imagen emblemática.

Las casas solariegas, bellos patios, y galerías soportadas por preciosas columnas hacen de Chinchón una villa de belleza singular. En el centro podrás ver monumentos como la Torre del Reloj, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el Monasterio de las Clarisas o la Casa de la Cadena.

Relájate paseando por pequeños oasis, como la Laguna de San Juan, la Laguna de San Galindo o la Laguna de Casasola. En el lado sur de esta última se encuentran los restos del castillo de Casasola, que domina el paisaje desde un cerro al que merece la pena subir para dejarse acariciar por la brisa y sentir el silencio.

En uno de los nudos de comunicación más importantes de España, su envidiable situación en el noroeste de la península ha hecho que a lo largo de la historia siempre haya sido un importante cruce de caminos. Cabe destacar los caminos Jacobeos: Via de la Plata, Camino de Oriente, Camino de Valladolid, La Ruta por el Valle de Tera y El Camino de Asturias.

Sede de las Cortes en 1176, el Parador de Turismo de Benavente se asienta sobre los restos del que fuera el antiguo Castillo Palacio de los Condes de Benavente, empezado a construir en el S.XII y posteriormente ampliado por los sucesivos ocupantes durante los siglos XIII, XIV y XV. 

Se encuentra anexo a la "Torre del Caracol", de estilo Renacentista, y único resto de la antigua construcción, y junto a los Jardines de la Mota, la más importante área verde de Benavente, con excelentes vistas sobre los Valles de los ríos Tera y Órbigo.

La Torre cuenta con un magnífico artesonado mudéjar y un bar de época..

 

El Palacio Del Infante Don Juan Manuel fue la primera fortaleza de Belmonte ordenada construir por Don Juan Manuel en el año 1323 sobre una anterior edificación visigoda. Fue el lugar de nacimiento en
1419 de Don Juan Pacheco, primer Marques de Villena, quien ordenaría la construcción del actual Castillo De Belmonte.

El II Marqués de Villena, Don Diego López Pacheco, lo convirtió en monasterio para lo que, en 1499, trasladó desde la Villa de la Alberca a la de Belmonte, a las Religiosas de Santa Catalina de Sena,
permaneciendo en el palacio hasta 1960.

Entre los muros de este edificio cargado de historia se encuentra ahora nuestro hotel, restaurante y spa, con las más actuales instalaciones para sus escapadas. 

La historia, tradición y cultura del lugar se funden con la modernidad, la calidad y la comodidad de nuestro hotel, un remanso de tranquilidad donde disfrutará de una estancia inolvidable.
Descubra las instalaciones del Palacio Del Infante Don Juan Manuel Hotel Spa y viaje atrás en el tiempo desde sus instalaciones, completamente rehabilitadas pero conservando la esencia y la inspiración de la arquitectura e historia originarias.

 

El Hotel dispone de habitaciones individuales, dobles, triples y familiares, con capacidad de hasta cinco personas.  Además de suites ideales para eventos especiales como bodas, por su gran amplitud. Las habitaciones son muy amplias, y tienen todas las comodidades necesarias para disfrutar de una experiencia única y relajada.

Además, los muros tienen mucha historia, ya que en muchas se pueden apreciar restos del edificio original, rehabilitados formando el conjunto histórico del edificio mezclado con elementos modernos, hacen una mezcla muy acogedora y confortable.

Además las vistas desde las habitaciones son hacia el Castillo del Belmonte por un lado, y a la Colegiata por el otro. Unas vistas con historia difíciles de olvidar.

Disponemos de 39 habitaciones equipadas con baño privado, ducha, secador, caja fuerte, calefacción y aire acondicionado, además de TV y WIFI. También están equipadas con hilo musical para completar la comodidad.

Un añadido extra del que dispone nuestro alojamiento es del SPA. En él podrá disfrutar de un circuito termal, además de sauna y baño turco. Sin olvidarnos de una amplia carta de tratamientos estéticos y masajes para relajarnos.

También dispone para la temporada de verano, de una piscina exterior con solárium, en el que podrá disfrutar de un agradable baño con la tranquilidad que el entorno da.

Alojamiento en diferentes tipos de régimen.

Precio General        70 – 225 €

El alojamiento puede completarlo con diferentes regímenes de desayuno, comida y cena. Puede también acompañarlo de sesión de Spa, masajes y diferentes  tratamientos estéticos.

El Castillo de Riudabella, o Granja de Riudabella, es una antigua granja-fortín cisterciense convertida en mansión fortificada de estilo historicista. Está situada en el núcleo de Riudabella, al pie del bosque de Poblet, en el término municipal de Vimbodí y Poblet (Conca de Barberà). Está declarado como bien cultural de interés nacional .

Los orígenes de Riudabella se remontan a la época prehistórica tal y como  demuestra la existencia de diferentes yacimientos en la zona. El inicio de la edificación se ubica en la época ibera, ya que en este emplazamiento se halló  un torreón ibero de defensa. Posteriormente  en este mismo edificio se  tienen diferentes referencias  del asentamiento de una considerable villa romana.

Hacia el siglo XII, tras la ocupación sarracena,  Ramón Berenguer IV reconquista estos territorios y cede las tierras a los monjes del Cister que fundan el Monasterio de Santa María de Poblet,  y se encargan de desarrollar diferentes granjas dedicadas a la explotación agrícola y el cuidado de sus inmediaciones. 

Así Riudabella entre los siglos XIII y XVI se convierte en una importante   "granja fortín pobletana" donde se construyen sobre los elementos ya existentes, una masía fortificada con  diferentes dependencias dedicadas al alojamiento, a la oración y a las labores agrícolas realizadas por los monjes tales  como  el cultivo de la viña y la elaboración del vino, la miel y el azafrán. Eso explica la existencia en las dependencias de un importante "Celler" o bodega  de la época.

En el siglo XV el abad Delgado hace varias construcciones y una capilla. A lo largo de los siglos XVI-XVIII los monjes hicieron mejoras. 

Durante el periodo de la desamortización de Mendizábal, Pedro Gil i Babot, padre del tatarabuelo del actual propietario compró la masía como finca de caza. La restauración se hizo durante 1860 y fue cuando se rehicieron los edificios con un estilo neo medieval, convirtiendo Riudabella en una mansión fortificada.

 El edificio principal está formado por un cuerpo rectangular de tres pisos y desván y cubierto a dos vertientes; a ambos lados hay una torre, una cubierta a cuatro vertientes y el otro tiene la cubierta plana y está decorado con arcos de medio punto en la parte superior. En un lado hay una terraza con almenas acabadas en punta y pequeñas torres circulares en las esquinas. Todas las aberturas son con dinteles excepto en una de las torres que hay una galería hecha con ventanas de estilo gótico con arcos, finas columnas, relieves y calados. Todo el recinto está rodeado por una muralla con almenas acabadas en punta.
 
Se empezó como finca agrícola y residencia de verano de la familia, a uso privado, pero el paso de los años , las nuevas inquietudes de la sociedad así como los cambios económicos en general, han hecho que la familia nos replanteáramos abrir nuestra casa al público, para poderlo preservar y afrontar el costoso mantenimiento que implican este tipo de edificios.

En ese sentido, nos pareció más adecuado abrir un tema de “turismo rural” dado el singular entorno en el que se encuentra emplazado el Castell de Riudabella. Empezamos en 1992 con un apartamento para 6 personas en un ala del castillo y poco a poco fuimos adecuando las instalaciones anexas para dar servicio de piscina y jardín.

Después abrimos otro núcleo para 2 personas, con una filosofía diferente a la del turismo rural entendido y legislado por la Generalitat, y más acorde con la idea de ofrecer unos alojamientos con encanto y derivar más a un turismo histórico-cultural, rama que por cierto aún no existe en España.

En ese sentido estamos trabajando en estos momentos. Nuestra idea e ilusión, sería convertir el Castell de Riudabella en un referente del turismo histórico, con plaza para máximo 20 personas alojadas en apartamentos para 2/4 pax. Ubicadas en diferentes emplazamientos fuera del edificio principal (cocheras, establos, bordas...) y mantener éste para dar comidas especiales, celebrar eventos y reuniones.

Asimismo ofrecemos a nuestros huéspedes no sólo la oportunidad de pernoctar, sino también poder disfrutar de diferentes packs de ocio, véase, visitas guiadas por la ruta del Cister, Tarragona, el Reus modernista, cata de vinos, packs de spa (masajes, sauna, jacuzzi...) salidas en globo desde el propio castillo, deportes al aire libre (Paintball, senderismo, quads...) y claro está, la visita guiada privada por el castillo con explicación de su historia y la de nuestra familia.

También hemos adecuado unas salas en el antiguo granero, para poderlas ofrecer para celebrar bodas, eventos, reuniones de empresa... y así ampliar la oferta.

Nuestro último gran hito, será poder recuperar el antiguo jardín romántico e incluirlo en nuestra oferta turística y así disfrutar de un entorno privilegiado.

Nos encontramos en el municipio de Alcaudete, situado en la Comarca de la Sierra Sur de Jaén. Alcaudete es tierra rica en olivares, frutos y agua. Fue zona de paso estratégica durante la Edad Media y el dominio árabe, al encontrarse en el camino que iba de Córdoba a Granada y lugar fronterizo durante más de cien años, una vez conquistado por los cristianos.


           Esto nos pone en la tesitura de pensar, ¿por qué hay un Castillo en Alcaudete? Corría el año 711 cuando los musulmanes entraron en la Península e iniciaron la conquista de lo que se denominó Al-Andalus, llegando hasta los valles del Duero y el Ebro.

           Sin embargo, hacia el año 1030, su poder se debilitó tanto que los reyes cristianos iniciaron una ofensiva para recuperar las tierras conquistadas y proteger el territorio y a sus habitantes. Así se creó un sistema defensivo potente para impedir la recuperación de las tierras por los musulmanes, basado en un amplio abanico de grandes castillos, atalayas y fortalezas, como es el caso del Castillo de Alcaudete. Alcaudete era conocido en el siglo IX con el nombre de al-Qabdaq o al-Qibdaq, siendo un lugar de refugio para las poblaciones campesinas de la zona.

           Con este fin, en lo alto del cerro se edificó una fortaleza, aprovechando para su defensa las fuertes pendientes, conjuntos rocosos y tajos naturales. Así, durante el dominio almohade, se construyó una gran muralla alrededor del núcleo urbano, además de un alcázar en la cumbre. Todo ello para proteger en caso de ataque a los habitantes y soldados de Alcaudete.

          Dentro del alcázar había un aljibe que recogía agua de lluvia para subsistir, y jaimas a modo de hogares, para hacer vida y dormir. Posteriormente, el Castillo de Alcaudete formó parte del cinturón de defensa que el Rey Fernando III El Santo encomendó para la protección de la frontera occidental del reino de Jaén frente al reino nazarí de Granada.

          Fue construido entre los siglos XIII y XIV. Este Castillo ha tenido varias etapas a lo largo de su vida, que han impregnado sus paredes de leyendas e historias, de recuerdos y aventuras, que han dejado huella en su estructura y que hacen que el conjunto monumental posea una belleza singular que no deja indiferente a sus visitantes.

          Fernando III y su hijo Alfonso X concedieron señoríos en el Reino de Jaén como pago a su ayuda en la conquista del Valle del Alto Guadalquivir, y con el claro objetivo de servir de cinturón protector frente al Reino Nazarí de Granada. Por ello, Alcaudete fue entregado a la Orden de Calatrava en 1245. De ahí que el castillo se pase a denominar Castillo Calatravo de Alcaudete.

          El Castillo de Alcaudete ha tenido varias etapas a lo largo de su historia. Cuando la Orden Calatrava deja esta tierra y la villa se convierte en una zona de realengo, el Castillo se transforma en un Palacio privado, donde los señores de Alcaudete que lo habitaron, colocaron sobre la puerta los escudos de la familia Córdoba y Montemayor. Actualmente estos escudos están tan deteriorados que apenas se distinguen.

El Castillo de Lorca, catalogado como Bien de Interés Cultural, constituyó un bastión defensivo que marcó durante siglos la frontera entre el cristiano reino de Murcia y el reino nazarí de Granada. Tras varios años de trabajo para su consolidación y rehabilitación, abrió sus puertas en el 2003 y se puede visitar todos los días del año, encontrando distintas propuestas, exposiciones, talleres para niños, visitas guiadas, actividades extraordinarias en distintas épocas del año, en definitiva, un espacio para aprender la historia y la cultura de Lorca.

El Castillo es un símbolo para todos los habitantes de Lorca. Desde su privilegiada ubicación, en el Valle del Guadalentín, ha estado habitado desde la Edad del Bronce, lo que lo ha convertido en un yacimiento arqueológico excepcional para conocer el pasado, desde la Prehistoria hasta la actualidad.

El aspecto actual del Castillo de Lorca es el resultado de las continuas reformas que las distintas civilizaciones han ido llevando a cabo en sus 52.000 m² de extensión. Gracias a la arqueología se conocen los enterramientos argáricos de hace 3.500 años y los vestigios romanos que oculta su subsuelo. No obstante, la configuración definitiva del Castillo tuvo lugar en la Edad Media, época a la que corresponden la mayor parte de los restos conservados, siendo el descubrimiento más reciente una sinagoga y un barrio judío del s. XV visitable todos los días del año.

En función de la temporada se pueden realizar distintas actividades que complementan la visita cultural con música, gastronomía... También hay propuestas diferentes para distintos tipos de visitantes: familias con niños, escolares, grupos, extranjeros y público en general. Las mascotas son bienvenidas. Un espacio donde aprender y divertirse a la vez.

Se levanta sobre un castro celtibérico, y fue edificado a partir del siglo XI adosado a un ángulo de la muralla. Su construcción se prolongó hasta el siglo XVII, por lo que tiene una mezcla de estilos arquitectónicos muy característica, aunque predominan el gótico y el renacentista.

En su construcción participaron algunos de los arquitectos más famosos de la época: Hanequin de Bruselas, Juan Guas o Juan de Álava, autor del actual patio de armas.

Es de forma irregular y tiene una superficie de 1.025 m2. Destaca su patio de armas, así como la torre del homenaje, de 20 m de alto, que conecta con la crujía oriental que albergó una de las armerías más ricas y valiosas de España. Está rodeado por una barbacana exterior, y conecta a través de un tapial con el antiguo bosque de caza del castillo, ahora parque municipal.

Fue propiedad de validos reales como el Álvaro de Luna o Beltrán de la Cueva, y entre sus huéspedes más ilustres destacan los reyes de Castilla, como Sancho IV, o su mujer doña María de Molina, que celebró las cortes del reino en 1297, o Juan I y su mujer doña Leonor, que murió en el castillo. También destacan el pintor Parcerisa, José de Espronceda, el general Hugo o el duque de Wellington.

En 1997 surgió el Castillo Habitado, la primera visita teatralizada de España. Además de un espacio turístico, es un instituto de Educación Secundaria, y sede de la Fundación de la Casa de Alburquerque, que custodia uno de los archivos nobiliarios más importantes del país.

Entre los muros de piedra que esconden rincones medievales, en parte del majestuoso Palacio-Castillo Primitivo de Olite, declarado Monumento Nacional, se ubica el Parador de la localidad. Las zonas comunes y parte de las habitaciones del hotel están integradas en el palacio, en cuyo interior te sorprenderán vidrieras, arcadas y otros elementos propios del Medievo. El palacio constituye el ejemplo más importante del gótico civil de Navarra, y uno de los más notables de Europa. En él te sentirás inmerso en un oasis de paz y tranquilidad entre centenarios muros de piedra.

Un recorrido por las estrechas callejuelas de Olite te permitirá pasear al abrigo de nobles casonas de piedra con escudos de armas, galerías medievales y espléndidas iglesias. La visita al Palacio Real, residencia predilecta de Carlos III el Noble, ubicado junto al Parador, y monumento más visitado de Navarra, es imprescindible.

El clima Mediterráneo convierte a la localidad en un paraíso idóneo para la vid y el buen vino, por lo que aquí podrás visitar bodegas y degustar exquisitos caldos.  Además, cada mes de agosto se celebran en la villa las Fiestas Medievales, en las que reyes y princesas, magos y juglares, halconeros y arqueros hacen regresar a la ciudad a la Edad Media.

Conoce el entorno

Un recorrido por las estrechas callejuelas de Olite te permitirá pasear al abrigo de nobles casonas de piedra con escudos de armas, galerías medievales y espléndidas iglesias. La visita al Palacio Real, residencia predilecta de Carlos III el Noble, ubicado junto al Parador, y monumento más visitado de Navarra, es imprescindible.

El clima Mediterráneo convierte a la localidad en un paraíso idóneo para la vid y el buen vino, por lo que aquí podrás visitar bodegas y degustar exquisitos caldos.  Además, cada mes de agosto se celebran en la villa las Fiestas Medievales, en las que reyes y princesas, magos y juglares, halconeros y arqueros hacen regresar a la ciudad a la Edad Media.

Vive la Historia

Uno de los conjuntos gótico-civiles más bellos de Europa se encuentra en Olite. Allí estuvo el Palacio
de los Reyes de Navarra, cuya parte más antigua se ha habilitado como parador. Su caprichoso
y anárquico perfil  lleno de recovecos, torres, almenas, galerías y jardines es una pura evocación
de la Edad Media.

El parador corresponde a la parte más antigua de todo el conjunto palaciego, el llamado Palacio Viejo o de los Teobaldos. Estamos ante un espacio habitado desde los romanos, cuyos restos arqueológicos asoman en algunas de las torres. El “praesidium” romano fue el núcleo del palacio hasta que, en la Edad Media, Carlos III de Navarra lo amplió y lo convirtió en uno de los palacios más bellos de Europa, adosándole a él el llamado Palacio Nuevo. El viejo palacio medieval estaba estructurado en torno a un patio interior rodeado por dependencias auxiliares, reservándose la primera planta para las estancias reales. Cuando el reino de Navarra fue incorporado a la unión peninsular en 1512 los palacios, tanto el viejo como el nuevo, perdieron su condición de reales y empezó su decadencia. Durante la guerra de la independencia fue prácticamente incendiado y, a principios del siglo XX sólo se conservaban las dos torres orientales y los muros exteriores. En 1966 comenzó su reforma para adaptarlo a parador de  turismo. Se reconstruyó el patio partiendo sólo de cimentaciones y, gracias a la documentación, se pudieron reconstruir los ventanales góticos de la fachada. El resultado final fue un pequeño parador de 800 metros de planta con apenas 14 habitaciones y zonas comunes. Debido a su insuficiente tamaño se creó un anexo diferenciado para las habitaciones unido por una logia en un estilo similar al conjunto palaciego.

Carlos de Viana, un principe infortunado

Aunque el príncipe Carlos nació en Peñafiel en 1421, se crió en el Palacio Real de Olite donde su abuelo, el rey Carlos III de Navarra, le consideró su sucesor creando para él el título de príncipe de Viana y educándole como a un futuro rey. Su destino, sin embargo, fue muy distinto. Aunque era el legítimo heredero del trono navarro como hijo de la reina Blanca, sus permanentes disputas con su padre, que nunca le quiso reconocer como rey, decidieron su futuro. Además, su padre tras enviudar de la reina Blanca se volvió a casar con una castellana que siempre intentó que los derechos de su hijo, el futuro rey Fernando el Católico, prevaleciesen sobre los de su hijastro Carlos. El carácter indeciso y excesivamente prudente de éste y las tensiones políticas de la época precipitaron su final. Su muerte prematura y su triste destino le convirtieron en un personaje romántico que el siglo XIX engrandeció en el arte y la literatura.

Las Torres del Viejo Palacio

Olite es famosa por su perfil caprichoso e irregular. Sólo en el palacio que hoy es parador hay tres torres distintas. En la esquina nororiental, la torre de la prisión, almenada y antigua sala de armas de la guardia; en la esquina suroriental, la torre de San Jorge, también almenada y donde Sancho el Fuerte construyó una pequeña capilla. En la fachada principal se levanta la más alta torre, la de las cigüeñas, antigua atalaya, de planta cuadrada y rematada por una pequeña torre circular.

 

¿Quién no ha oído hablar del Teatro Romano de Mérida, o de su Circo Romano? ¿A quién no le han afirmado que merece la pena visitar esta bella ciudad, a la que algunos llaman la Roma española? En Mérida te espera un magnífico Parador situado en pleno centro, que brinda la oportunidad de conocer la riqueza patrimonial de la ciudad olvidándose del coche. El hotel es un antiguo Convento del siglo XVIII construido sobre los restos de un templo dedicado a la Concordia de Augusto. Este es un lugar donde la combinación de tradición, comodidad y buen servicio es perfecta, y desde el que podrás descubrir la Mérida romana, visigoda y árabe, pero también la ciudad moderna y contemporánea.

La apretada historia del edificio que hoy alberga el Parador de Mérida ha pasado por diferentes utilidades, entre ellas hospital, manicomio y hasta cárcel. Hoy sigue albergando restos históricos datados hace 2000 años. El claustro interior y los hermosos jardines donde se ha instalado el Jardín de Antigüedades, conjunto arqueológico formado por elementos mudéjares, romanos y visigóticos, son lugares realmente fascinantes. El Parador reposa en una plaza tranquila, coloreada de naranjos, a cinco minutos del Teatro Romano, el príncipe de los monumentos emeritenses que cuenta con un escenario increíble donde todavía se realizan actuaciones.

El Anfiteatro, donde se celebraron juegos de gladiadores, cacerías de fieras y lucha entre animales salvajes sobre las grandes tarimas de madera que formaban la arena; el Circo romano, uno de los mejor conservados y más grandiosos del Imperio el acueducto de los milagros; el puente romano; o el templo de Diana son también visitas imprescindibles.

En esta ciudad rebosante de huellas del pasado, que inspira calma y quietud y guarda secretos como el bello atardecer sobre las aguas del río Guadiana, todo puede ser perfecto.

Con la erección de esta capilla, comenzó en 1536 la transformación urbanística de la ciudad de Úbeda que, en un lapso muy corto de tiempo, apenas cincuenta años, produjo uno de los conjuntos renacentistas más singulares y prodigiosos de España, creado bajo el mecenazgo del todopoderoso secretario universal y principal consejero en asuntos de la hacienda imperial del Emperador Carlos V, Francisco de los Cobos, y de sus parientes, con el propósito de crear un marco urbano donde escenificar la vertiginosa ascensión social de su linaje.

Este espacio monumental, la hoy llamada Plaza Vázquez de Molina, está presidido por una Iglesia exenta, la Sacra Capilla del Salvador, pieza central de la declaración de Úbeda, junto con el vecino conjunto monumental de Baeza, como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y obra maestra de Diego de Siloé, en cuya planta sublima todo el simbolismo funerario que encierra el concepto de rotonda como evocación del Santo Sepulcro, capilla proyectada como templo funerario del mencionado Francisco de los Cobos y de su linaje. El proyecto de Siloé lo ejecutó Andrés de Vandelvira a quien posiblemente se deba enteramente la Sacristía.

El resultado es una Iglesia que está a la altura de la mejor arquitectura italiana del Renacimiento que participa de la ambición humanista de fundir la herencia clásica con la del mundo cristiano, ambición que también está presente en su rico programa iconográfico.

El Parador Museo de Oropesa es un bello edificio que transmite su historia y sus leyendas a través de impresionantes salones, columnas y soportales, un imponente patio y la enigmática Torre del Homenaje. Fue en tiempos la Casa solariega de los Álvarez de Toledo, Condes de Oropesa, y sirvió de refugio a soldados, religiosos y nobles en otras épocas. En 1930 se convierte en el primer Parador monumento de la cadena pública, abriendo camino a una red de alojamientos en castillos, palacios, conventos y monasterios, considerada única en el mundo. El hotel es una entrevista con la historia, un sugestivo rincón donde podrás relajarte, disfrutar de espectaculares vistas sobre la Sierra de Gredos y de una excelente gastronomía.

En Oropesa descubrirás una afable villa medieval, salpicada de monumentales conventos, iglesias y palacios. El Parador, visible ya desde la autovía que enlaza Madrid con Extremadura, es la mejor muestra de la riqueza monumental y paisajística del lugar.

En el mes de abril podrás asistir a las Jornadas Medievales de Oropesa, cuando el pueblo representa su esplendoroso pasado, y el Parador se convierte en la mejor estancia para trasladarse a otra época y sentirse como auténticos reyes del Medievo.

 

Conoce el entorno

En Oropesa descubrirás una afable villa medieval, salpicada de monumentales conventos, iglesias y palacios. El Parador, visible ya desde la autovía que enlaza Madrid con Extremadura, es la mejor muestra de la riqueza monumental y paisajística del lugar.

 

Aunque dejarse maravillar por el Castillo de los Templarios resulta muy fácil, llegar a conocerlo no es tan sencillo. Con sus 8.000 m2 de superficie, está considerado como uno de los castillos más importantes del noroeste peninsular y es el emblema principal de la ciudad de Ponferrada.

Su arquitectura militar atiende a siglos de historia, donde diferentes pobladores han dejado su huella a través de sucesivas construcciones, reformas, abandonos y rehabilitaciones. Declarado Monumento Nacional en 1924 y Bien de Interés Cultural (BIC), no será hasta finales del siglo XX cuando se haga un gran esfuerzo de recuperación de las murallas y dependencias del Castillo.

El resultado es un monumento multifuncional, donde se desarrollan diversas actividades expositivas, musicales, lúdicas, didácticas y religiosas.

Su emplazamiento siempre ha sido privilegiado en todos sus sentidos. Geográficamente, ha sido lugar de paso obligado entre la Meseta y Galicia, y recorrido obligado para los peregrinos hacia Santiago. Tácticamente, su ubicación sobre un promontorio a orillas del río Sil, ha permitido la protección y defensa de su territorio y del Camino. Localmente, es un hito referente en el casco antiguo de la ciudad, en torno al cual encontramos importantes edificios monumentales: iglesia de San Andrés, las Cuadras (Oficina de Turismo), Casa de los Escudos (Museo de la Radio), Basílica de la Encina, convento de la Purísima Concepción, antigua Cárcel (Museo del Bierzo), calle y Torre del Reloj, Ayuntamiento y antigua plaza de las Eras.

El Castillo de los Templarios, el Camino de Santiago y la ciudad de Ponferrada tienen un pasado y futuro muy unido, donde sus historias se entrelazan y no es posible llegar a conocer uno sin explicar su relación con el resto.

El Castillo de Cullera es una construcción del siglo X, de la época califal, levantado sobre restos de otra edificación Ibero-Romana. Fue en el momento de la reconquista cuando el Rey Jaime I decidió reformarlo y ampliar la fortaleza.

El conjunto está formado por un conjunto de 5 torres,  la fortaleza y dos recintos fortificados, así como el Alt del Fort, un fortín construido en el siglo XIX durante la Guerra Carlista. También en el siglo XIX se adosó al Castillo de Cullera el  Santuario de la Virgen del Castillo, una bella construcción de origen neorromántico.

El paseo entre sus murallas es una vuelta al pasado. Caminar entre sus pasillos y salas más emblemáticas dejando volar la imaginación, ponernos en la piel de todos aquellos que vivieron y lucharon entre los muros de esta robusta fortaleza hace más de diez siglos, es una experiencia que no hay que perderse. Durante la visita podremos disfrutar de un museo, de la capilla de la virgen y por supuesto de la sala de armas.

A orillas del río Sella y rodeado de los espectaculares Picos de Europa, en un paraje de belleza inigualable, te espera el Parador de Cangas de Onís. El hotel es el antiguo Monasterio de San Pedro de Villanueva, un edificio precioso, con espectaculares estancias de piedra y madera, decoradas de forma elegante, cálida y tradicional. Los salones y el jardín al lado del río son el entorno ideal para celebraciones inolvidables. Se cuida cada detalle y se ofrece la mejor cocina para que disfrutes plenamente de un lugar idílico. El Parador está a dos kilómetros de Cangas de Onís y es un punto de partida ideal si quieres visitar el Parque Natural de Los Picos de Europa, el Santuario y los lagos de Covadonga, e incluso encantadores pueblos costeros como Llanes o Ribadesella.

Asturias es sinónimo de belleza natural. Desde el Parador de Cangas de Onís sus escarpadas montañas, las blancas playas, recónditas cuevas, hermosos lagos, bosques de profundo verdor y ríos de agua cristalina están a tu alcance sin la necesidad de largos desplazamientos. A media hora en coche está el pueblo de Cabrales, donde por ejemplo podrás visitar un museo en una cueva natural donde se muestra la elaboración tradicional del famoso queso característico de la localidad. Preciosa también es la Ruta del Cares, un espectacular cañón de 12 kilómetros y la ruta en coche por el Desfiladero de los Beyos, otro impresionante cañón paralelo al Sella. Si lo visitas puedes parar en La Salmonera, donde disfrutarás del espectáculo del remonte de los salmones.

Este es un lugar para disfrutar de paisajes de postal, perfectas rutas de senderismo alrededor de los lagos y las montañas, y de la tranquilidad idílica en un Parador ubicado en un lugar privilegiado.

Existe una villa que se guarda de los peligros que provienen del mar, y protege con los restos de sus gruesas y elevadas murallas el tesoro medieval que conforma su casco histórico. Es la misma villa marinera que puedes encontrar extramuros, con vistosas y coloridas casas, animadas tabernas y bellas vistas al mar… Este pueblo es Hondarribia, y el Parador de Turismo es el hotel que estabas buscando para disfrutarla. Conocido también como el Castillo de Carlos V, su construcción data del siglo X. Aquí te sentirás como en una auténtica fortaleza medieval. Destaca la piedra inmensa y desnuda que enmarca el patio, rodeada de verdes enredaderas, y coronada por espacios adornados con arcos, forjados y artesonados. Las vistas desde algunas habitaciones y desde la terraza sobre la costa francesa y el mar completan la belleza indescriptible del lugar.

Hondarribia es un referente turístico en la Costa del Cantábrico. Las posibilidades de ocio que ofrece esta ciudad son amplias: playa, montaña, senderismo, y deportes de aventura, te permitirán disfrutarla en todos los sentidos. Si eres amante del golf, te interesa saber que puedes practicar este deporte en cualquiera de los dos campos de golf que tiene la localidad: el Justiz Golf, o el Real Club de Golf.

Pasear por las empedradas calles del recinto amurallado de Hondarribia es uno de los placeres que no puedes perderte. Caminar por el Paseo Butron, te llevará al nuevo puerto deportivo, también hasta la playa y hasta los barquitos pesqueros atracados, que embellecen cada atardecer con su silueta en constante movimiento.

Conoce el entorno

Pasear por las empedradas calles del recinto amurallado de Hondarribia es uno de los placeres que no puedes perderte. Caminar por el Barrio de la Marina, uno de los más concurridos de la ciudad, te llevará a degustar la grastronomia de la ciudad con los pintxos y restaurantes. Mar y montaña se mezclan para poder ofrecer al visitante múltiples opciones de actividades a muy pocos metros del Parador.

 

El Parador de Argómaniz es un elegante palacio renacentista que contempla desde esta pequeña localidad a escasos kilómetros de Vitoria la llanura alavesa, la Sierra Gorbea y el pantano Ullibarri Gamboa. Lugar agradable, tranquilo y relajante, es una opción inmejorable tanto si escapas del ruido de la ciudad como si lo eliges para pasar tu estancia mientras visitas la hermosa Vitoria, y disfrutas de la gastronomía y los vinos de La Rioja Alavesa. No te costará relajarte en las zonas de lectura o en la terraza, y encontrarás delicioso comer en el restaurante bajo sus espectaculares techos de madera. Los senderos de los alrededores invitan al paseo relajado, y el pantano ofrece sus orillas para sentarse a escuchar la naturaleza y contemplar las pequeñas olas que se forman en el agua. Aquí gozarás de esa paz y tranquilidad que sólo el campo sabe transmitir.

El Parador de Argómaniz es la mejor opción para descansar cerca de Vitoria, pero también para visitar la ciudad, a tan solo 15 minutos en coche. Vitoria, moderna e histórica a la vez, cuenta con un casco antiguo precioso, declarado Conjunto Monumental y que conserva intacto su trazado medieval. El encantador barrio tiene forma de almendra y te encantará deambular por calles como la Herrería, Zapatería o Pintorería, que recuerdan los gremios artesanos de antaño. Pasear por el cinturón verde que rodea la ciudad te permitirá contemplar los restos de su muralla y la característica silueta que dibujan las cuatro torres de las iglesias de San Miguel, San Pedro, San Vicente y la Catedral de Santa María.

Si no lo has hecho ya, aquí sucumbirás a los vinos de La Rioja Alavesa, a su textura, su olor y su exquisito sabor, y los acompañarás con elaborados pintxos en bares y terrazas de la ciudad, o en nuestro Parador, donde te esperamos con la mejor cocina y, como de costumbre, un excelente servicio.

 

Conoce el entorno

El Parador de Argómaniz es la mejor opción para descansar cerca de Vitoria, pero también para visitar la ciudad, a tan solo 15 minutos en coche. Vitoria, moderna e histórica a la vez, cuenta con un casco antiguo precioso, declarado Conjunto Monumental y que conserva intacto su trazado medieval. El encantador barrio tiene forma de almendra y te encantará deambular por calles como la Herrería, Zapatería o Pintorería, que recuerdan los gremios artesanos de antaño. Pasear por el cinturón verde que rodea la ciudad te permitirá contemplar los restos de su muralla y la característica silueta que dibujan las cuatro torres de las iglesias de San Miguel, San Pedro, San Vicente y la Catedral de Santa María.

 

Servicios e instalaciones

aire acondicionado  ascensor  bar  caja fuerte  calefacción  cambio de moneda  Canal+  conferencias y reuniones  desayuno  facilidades de accesibilidad  jardín  lavandería  minibar  no animales  parking  parque infantil  punto de recarga para coches eléctricos  restaurante  sala de juegos  secador de pelo en habitaciones  tarjeta de crédito  teléfono en habitaciones  

tienda  TV en habitaciones  wifi  wifi en zonas comunes  zona de juegos infantiles

 

Castillo medieval del siglo XII, instalado en una alcazaba árabe. Firmeza y esplendor caracterizan a esta regia fortaleza con nueve siglos de historia en sus piedras.

El Parador de Sigüenza es un imponente castillo medieval del siglo XII instalado en una alcazaba árabe y edificado sobre un asentamiento romano, este imponente castillo fue residencia de obispos, cardenales y reyes.Alojamiento ideal que invita a disfrutar de una ciudad milenaria, donde las piedras hablan de historia, tradición y leyenda. Ambiente medieval, la Edad Media se manifiesta en todas las estancias, tanto en salones, como en bar y restaurante. El tradicional mobiliario castellano del hotel se expone con gusto en las amplias y acogedoras habitaciones, algunas con camas adoseladas que te harán sentir como en aposentos de un auténtico palacio. Entre los gruesos muros de piedra aparecen el patio empedrado, un señorial comedor,  salones ideales para reuniones y celebraciones y la capilla románica del siglo XIII.

 

El Hotel de Zafra, Palacio de los Duques de Feria, se alza sobre un majestuoso castillo del siglo XV de amplias y elegantes estancias, que comenzó a construirse en 1437 como residencia de los duques de Feria. El valor del palacio se expresa a través de una espectacular fachada y de su majestuoso Patio Renacentista, en un enclave idóneo para descubrir el entorno monumental y los parajes de la zona. Te sorprenderá el grandioso interior, que conserva hermosos artesonados, arcones, herrajes, pasamanos y elementos decorativos pertenecientes al antiguo palacio. Habitaciones espaciosas y señoriales, piscina y un cuidado jardín completan la oferta de Parador.

Podrás acceder a la preciosa ciudad de Zafra a través de las puertas de su muralla. Una de las entradas más bellas es a través de la Puerta de Jerez, donde la callejuela del Clavel te embelesará. Enmarcada por un arco y decorada con azulejos, a la calle asoman pequeños y floridos balcones que dibujan la postal perfecta. Dar un paseo por las plazas, la Grande y la Chica, el comercio de la calle Sevilla, la Colegiata o visitar impresionantes iglesias como la de la Candelaria son los principales atractivos de esta localidad, también conocida como La Sevilla Chica.

Te encantará conocer esta tierra de Templarios y Señoríos, pueblos de gente sencilla y encantadora, ricos en cultura y sabios en gastronomía.

 

Conoce el entorno

Situada en un amplio valle, entre las sierras del Castellar y San Cristobal, la ciudad se encuentra muy bien comunicada con el resto de la provincia por su ubicación, especialmente con Badajoz y Portugal. Durante los siglos XVI y XVII fue conocida por sus afamados talleres de artesanía y su importante industria del cuero. Hoy día es una ciudad moderna, dotada de una importante infraestructura comercial hotelera y de servicios.

Entre sus monumentos más afamados se encuentran el Alcázar de los Duques de Feria, que alberga al Parador "Duques de Feria", la Colegiata de Stª María de Candelaria, el Monasterio de Santa Clara, el Convento de Santa Catalina, la Iglesia de Santa Marina (adosada al Alcázar), y la  Iglesia del Rosario, además de sus plazas: Plaza Grande y Chica, Plaza de España o Plaza del Alcázar.

Servicios

air conditioning elevator bar safe heating foreign exchange Canal+ conferences and meetings breakfast handicapped facilitieskettle hilo musical wired Internet garden laundry mini-bar museum no animals seasonal swimming pool outdoor swimming pool restaurant hairdryer in guest rooms credit cards telephone in guest rooms TV in guest rooms wi-fi

 

 

 

El Castillo de San Pedro, conocido popularmente como La Ciudadela de Jaca, es el ejemplo mejor conservado en Europa de fortificación pentagonal del S. XVI. Se colocó la primera piedra en el año 1592, por orden del rey Felipe II, siguiendo los planos del arquitecto italiano Tiburcio Spanoqui. La fortificación se levantó para defender y controlar la principal vía de penetración desde Francia por el Pirineo central, previniendo así los ataques de los hugonotes franceses, protestantes que en ese país libraban una guerra de religión contra el poder católico. Estamos en el estratégico paso del río Aragón, practicable casi todo el año. Por ello, al tiempo que se construía la Ciudadela se levantaban y reforzaban el castillo de Canfranc y las torres de Espelunca y Santa Elena. Jaca sería el punto central de la defensa y suministro logístico  de los valles pirenaicos de Ansó, Echo, Aragón y Tena.

La Ciudadela de Jaca se construyó en base al uso eficaz de la artillería, tanto de forma defensiva como ofensiva. Así, su planta perfectamente regular es de líneas rectas y ángulos que permiten enfilar las armas para una mejor defensa, ángulos que también dificultan al enemigo su ataque. La pólvora y la rápida evolución de la artillería cambiaron la forma de construir las defensas. De las mentes de ingenieros militares y matemáticos como Sangallo, Vitelli, Francesco de Marchi, Niccolo Tartaglia,  Pedro Luis Escrivá o el mismo Spanoqui salieron formas geométricas que buscaban la perfección defensiva; la traza pentagonal fue la mejor opción. Así la ciudadela se levantó con cinco baluartes, su característica principal.

Una fortificación de estas formidables características respondía a la necesidad de defender firmemente un territorio estratégico. Al mismo tiempo, un edificio con estas prestaciones necesitaba un llano del que obtener recursos y con el que poderse defender. Jaca era la localización idónea al hallarse en una planicie del Valle del Aragón: desde esta estratégica posición se podían obtener recursos, controlar los pasos y ofrecer una gran resistencia.

La Ciudadela destaca entre el patrimonio militar español por el excelente estado de conservación de sus elementos principales, llegando su estructura intacta a nuestros días como consecuencia de la ocupación y uso continuado por parte de diferentes Unidades del Ejército que han asumido el compromiso de su cuidado y mejora permanente. No en vano fue galardonada con el premio Europa Nostra en 1985 concedido por la Comisión Europea. Así, además de haberse conservado sus cinco baluartes y diez casamatas, mantiene sus cuarteles, fosos, camino cubierto y glacis intactos, ofreciendo un gran espacio con suave pendiente de césped para usos lúdicos.

En la provincia de Jaén, al oeste de las Sierras de Cazorla y Segura, y bordeando el Guadalquivir, se extiende Úbeda, ciudad Patrimonio de la Humanidad. En el casco histórico, en la plaza renacentista Vázquez de Molina, encontrarás el Parador, Palacio renacentista del siglo XVI.

La arquitectura del lugar te recordará a una ciudad italiana del Renacimiento, pero con el folclore, la artesanía milenaria, la gastronomía y la alegría de Andalucía. La Fachada del hotel esconde un bellísimo patio interior, y algunas de las habitaciones te permitirán contemplar una espectacular panorámica de la plaza.

Solo un pequeño paseo separa el Parador de algunos de los edificios más bellos de Úbeda, como la sacra Capilla del Salvador, el palacio del Marqués de Mancera y el palacio Vázquez Molina, actual Ayuntamiento.

La riqueza patrimonial de la ciudad se refleja en las murallas, los palacios, las iglesias y los conventos. Inicia una pequeña ruta por la Redonda de Miradores, desde donde Úbeda balconea sobre un mar de olivos; sigue por sus calles serpenteantes, viendo anticuarios, museos, barrios como el de San Millán, la pintoresca calle Valencia donde todavía se pueden ver los artesanos ceramistastrabajando en las tiendas… Y descubre así un lugar único.

 

Conoce el entorno

Municipio de la provincia de Jaén, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco el 3 de julio de 2003, debido a la calidad y buena conservación de sus numerosos edificios renacentistas y de su singular entorno urbanístico.

Conocida como "la ciudad de los cerros", está enclavada en la comarca de la Loma (principal productora de aceite de oliva de la zona), frente a la Sierra Mágina. La esencia de Úbeda se basa en el esplendor de sus edificios y monumentos de época renacentista, sus palacios, murallas, conventos y casas señoriales, hasta tal punto de ser considerada la joya del Renacimiento andaluz.

 

 

El elemento más distintivo de la localidad es el formidable "Castillo de Alconchel”, también llamado en la actualidad como Castillo de Miraflores por estar ubicado en el cerro del mismo nombre. Y enclavado sobre la cima del cerro de este mismo nombre, domina con su imponente presencia todos los territorios del entorno. De origen árabe, y reconstruido en el siglo XII por el monarca lusitano Alfonso Enríquez, fue consolidado luego por los templarios, convirtiéndose en uno de los bastiones más importantes de esta Orden. Originariamente se componía de triple recinto, reforzado el intermedio con cubos apuntados hacia el sur. Lo preside una poderosa torre de Homenaje, completando el conjunto un buen patio de armas, aljibes, mazmorras, capilla y otras dependencias de las que se conservan distintos restos. Hoy se encuentra en su interior el Centro de Interpretación de las Fortificaciones del Gran Lago de Alqueva, alberga ya un espacio único para convenciones, congresos y exposiciones y se prepara para el hospedaje. 

Al sur de las Rías Baixas, protegida del mar abierto por una preciosa bahía, se encuentra la península de Monterreal, y en ella te espera el Parador de Baiona. La fortaleza te brinda sus murallas para pasear, descansar, o tomar algo frente al mar, en atardeceres de ensueño en los que, a lo lejos, las Islas Cíes te invitan a visitar sus acantilados, sus playas y sus dunas, sus fondos marinos y sus caminos vírgenes.

La elegancia es característica en todas las estancias del parador. Sus salones señoriales, sus habitaciones espaciosas con vistas al mar, y las espectaculares escaleras de piedra que te reciben a la entrada son ejemplo de la majestuosidad de esta fortaleza medieval, por cuyos jardines amurallados con vistas al Océano es un placer pasear. En el parador de Baiona encontrarás salones inmejorables para tus celebraciones, con capacidad de hasta 400 personas. Ambientación familiar, decoración exquisita, cuidados jardines y un paisaje idílico hacen de este un lugar único.

No dejes de reservar una mesa en uno de nuestros espacios gastronómicos para disfrutar de los mejores productos locales, de entre los que por supuesto destacan los mariscos y pescados. Una experiencia para todos tus sentidos. 

Y si lo que quieres es una estancia verdaderamente especial, echa un vistazo a nuestra "Habitación Única", perfecta para una escapada romántica o una celebración especial.

 

Conoce el entorno

Al sur de las Rías Baixas, protegida del mar abierto por una preciosa bahía, se encuentra la península de Monterreal y el Parador. La fortaleza te brinda sus murallas para pasear, descansar, o tomar algo frente al mar, en atardeceres de ensueño en los que, a lo lejos, las Islas Cíes te invitan a visitar sus acantilados, sus playas y sus dunas, sus fondos marinos y sus caminos vírgenes.

Dentro del recinto amurallado se encuentran el Real Club de Yates de Baiona en donde podrás practicar vela y disfrutar del turismo náutico. No puedes marcharte de Baiona sin hacer un recorrido por el Monte do Boi y la Serra da Groba, sin ver el atardecer en Cabo Silleiro o sin visitar al mirador de la Virgen da Roca.

En Baiona encontrarás tranquilidad, pero también ambiente urbano. Este es tu destino ideal si buscas ambiente en las noches de verano, aquí podrás disfrutar de terrazas frente al mar y de muchos y concurridos locales de copas. 

Protegido del mar abierto por las murallas de esta antigua fortaleza,  podrás observar, desde nuestra piscina exterior, increíbles atardeceres con las Islas Cíes como telón de fondo ó encontrar la paz y tranquilidad lejos del bullicio diario en nuestra sauna y jacuzzi. Un regreso a la vida señorial ante nuestro frenético ritmo de vida actual.

 

 

 

Más de dos mil años de historia conforman el patrimonio de Tortosa, ciudad declarada Conjunto Histórico-Artístico. Asentada al paso del río Ebro, ya próximo a la desembocadura y al principio del delta, Tortosa goza del clima y el encanto mediterráneo. El Parador, situado en el impresionante castillo de la Zuda, mira a la ciudad desde lo alto, en un entorno que aúna la belleza monumental con los atractivos de los diferentes enclaves naturales que lo rodean. En el confortable hotel podrás disfrutar de piscina de temporada, un acogedor comedor con ventanales góticos, cómodas habitaciones y magníficas vistas a la ribera del Ebro en su tramo final.

En Tortosa descubrirás una ciudad con encanto especial, la bella Catedral de Santa María, el Barrio Judío, los Jardines del Príncipe con escultura al aire libre del escultor Santiago de Santiago, o los Colegios Reales, forman parte de los preciosos rincones que ofrece. Una ruta a pie o en bici por las murallas y fortificaciones, empezando en el Parador y pasando por las Avanzadas de San Juan , el Paseo de Ronda, la Plaza de la Cinta o el antiguo puente del tren que da inicio a la Vía Verde, supone una magnífica opción para descubrir Tortosa.

Sus calles, el patrimonio histórico y artístico, los paisajes que regala la vega del Ebro, y también su gente, la gastronomía y las fiestas, hacen que la ciudad sea única. Si te acercas a Tortosa durante la segunda quincena de julio vivirás la fiesta del Renacimiento, en la que participan miles de ciudadanos vestidos de época y se suceden espectáculos diarios por las calles, transportándote a la Tortosa de hace más de quinientos años.

 

Conoce el entorno

Tortosa es la capital de la comarca del Bajo Ebro, situada en la provincia de Tarragona, Cataluña (España). Es sede episcopal y constituye un importante centro agrícola, comercial e industrial.

Conserva significativas muestras de arquitectura medieval, renacentista, barroca y modernista. Ha sido declarada conjunto histórico-artístico y algunos de sus edificios, como el castillo de la Suda, son Monumento Nacional.

La segunda quincena de julio Tortosa celebra la Festa del Renaixement, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

El delta del Ebro, situado a un paso de la ciudad, es la zona húmeda más grande de Cataluña y una de las más importantes de Europa occidental. Declarado Parque Natural y Reserva de la Biosfera.

 

 

 

El castillo es una montaña en medio de un valle.

Controla la comarca de Els Ports, un amplio territorio de más de 1000 km2 que se fijó en la época islámica y que, aproximadamente, es el paisaje que se ve desde la plaza de armas. Es en la época islámica (7-14-1231) cuando el castillo toma el relevo a Lesera, la ciudad iberromana en el actual término del Forcall, como centro de la Comarca. En esta época (1084) es cuando llega a estas tierras El Cid que estaba al servicio del rey  musulmán de Zaragoza.

La importancia del castillo durante la época cristiana viene dada por su situación en el centro geográfico de la Corona de Aragón. Además era el único castillo en manos de la Corona de Aragón en muchos kilómetros a la redonda, ya que en todo el territorio próximo estaba en manos de las órdenes militares. Jaime I el Conquistador ya manifestó que valía tanto como un condado y que sólo podía estar en manos del rey.

Ha pasado por mil vicisitudes e infinidad de guerras. La guerras de la Unión, (s.XV), Las Germanías (XVI), la larguísima y cruel guerra de Sucesión  a la Corona de España(XVIII), la guerra del Francés (XIX) y las tres guerras carlistas siendo la primera (1833-1840) la más significativa. Aquí nos encontramos con la figura del general Cabrera que tuvo al castillo y Morella como un pequeño estado al final de dicha guerra. Después de las tres guerras carlistas el castillo y el Convento de San Francisco están en manos del regimiento de infantería Otumba con 300 soldados hasta 1911 en que abandonan la plaza.

Su historia, por tanto, abarca desde la época neolítica, donde ya había asentamientos, hasta bien entrado el siglo XX. Toda una historia ligada a la historia de España.

Es monumento histórico nacional des del 4 de junio de 1931.

 

 

El impresionante Palacio Ducal de Lerma, convertido en Parador, se ubica en la parte alta de la villa. El hotel cuenta con un patio central rodeado de bellas galerías de columnatas. La elegancia y majestuosidad de este palacio de la época de los Austrias, y sus preciosos interiores de cuidada iluminación y decoración, harán que tu estancia en él se convierta en una experiencia especial.

Frente a la fachada principal del Palacio se extiende un espacio de planta rectangular, es la señorial Plaza Mayor, que por las noches, con las luces del Palacio, se ve todavía más esplendorosa. La zona medieval, con sus encantadoras casas, el arco, y el puente de la cárcel, el convento de San Blas, o el de Santo Domingo, el Pasadizo del Duque o la Ex-Colegiata de San Pedro son algunas joyas que no puedes dejar de visitar.

Vale la pena hacer una ruta por el entorno de Lerma. A 22 kilómetros se ubica Covarrubias, un hermoso pueblo donde la Colegiata de San Cosme y San Damián o las Plazas de Doña Sancha y Doña Urraca invitan a una visita pausada y a imaginar que el tiempo se ha parado en el medievo, y que pocas cosas han cambiado allí desde aquel año 987, cuando el conde Fernán González fundó la villa.

A escasa media hora en coche encontrarás otro tesoro, el monasterio Santo Domingo de Silos, joya universal del románico que en la actualidad se ha convertido en centro de peregrinación espiritual y artística. A poca distancia también encontrarás la bella Aranda de Duero, ciudad de vino, monumentos, historia y saber hacer en los fogones. 

Conoce el entorno

La burgalesa villa de Lerma, cuya ordenación urbana se encuentra entre las más importantes obras del siglo XVII en España, es uno de los conjuntos histórico artísticos mejor conservados, de estilo Herreriano. Se alza sobre un alto promontorio dominado por el Palacio del Duque de Lerma y la impresionante Plaza Mayor, porticada y una de las más grandes de España y concebida en su día como gran plaza de armas.

Vive la Historia

El palacio de Lerma es el edifi cio principal de uno de los proyectos urbanísticos más importantes de su época. Junto a él, varios conventos, una gran plaza y los enormes jardines aterrazados sobre el Arlanza hicieron de esta ciudad una artifi cial y efímera corte del Barroco español.

El nuevo y gran palacio que proyectó el duque, valido de Felipe III, aprovechó el antiguo castillo medieval de Lerma y fue encomendado a Francisco de Mora, arquitecto del rey. Fue construido en sucesivas fases: primero, en 1602, se adaptó el castillo, para posteriormente, en una segunda fase (1613-16) construirse una nueva edifi cación anexa, junto a la fachada norte. En una última fase (1616 -18) ambas casas fueron unifi cadas dándole el aspecto actual, quedando la primera casa-castillo encajada dentro. Tal complejidad es apenas visible en el resultado fi nal de un edifi cio con planta rectangular y la disposición típica de los palacios castellanos del XVII: un gran patio central rodeado de galerías arcadas del que arranca una amplia escalera de piedra. En el exterior, el contraste entre la piedra y la cubierta de pizarra le da un aire escurialense realzado por las cuatro torres esquineras con chapiteles. En su sencilla fachada de dos pisos con vanos adintelados sólo destaca la puerta principal rematada por un frontón curvo y, sobre ella, un amplio balcón fl anqueado por dos escudos ducales. La sobriedad arquitectónica ocultaba un rico y suntuoso interior que albergaba la espléndida colección del duque de Lerma, una de las más importantes de la Europa del siglo XVII. 

El Duque de Lerma, Válido Real

Durante veinte años fue el hombre más poderoso de España. Valido real desde 1599, trasladó la corte a Valladolid por cinco años (1601-1606) para reducir el poder de sus enemigos de Madrid convirtiendo a Lerma en estratégica por su cercanía a la nueva corte. Cuando cayó en desgracia en 1618 su villa y palacio fueron condenados al olvido. El duque de Lerma ha pasado a la historia como ejemplo de concentración de poder, corrupción y nepotismo en un siglo de gravísima crisis económica y política. Con él empezaba la política del valimiento real que no era más que la dejación de funciones por parte del monarca en manos de un hombre fuerte que, como en este caso, tuvo a su disposición todos los resortes del poder. El propio Felipe II antes de morir tuvo miedo de la infl uencia que Lerma podía ejercer sobre su hijo, el joven y voluble futuro Felipe III, y le alejó de la corte. Fue en vano porque, tras la muerte del rey, Gómez de Sandoval volvió a Madrid y empezó a ejercer veinte años de poder absoluto dominando al nuevo monarca y acumulando, a base de favores y escándalos, una de las mayores fortunas de su tiempo. Aprobó la fi rma de una tregua de paz de doce años con los Países Bajos y la expulsión de los moriscos, ambos en 1609, considerados los dos acontecimientos más importantes de su valimiento. 

La Virgen en el Trono

En el parador se exhibe una talla considerada una de las piezas más valiosas de la colección artística de Paradores por su antigüedad (s. XIV) y su gran tamaño. Se trata de una virgen de una sola pieza estucada, policromada y dorada de estilo fl amenco. Su estilo de transición se evidencia en el contraste entre el hieratismo de su pose frontal frente al naturalismo de su expresión. Los ángeles que sostienen la corona son posteriores, probablemente, del siglo XVIII.

El castillo de La Monclova, que tiene su origen en el S.XIV, se emplaza sobre la ciudad de Obulcula S.II a.c. Constituye el último avatar de un secular núcleo de población de las épocas prehistórica, turdetana y romana, y la perduración de la ciudad en forma de alquería a través de la dominación musulmana, como así lo afirman los historiadores y geógrafos de la antigüedad, en sus reiteradas menciones. Su nombre de origen indígena, es el diminutivo de la otra gran ciudad ibérica denominada Obulco, en Porcuna (Jaén).

En el año 1342, el rey Alfonso XI le concedió el castillo de la Monclova a su Almirante de la Mar Micer Egidio Bocanegra como premio a los servicios prestados. Llegado el siglo XVI, estas tierras pertenecían a la familia de la Vega, hasta la muerte en combate del famoso poeta Garcilaso, emparentado con la  Casa de Mendoza por matrimonio de Leonor de la Vega, con Don Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana. El 20 de septiembre de 1617 se concede al señor de la Monclova, Don Antonio Portocarrero y Enriquez de la Vega, el Título de Conde de La Monclova y el 5 de mayo de 1706 la grandeza de España. Ya en el siglo XVIII estas tierras recaen en el Marqués de Ariza y posteriormente se une a la casa del  Duque del Infantado.

En el año 1910, Joaquín de Arteaga y Echagüe, XVII Duque del Infantado reconstruyó el castillo.

En la actualidad ha diversificado su actividad para dar la bienvenida a  visitantes e invitados que desean explorar la encantadora residencia, conocer su historia centenaria y disfrutar  de este  emblemático lugar.

El castillo de La Monclova era de planta rectangular, y disponía de torreones rectangulares, de los que se conservan vestigios en los ángulos norte y este. Aunque fueron muy remodelados con las obras posteriores, los restos más antiguos que se conservan de este castillo datan al siglo XIV, siendo éstos la Torre del Homenaje y tres lienzos del recinto amurallado. La Torre del Homenaje es de planta rectangular, posee dos cámaras superpuestas y una azotea con parapeto y almenas encapuchadas. Esta torre debió ser originalmente maciza, aunque hoy día alberga en su interior la escalera principal del palacio. La entrada al castillo se realiza a través de un pórtico con arco de medio punto sobre columnas y escudos familiares en las enjutas.

En un friso puede leerse "Se acabó año 1668". Desde la entrada se accede a un gran patio porticado en tres de sus lados con arcos semicirculares sobre columnas y escudos de la Orden de la Merced en las enjutas. La capilla luce hoy día un retablo de tendencia castellana de los siglos XVI, procedente del Castillo de Viñuelas, de Madrid, que era propiedad del Duque del Infantado. Las puertas de madera son muestra de la talla del siglo XVII.

El Hotel ocupa un antiguo hospital del siglo XII, levantado por Santo Domingo junto a la catedral para acoger a los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago. Su estilo es regio y elegante, con salones majestuosos y un vestíbulo repleto de arcos góticos y artesonados de madera. Nobles materiales y colores vistosos -azules y blancos-, dan paso a unas habitaciones confortables, decoradas con un gusto exquisito. En él encontrarás un entorno cálido y armonioso, adecuado también para actos y reuniones sociales.

Santo Domingo de la Calzada se levanta sobre una extensa llanura, a orillas del río Oja. La localidad nació vinculada al Camino Francés a Santiago de Compostela, y cuenta la leyenda que en el siglo XI el emplazamiento de la localidad era un gran bosque de encinas a orillas de un tumultuoso río que descendía de las cercanas montañas que hoy conocemos como Sierra de la Demanda. En el corazón del bosque se instaló un ermitaño de nombre Domingo, que dedicó todos sus esfuerzos a facilitar el tránsito por estas difíciles tierras a los peregrinos que se dirigían hacia Compostela.

Hoy puedes disfrutar de la villa visitando lugares como la Catedral o la Plaza de España, y deleitándote con la rica gastronomía riojana.

 

En el corazón de la Ribeira Sacra, espacio natural de original belleza en el interior de Galicia, donde se encuentran los ríos Miño y Sil, se esconde entre un gran manto de verde arboleda el Monasterio de Santo Estevo, convertido hoy en un precioso Parador. Se cree que el origen del monasterio se remonta a los siglos VI y VII. En él se aprecian claramente los estilos barroco y románico, con tres impresionantes claustros, uno románico, uno gótico y otro renacentista, por los que podrás pasear en noches tranquilas, bajo tenue iluminación y con un leve sonido de música religiosa acompañándote. La belleza y monumentalidad del edificio han hecho que fuese declarado Monumento Histórico Artístico en el año 1923.

77 habitaciones, todas ellas diferentes, algunas de ellas ofrecen vistas al paisaje verde y a los impresionantes Cañones del Sil. En el Parador disfrutarás además de un restaurante con terraza al lado del bosque de castaños, una cafetería con terraza en el claustro de la portería, amplios y bellos salones, ideales para celebraciones, y preciosos jardines. La tranquilidad y la paz están a tu alcance en este precioso lugar, que además cuenta con un exclusivo spa de increíbles vistas… tan sólo tienes que venir y alojarte.

Castillo Palacio de los Fernández de Heredia, Siglo XIV (Gótico Levantino)

El mayor castillo que puedas imaginar.

El Castillo de Mora de Rubielos es un monumento representativo del gótico mediterráneo situado en la parte más alta de la villa sobre un promotorio rocoso.

El Castillo es una maciza construcción de sillería de planta cuadrangular irregular con cuatro torres, patio de armas porticado y galería claustral. Ocupa un área de 4.300 m2 (67 x 65 m.). La rampa de acceso de intra-muros está dispuesta en zig-zag y presenta aspilleras en su recorrido, delatando su función defensiva. Flanqueada la puerta, una ligera pendiente con escalones nos conduce al:

Patio de armas porticado; claustro cuando fue convento. Tiene una superficie total enplanta de 1.400 m2 (38 x 37 m.). De planta casi cuadrado irregular y cuyos arcos apuntados presentan dimensiones distintas. En algunos capiteles aparece decoración de animales o monstruos, pero están muy deteriorados.

Caballerizas. Establos. Sótano al que se accede por un arco sesgado, junto al ángulo que forman los muros. La bajada se efectúa por una suave pendiente escalonada, que en un tiempo fue de tierra. Se llega así a un amplio espacio que en su día soportó a derecha e izquierdas los pesebres del ganado.

Marcas de canteros. Pueden verse todavía grabadas en algunas dovelas que construyen los arcos fajones más próximos a la entrada (y en otras salas del castillo) y son la firma de las cuadrillas de canteros que trabajaron en su talla.

Gran salón comedor o de usos diversos, según el castillo pasase por días de paz o días de contienda, que eran los habituales en el medievo.

Antesala, que podía ser con un poco de imaginación, armería, scriptorium y vestuario.
Hoy alberga parte del Museo Etnográfico, son piezas obtenidas exclusivamente en la misma villa.

Alcoba.Dormitorio principal del castillo de los Fernández de Heredia. Esta estancia está alojada en el hueco de la torre de posición. Este, ofreciendo muy gruesos muros, según puede verse por la profundidad del ventanal y también un acorazado techo con el doble de vigas que precisaría normalmente.

La mazmorra. Prisión de gran seguridad La Gran Escalera, Torre-Puerta Extramuros, Escalera Helicoidal, Sacristía en la Etapa Conventual, Gran Sala de 284 m2, Sótanos Primera y Segunda planta. Cripta de Enterramiento, Cripta.y la Capilla.

Declarado en 1931 Monumento Nacional (la villa será declarada Conjunto Histórico- artístico en 1978), su restauración se inició en 1972 con el desescombro, limpieza y consolidación de arquerías y forjados.

 

El castillo de Almodóvar fue construido en época árabe en el año 740. Recibió el nombre de Almudawwar, que significa el redondo, en honor a la forma del terreno donde está asentado el mismo.

Perteneció al Califato de Córdoba durante los años de Abderramán III. Cuando Al-Ándalus estaba dividido en diferentes reinos independientes entre sí, conocidos como los reinos de Taifas, el castillo perteneció primero a la de Sevilla, luego a la de Carmona y por último, a la de Toledo.

En 1240, cuatro años después de la reconquista de Córdoba, el castillo fue adquirido por Fernando III "El Santo", quién lo reconstruyó y amplió parte del mismo. 

Durante el reinado de Pedro I "El Cruel" o "El Justiciero", el bastión alcanzó una de sus épocas más esplendorosas, sirviendo éste de vivienda, prisión y de cámara de tesoros, asentándose así su función militar. 

Entre otras personalidades, las mazmorras del castillo de Almodóvar fueron ocupadas por D. Fadrique y Dña. Juana de Lara.

Es en 1900, cuando su propietario, D. Rafael Desmaissières y Farina, XII Conde de Torralva, dedica - durante 36 años- su fortuna y parte de su vida a reconstruir la fortaleza.

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