Alójate en un castillo o palacio.

A continuación se listan aquellos castillos y palacios en los que alojarte.

El Palacio del Virrey Laserna permite al visitante un viaje en el tiempo al lujo y esplendor de épocas pasadas. Situado en pleno corazón del centro histórico de Jerez de la Frontera, su propiedad se ha transmitido de padres a hijos desde el repartimiento de Alfonso X el Sabio en la segunda mitad del S. XIII.

Durante la visita guiada conocerán la historia de los distintos condes. La apasionante vida del general D. José de Laserna, I Conde de los Andes, héroe de la guerra de independencia, último Virrey del Perú y de España en América, que moró en el Palacio a finales del S. XVIII. Pero también la de D. Francisco Moreno y Zuleta, VI Conde de los Andes, Ministro de Economía y Hacienda con Alfonso XIII, Jefe de la Casa Real en el exilio y albacea testamentario de S.M.  Así como el VII Conde de los Andes, D. Francisco Moreno y Herrera, político, ensayista, premio nacional de literatura y miembro del Consejo privado de D. Juan III.

La riqueza arquitectónica del palacio, de estilo neoclásico pero con reminiscencias de épocas anteriores, sus amplios salones, su decoración exquisita, su inigualable colección de mobiliario clásico y obras pictóricas de primer orden representan el paradigma del espléndido boato del antiguo estilo de vida de la aristocracia andaluza.

Merece la pena destacar los restos que aún quedan del antiguo palacio árabe sobre el que se edificó; la galería de caza, el jardín de estilo regionalista andaluz y su azulejería, los cuadros de Zurbarán, Rubens o Snyders, el magnífico comedor en el que han almorzado reyes, políticos y aristócratas, las vidrieras de Maumejean, la colección de bargueños, la impresionante escultura de los gallos de pelea de Gueret, los tapices flamencos y alguna que otra curiosidad, como una cama para perro del S. XVIII.

Referencias acerca de su relevancia como monumento o Bien de Interés Cultural

El Castillo de Canena, erigido por los árabes sobre un asentamiento romano, se convierte en fortaleza de la Orden de Calatrava en la Reconquista hasta que en 1538 lo adquiere Don Francisco de los Cobos, secretario de Carlos V, que lo transforma en Castillo Palacio, albergando bajo su techo al propio Emperador.

El Castillo de Canena es uno de los más importantes de Andalucía y es el edificio más emblemático del municipio, tanto que configura la trama urbana de la población. Aunque en el siglo XVI la arquitectura militar de la comarca ya había perdido su sentido, esta fortaleza, anterior al siglo XIII, fue restaurada y transformada en palacio por Francisco de los Cobos, gran mecenas del Renacimiento en Úbeda y su comarca.

Las obras fueron dirigidas por Andrés de Vandelvira (1509-1575).
El Castillo de Canena, situado en el rico entorno del Valle del Guadalquivir y próximo a Úbeda y Baeza (ciudades Patrimonio de la Humanidad), fue declarado Monumento Nacional en 1931. Actualmente en manos privadas, da nombre a la empresa familiar dueña de éste (Aceite de Oliva Castillo de Canena).

Breve reseña sobre el Patrimonio histórico artístico que alberga. 

El Castillo Palacio de Canena (Provincia de Jaén, España), es un edificio de estilo renacentista construido en el siglo XVI obra del arquitecto renacentista español Andrés de Vandelvira (1509 - 1575). Perteneció a Francisco de los Cobos y fue citado por el Marqués de Santillana en una de sus serranillas.

El edificio que fue tal como puede contemplarse hoy, es del siglo XVI. Tiene un soberbio patio interior cuyo segundo piso se presenta con una balaustrada con columnas y capiteles jónicos sobre los que descansan unas bellas zapatas. Desde mediados del siglo XX este edificio es propiedad privada de la familia Vaño.

En el año 1538 Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V y gran mecenas del renacimiento en Úbeda y su comarca, compra la villa de Canena. La localidad entra a formar parte de un extenso Señorío, que, tras su muerte, fue regentado por su esposa, Dª María de Mendoza y descendientes, los marqueses de Camarasa. En Canena, éste gran mecenas, legó una de sus mayores empresas constructivas, la transformación del castillo en un suntuoso palacio, cuya traza y dirección de obras recayeron en Andrés de Vandelvira.

El castillo de Canena, de excelente fábrica, es de planta cuadrangular, posee dos grandes torres circulares que protegen los ángulos de la fachada principal y otras dos, de menor envergadura, en la parte opuesta, y la torre del homenaje, en el interior del inmueble. Antaño se encontraba rodeado por un foso, hoy cegado, provisto de un puente levadizo.


La portada abre con arco de medio punto, flanqueado por pilastras corintias sobre plintos, con entablamento de friso decorado con grotescos y cornisa sobre el que apoya un arco de medio punto que acoge, en su tímpano, los escudos de los fundadores, y a sus lados fantásticas figuras de tenantes. Se remata con tres flameros y se conservan las ranuras para levantar el antiguo puente levadizo.

El patio interior, de buen gusto renacentista, cuenta con doble galería y escalera claustral. La inferior es de arco de medio punto moldurado con la clave resaltada, e intradós con rosetones, presentando tondos con cabezas salientes en las enjutas. La galería superior presenta la peculiaridad de grandes zapatas sobre las columnas que apoyan en plintos decorados con motivos militares y la bordea una barandilla de balaustres.

Fortaleza militar del sXI reconvertida en palacio en el sXV, conserva partes de estas dos épocas. De estilo medieval, no hay nada de nueva construcción y la conversión a alojamiento se ha hecho respectando la autenticidad del edificio. Bien de Interés Cultural desde 1931.

Cuatro torres de planta de las que sobresale la más importante, la del homenaje, y un claustro gótico renacentista en el centro del castillo.

Tiene 3 plantas y 2 entreplantas. Dispone de 40 habitaciones situadas por todo el castillo. La planta baja está compuesta por varios salones visitables. El restaurante está situado en la planta sótano, en las antiguas caballerizas del castillo y está abierto al público.

El Castillo de Riudabella, o Granja de Riudabella, es una antigua granja-fortín cisterciense convertida en mansión fortificada de estilo historicista. Está situada en el núcleo de Riudabella, al pie del bosque de Poblet, en el término municipal de Vimbodí y Poblet (Conca de Barberà). Está declarado como bien cultural de interés nacional .

Los orígenes de Riudabella se remontan a la época prehistórica tal y como  demuestra la existencia de diferentes yacimientos en la zona. El inicio de la edificación se ubica en la época ibera, ya que en este emplazamiento se halló  un torreón ibero de defensa. Posteriormente  en este mismo edificio se  tienen diferentes referencias  del asentamiento de una considerable villa romana.

Hacia el siglo XII, tras la ocupación sarracena,  Ramón Berenguer IV reconquista estos territorios y cede las tierras a los monjes del Cister que fundan el Monasterio de Santa María de Poblet,  y se encargan de desarrollar diferentes granjas dedicadas a la explotación agrícola y el cuidado de sus inmediaciones. 

Así Riudabella entre los siglos XIII y XVI se convierte en una importante   "granja fortín pobletana" donde se construyen sobre los elementos ya existentes, una masía fortificada con  diferentes dependencias dedicadas al alojamiento, a la oración y a las labores agrícolas realizadas por los monjes tales  como  el cultivo de la viña y la elaboración del vino, la miel y el azafrán. Eso explica la existencia en las dependencias de un importante "Celler" o bodega  de la época.

En el siglo XV el abad Delgado hace varias construcciones y una capilla. A lo largo de los siglos XVI-XVIII los monjes hicieron mejoras. 

Durante el periodo de la desamortización de Mendizábal, Pedro Gil i Babot, padre del tatarabuelo del actual propietario compró la masía como finca de caza. La restauración se hizo durante 1860 y fue cuando se rehicieron los edificios con un estilo neo medieval, convirtiendo Riudabella en una mansión fortificada.

 El edificio principal está formado por un cuerpo rectangular de tres pisos y desván y cubierto a dos vertientes; a ambos lados hay una torre, una cubierta a cuatro vertientes y el otro tiene la cubierta plana y está decorado con arcos de medio punto en la parte superior. En un lado hay una terraza con almenas acabadas en punta y pequeñas torres circulares en las esquinas. Todas las aberturas son con dinteles excepto en una de las torres que hay una galería hecha con ventanas de estilo gótico con arcos, finas columnas, relieves y calados. Todo el recinto está rodeado por una muralla con almenas acabadas en punta.
 
Se empezó como finca agrícola y residencia de verano de la familia, a uso privado, pero el paso de los años , las nuevas inquietudes de la sociedad así como los cambios económicos en general, han hecho que la familia nos replanteáramos abrir nuestra casa al público, para poderlo preservar y afrontar el costoso mantenimiento que implican este tipo de edificios.

En ese sentido, nos pareció más adecuado abrir un tema de “turismo rural” dado el singular entorno en el que se encuentra emplazado el Castell de Riudabella. Empezamos en 1992 con un apartamento para 6 personas en un ala del castillo y poco a poco fuimos adecuando las instalaciones anexas para dar servicio de piscina y jardín.

Después abrimos otro núcleo para 2 personas, con una filosofía diferente a la del turismo rural entendido y legislado por la Generalitat, y más acorde con la idea de ofrecer unos alojamientos con encanto y derivar más a un turismo histórico-cultural, rama que por cierto aún no existe en España.

En ese sentido estamos trabajando en estos momentos. Nuestra idea e ilusión, sería convertir el Castell de Riudabella en un referente del turismo histórico, con plaza para máximo 20 personas alojadas en apartamentos para 2/4 pax. Ubicadas en diferentes emplazamientos fuera del edificio principal (cocheras, establos, bordas...) y mantener éste para dar comidas especiales, celebrar eventos y reuniones.

Asimismo ofrecemos a nuestros huéspedes no sólo la oportunidad de pernoctar, sino también poder disfrutar de diferentes packs de ocio, véase, visitas guiadas por la ruta del Cister, Tarragona, el Reus modernista, cata de vinos, packs de spa (masajes, sauna, jacuzzi...) salidas en globo desde el propio castillo, deportes al aire libre (Paintball, senderismo, quads...) y claro está, la visita guiada privada por el castillo con explicación de su historia y la de nuestra familia.

También hemos adecuado unas salas en el antiguo granero, para poderlas ofrecer para celebrar bodas, eventos, reuniones de empresa... y así ampliar la oferta.

Nuestro último gran hito, será poder recuperar el antiguo jardín romántico e incluirlo en nuestra oferta turística y así disfrutar de un entorno privilegiado.

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