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Referencias acerca de su relevancia como monumento o Bien de Interés Cultural

El Castillo de Canena, erigido por los árabes sobre un asentamiento romano, se convierte en fortaleza de la Orden de Calatrava en la Reconquista hasta que en 1538 lo adquiere Don Francisco de los Cobos, secretario de Carlos V, que lo transforma en Castillo Palacio, albergando bajo su techo al propio Emperador.

El Castillo de Canena es uno de los más importantes de Andalucía y es el edificio más emblemático del municipio, tanto que configura la trama urbana de la población. Aunque en el siglo XVI la arquitectura militar de la comarca ya había perdido su sentido, esta fortaleza, anterior al siglo XIII, fue restaurada y transformada en palacio por Francisco de los Cobos, gran mecenas del Renacimiento en Úbeda y su comarca.

Las obras fueron dirigidas por Andrés de Vandelvira (1509-1575).
El Castillo de Canena, situado en el rico entorno del Valle del Guadalquivir y próximo a Úbeda y Baeza (ciudades Patrimonio de la Humanidad), fue declarado Monumento Nacional en 1931. Actualmente en manos privadas, da nombre a la empresa familiar dueña de éste (Aceite de Oliva Castillo de Canena).

Breve reseña sobre el Patrimonio histórico artístico que alberga. 

El Castillo Palacio de Canena (Provincia de Jaén, España), es un edificio de estilo renacentista construido en el siglo XVI obra del arquitecto renacentista español Andrés de Vandelvira (1509 - 1575). Perteneció a Francisco de los Cobos y fue citado por el Marqués de Santillana en una de sus serranillas.

El edificio que fue tal como puede contemplarse hoy, es del siglo XVI. Tiene un soberbio patio interior cuyo segundo piso se presenta con una balaustrada con columnas y capiteles jónicos sobre los que descansan unas bellas zapatas. Desde mediados del siglo XX este edificio es propiedad privada de la familia Vaño.

En el año 1538 Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V y gran mecenas del renacimiento en Úbeda y su comarca, compra la villa de Canena. La localidad entra a formar parte de un extenso Señorío, que, tras su muerte, fue regentado por su esposa, Dª María de Mendoza y descendientes, los marqueses de Camarasa. En Canena, éste gran mecenas, legó una de sus mayores empresas constructivas, la transformación del castillo en un suntuoso palacio, cuya traza y dirección de obras recayeron en Andrés de Vandelvira.

El castillo de Canena, de excelente fábrica, es de planta cuadrangular, posee dos grandes torres circulares que protegen los ángulos de la fachada principal y otras dos, de menor envergadura, en la parte opuesta, y la torre del homenaje, en el interior del inmueble. Antaño se encontraba rodeado por un foso, hoy cegado, provisto de un puente levadizo.


La portada abre con arco de medio punto, flanqueado por pilastras corintias sobre plintos, con entablamento de friso decorado con grotescos y cornisa sobre el que apoya un arco de medio punto que acoge, en su tímpano, los escudos de los fundadores, y a sus lados fantásticas figuras de tenantes. Se remata con tres flameros y se conservan las ranuras para levantar el antiguo puente levadizo.

El patio interior, de buen gusto renacentista, cuenta con doble galería y escalera claustral. La inferior es de arco de medio punto moldurado con la clave resaltada, e intradós con rosetones, presentando tondos con cabezas salientes en las enjutas. La galería superior presenta la peculiaridad de grandes zapatas sobre las columnas que apoyan en plintos decorados con motivos militares y la bordea una barandilla de balaustres.

El castillo del Marqués de los Vélez es el edificio más significativo de Cuevas del Almanzora, ubicado en la plaza de la Libertad, fue construido a partir del emplazamiento de la Torre Romana, ampliándose como fortaleza por orden de Don Pedro Fajardo y Chacón.

Se trata de un gran recinto amurallado compuesto por una sola puerta de acceso; encima de la cual podemos ver los escudos de armas de la familia Fajardo. Una vez en el interior del recinto nos encontramos con un patio empedrado y un anfiteatro desde el cual observamos los tres grandes edificios que alberga esta fortaleza:

Torre del Homenaje (S. XV-XVI), se cree que es de época romana, mide 16x19m y está dividida en cinco plantas comunicadas por una escalera de caracol. Durante el siglo XVIII sirvió de cárcel quedando plasmado en sus paredes los deseos y fantasías de los presos.

Palacio del Marqués (S. XVI); se trata de un edificio de dos plantas realizado en sillería y rodeado por cuatro bastiones cilíndricos. El interior está formado por numerosas salas que dan a un patio central, en la actualidad es la sede del Museo de Arte Contemporáneo AMC; una de las mejores pinacotecas de Andalucía.

Casa de la Tercia (S. XVIII); edificio neoclásico que fue construido en el siglo XVIII como granero y lugar donde el pueblo tributaba el diezmo al marqués. En la actualidad alberga  la biblioteca municipal, el museo arqueológico y la sala de exposiciones la Tercia I. Anexo a este edificio se encuentra la Tercia II; sala de cristal que guarda en su interior numerosas tinajas semienterradas en el suelo así como la exposición permanente de grabados de Goya (Sala Goya).

Con más de 13 siglos de historia, el Parador de Alarcón te trasladará a la Edad Media a través de su monumentalidad, más evidente en la Torre del Homenaje, y de sus elegantes textiles rojos y naranjas. Sobre un meandro del río Júcar, en lo alto del peñasco Pico de los Hidalgos, como si fuese un nido de águila, el Parador se asoma a uno de los pueblos más bonitos de España. Alarcón, declarado Conjunto Histórico Artístico por su belleza y su armonía, es pequeño y encantador. Abrazado por una muralla, se ubica al lado del embalse que lleva el mismo nombre. El humedal te encantará, con sus playitas arenosas sembrando las orillas, pinares, calas y farallones. Además, aquí podrás practicar deportes náuticos, como vela, windsurf, piragüismo, o remo.

Las aguas del río Júcar, ideales para la pesca, se relajan a su paso por Alarcón, riegan encantadores parajes y envuelven y protegen el antiguo alcázar de la localidad. Visita obligada tiene también la iglesia de Santa María, que posee uno de los retablos mejor conservados del Renacimiento. El Palacio de Castañeda, el Centro de Arte Contemporáneo de Pintura Mural de Alarcón, la Plaza de Don Juan Manuel, o la Iglesia de Santo Domingo de Silos son algunos de los lugares que te gustará visitar.

Practicar senderismo por la Hoz de Alarcón te conducirá a hermosos lugares. Para ello tienes dos opciones fantásticas: un sendero de Gran Recorrido siguiendo elcauce del Júcar, y un sendero de Pequeño Recorrido que bordea Alarcón para regalarte preciosas vistas.

A 180 km de Madrid y 170 de Valencia, éste es un lugar ideal para pasar un fin de semana y desconectar de todo. Tú solo tienes que apartarte de la ciudad y relajarte, todo lo demás te lo ofrecen Alarcón y nuestro Parador.

 

 

 

El castillo de Almodóvar fue construido en época árabe en el año 740. Recibió el nombre de Almudawwar, que significa el redondo, en honor a la forma del terreno donde está asentado el mismo.

Perteneció al Califato de Córdoba durante los años de Abderramán III. Cuando Al-Ándalus estaba dividido en diferentes reinos independientes entre sí, conocidos como los reinos de Taifas, el castillo perteneció primero a la de Sevilla, luego a la de Carmona y por último, a la de Toledo.

En 1240, cuatro años después de la reconquista de Córdoba, el castillo fue adquirido por Fernando III "El Santo", quién lo reconstruyó y amplió parte del mismo. 

Durante el reinado de Pedro I "El Cruel" o "El Justiciero", el bastión alcanzó una de sus épocas más esplendorosas, sirviendo éste de vivienda, prisión y de cámara de tesoros, asentándose así su función militar. 

Entre otras personalidades, las mazmorras del castillo de Almodóvar fueron ocupadas por D. Fadrique y Dña. Juana de Lara.

Es en 1900, cuando su propietario, D. Rafael Desmaissières y Farina, XII Conde de Torralva, dedica - durante 36 años- su fortuna y parte de su vida a reconstruir la fortaleza.

En un principio debió de erigirse como obra musulmana, resultado del reforzamiento fronterizo en época almohade, a finales del siglo XI, ante el avance cristiano de Alfonso VIII, pasando al lado cristiano cuando éste definitivamente conquistó la zona del Júcar hacia el año 1213.

Quedan escasos restos del castillo islámico, reduciéndose éstos a las cortinas que bordean la plataforma, pues lo que se conserva  pertenece a las reformas hechas por los cristianos, lo único que se conserva de origen musulmán son los dos restos de columnas de tapial nada más entrar a mano izquierda. Aunque profundamente reformado y rehecho, el mismo está construido en mampostería, aunque las partes restauradas se han reconstruido con sillares. Parece ser que el aspecto actual se debe a las fortificaciones llevadas a cabo a mediados del siglo XV, en la época  de Don Juan Pacheco, Marqués de Villena.

El Castillo está constituido:

  • Patio de Armas
  • Torre del Homenaje
  • Explanada

La Torre del Homenaje es un un torreón pentagonal con dos torrecillas de planta circular en los ángulos rectos.

El interior de la torre consta de tres pisos, se encuentra profundamente restaurado y sus estancias se utilizan como salas de exposiciones temporales y para actos culturales.

Sala 1, en la primera planta, es diáfana de 90m2, la puerta de acceso se encuentra en alto y para entrar se ha construido una paso elevado volado en piedra formado un semiarco de medio punto. 

Sala 2, en la segunda planta de la Torre del Homenaje, es una sala diáfana de 90 m2, el techo se cubre con una bóveda de cañón realizada en ladrillo. 

La comunicación entre las salas se realiza mediante una escalera de caracol abierta en el muro, la escalera se compone de tres tramos, uno que baja hasta la mazmorra y dos que suben que nos conducen al segundo salón y la torre. La iluminación de las salas se resuelve a través de grandes ventanas abiertas en los muros, dejando los vanos aspillerados para los huecos por donde corre la escalera de comunicación.

Terraza superior de la Torre (Torreón) de forma pentagonal consta de dos torres redondas y en los tres picos se situaban los vigías para controlar el paso por Alcalá del Júcar.

La Explanada es de unos 4000 m2,  estaba amurrada menos por una zona, antiguamente el pueblo estaba situado en esta zona que ahora no hay más que cimientos porque en la época de paz la gente se salió a vivir fuera, donde ahora está fundado Alcalá del Júcar.

¿Sueñas con parar el tiempo y alojarte en un Castillo que corona un hermoso pueblo lleno de historia y tradición? Convierte tu sueño en realidad viniendo al Parador de Alcañiz. Paisajes únicos, patrimonio arquitectónico, tradición, deporte de aventura, caza, gastronomía… todo empieza aquí.

Este castillo-convento de los siglos XII-XIII conserva la torre del homenaje, el campanario, la sacristía y la parte reconvertida en palacio aragonés. Será un placer para tus sentidos ver sus murales góticos, el sepulcro plateresco, la fachada barroca, y pasear por su plácido jardín.

El turolense pueblo de Alcañiz guarda secretos que no imaginas. Te sorprenderá la belleza de sus subterráneos medievales, la Fuente de los 72 caños o la Lonja Gótica. Este también es lugar para la diversión, el circuito MotorLand Aragón te ofrece una zona deportiva donde practicar autocross, karting o motocross, y disfrutar de competiciones como el Gran Premio de Aragón de Moto GP.

¿Otro plan atractivo? Coge tu bici y desplázate a menos de una hora de distancia del pueblo a la Vía Verde del Val de Zafán. Llegarás a un camino solitario que cruza el Matarraña, río de espectaculares gargantas, y cascadas de ensueño, allí te perderás por las antiguas vías del tren, hoy acondicionadas para la marcha cicloturista o a caballo. Si lo que te interesa es la historia, la provincia de Teruel tiene más de 70 yacimientos de Arte Rupestre levantino, y en Alcañiz también podrás ver muestras de estas expresiones artísticas.

No te vayas de aquí sin que tu paladar conozca el exquisito jamón de la zona, la trufa negra, el aceite de oliva del Bajo Aragón, el azafrán de Jiloca, los dulcestradicionales… Cierra los ojos, respira, relájate, disfruta, porque ésta es una experiencia única.

Alcañiz es la ciudad más mediterránea de Aragón, situada en el centro de la Comarca del Bajo Aragón. 

El río Guadalope riega su ancho término y el Castillo Calatravo, hoy Parador de Turismo situado en la cima del monte Pui-Pinos, se alza  junto con la Iglesia de Santa María La Mayor como un perfil distintivo de la ciudad. 

El Renacimiento fue la edad dorada de Alcañiz, segundo nucleo de importancia de la provincia, siendo el Ayuntamiento de esta época, 

En Alcañiz se celebraron Cortes en la Edad Media, siendo la sesión más importante la que acabó en la firma de la "Concordia de Alcañiz" en 1412, en la que se acordó el prodecimiento a seguir para la elección del Rey de Aragón en el posterior "Compromiso de Caspe" 

Alcañiz es uno de los nueve  pueblos de la Ruta del Tambor y del Bombo 

La fortaleza se comenzó a construir a mediados del siglo IX durante la época de esplendor del califato de Córdoba, concluyendo su construcción a mediados del siglo XIII por los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, mas de 350 años de construcción ininterrumpida y de ahí que en la actualidad se puedan visitar en un solo edificios los vestigios de tres castillos diferentes.

La orden le convirtió en la capital de un extenso priorato. La cesión del castillo y su alfóz a los caballeros se realizó en el año 1.183 por Alfonso VIII, aunque la fortaleza ya había sido reconquistada por Alfonso VI, justamente cien años antes, siendo lugar de enfrentamientos bélicos constantes, esta se perdió pasando de cristianos a musulmanes en repetidas ocasiones hasta pasar definitivamente al reino de Castilla.

Las ampliaciones y reformas del castillo continuaron a lo largo de los siglos para adaptarse paulatinamente a los usos y costumbres de cada época, dotándole de archivo, capilla, sala capitular, aljibes, potentes defensas (era necesario romper 7 puertas para acceder al núcleo central de la fortaleza y el grosor medio de sus muros es de 4.5 metros y la altura de sus torres de 30 metros, lo cual, unido a su posición estratégica, le daba un aspecto inexpugnable).

Su última ampliación se realizó en el siglo XVII con la intención de albergar una nueva ermita. La fortaleza continuó habitada hasta prácticamente principios del siglo XIX. En el año 1.813 el edificio fue volado por las tropas de Napoleón quedando en ruinas.

En 1.837 sufrió el proceso desamortizador de Mendizábal para ser adquirido por el Ayuntamiento en 1.962. Actualmente se halla en fase de rehabilitación habiéndose recuperado el 50% del castillo.

Hoy en día se pueden visitar dos de tres aljibes, la galería, la nave de archivos, la ermita, la sala capitular, la torre albarrana, las terrazas, el jardín, la barbacana y los pasos de ronda, siendo utilizado para representaciones teatrales y eventos culturales.

El elemento más distintivo de la localidad es el formidable "Castillo de Alconchel”, también llamado en la actualidad como Castillo de Miraflores por estar ubicado en el cerro del mismo nombre. Y enclavado sobre la cima del cerro de este mismo nombre, domina con su imponente presencia todos los territorios del entorno. De origen árabe, y reconstruido en el siglo XII por el monarca lusitano Alfonso Enríquez, fue consolidado luego por los templarios, convirtiéndose en uno de los bastiones más importantes de esta Orden. Originariamente se componía de triple recinto, reforzado el intermedio con cubos apuntados hacia el sur. Lo preside una poderosa torre de Homenaje, completando el conjunto un buen patio de armas, aljibes, mazmorras, capilla y otras dependencias de las que se conservan distintos restos. Hoy se encuentra en su interior el Centro de Interpretación de las Fortificaciones del Gran Lago de Alqueva, alberga ya un espacio único para convenciones, congresos y exposiciones y se prepara para el hospedaje. 

Al sur de las Rías Baixas, protegida del mar abierto por una preciosa bahía, se encuentra la península de Monterreal, y en ella te espera el Parador de Baiona. La fortaleza te brinda sus murallas para pasear, descansar, o tomar algo frente al mar, en atardeceres de ensueño en los que, a lo lejos, las Islas Cíes te invitan a visitar sus acantilados, sus playas y sus dunas, sus fondos marinos y sus caminos vírgenes.

La elegancia es característica en todas las estancias del parador. Sus salones señoriales, sus habitaciones espaciosas con vistas al mar, y las espectaculares escaleras de piedra que te reciben a la entrada son ejemplo de la majestuosidad de esta fortaleza medieval, por cuyos jardines amurallados con vistas al Océano es un placer pasear. En el parador de Baiona encontrarás salones inmejorables para tus celebraciones, con capacidad de hasta 400 personas. Ambientación familiar, decoración exquisita, cuidados jardines y un paisaje idílico hacen de este un lugar único.

No dejes de reservar una mesa en uno de nuestros espacios gastronómicos para disfrutar de los mejores productos locales, de entre los que por supuesto destacan los mariscos y pescados. Una experiencia para todos tus sentidos. 

Y si lo que quieres es una estancia verdaderamente especial, echa un vistazo a nuestra "Habitación Única", perfecta para una escapada romántica o una celebración especial.

 

Conoce el entorno

Al sur de las Rías Baixas, protegida del mar abierto por una preciosa bahía, se encuentra la península de Monterreal y el Parador. La fortaleza te brinda sus murallas para pasear, descansar, o tomar algo frente al mar, en atardeceres de ensueño en los que, a lo lejos, las Islas Cíes te invitan a visitar sus acantilados, sus playas y sus dunas, sus fondos marinos y sus caminos vírgenes.

Dentro del recinto amurallado se encuentran el Real Club de Yates de Baiona en donde podrás practicar vela y disfrutar del turismo náutico. No puedes marcharte de Baiona sin hacer un recorrido por el Monte do Boi y la Serra da Groba, sin ver el atardecer en Cabo Silleiro o sin visitar al mirador de la Virgen da Roca.

En Baiona encontrarás tranquilidad, pero también ambiente urbano. Este es tu destino ideal si buscas ambiente en las noches de verano, aquí podrás disfrutar de terrazas frente al mar y de muchos y concurridos locales de copas. 

Protegido del mar abierto por las murallas de esta antigua fortaleza,  podrás observar, desde nuestra piscina exterior, increíbles atardeceres con las Islas Cíes como telón de fondo ó encontrar la paz y tranquilidad lejos del bullicio diario en nuestra sauna y jacuzzi. Un regreso a la vida señorial ante nuestro frenético ritmo de vida actual.

 

 

 

Sobre un cerro, y custodiando el camino que unía la costa con Castilla, se alza el Castillo de San Vicente de Argüeso. Construido durante los siglos XIII-XV,  representa el más destacado y antiguo ejemplo de castillo roqueño de Cantabria, siendo el único castillo interior que existe en la Comunidad.

El castillo fue uno de los puntos fuertes del Señorío de la Vega desde el que defendieron sus intereses en Campoo de Suso. En el siglo XV, es titular del mismo Doña Leonor de la Vega, esposa del Almirante de Castilla, Don Diego Hurtado de Mendoza y madre de Iñigo López de Mendoza, el ilustre Marqués de Santillana, uno de los protagonistas fundamentales de la política castellana de aquel momento, más conocido, quizás, por la calidad de su obra poética. A la muerte del Marqués, en 1458, le sucede su primogénito, Diego Hurtado de Mendoza, quien merced a la fidelidad demostrada a los Reyes Católicos, sería nombrado en 1475 Duque del Infantado y Marqués de Argüeso y de Campoo.

El castillo pasó a ser desde entonces la sede del Marquesado de Argüeso, que se organizó bajo una administración independiente en algunos aspectos a la de la Merindad de Campoo. Don Mariano Téllez Girón, duque de Osuna y último marqués propietario del castillo, lo venderá en 1873, pasando desde entonces por diferentes manos particulares. La última propietaria del castillo, Doña Teresa Rábago, donará el castillo al Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso en 1962 con la “única” condición de que se rehabilite, siendo éste el titular de la fortaleza hasta la actualidad.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1983, el castillo fue restaurado por el Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso y el Gobierno Regional en 1988, destacando el gran trabajo artesanal realizado sobre madera noble por la familia Sobaler y su equipo de artesanos locales. Con motivo de esta restauración, fueron encontrados en el sótano de la torre sur los muros de la antigua ermita de San Vicente Mártir (S. IX), alrededor de la cual se generó una necrópolis aún visible en el patio de armas del castillo

En agosto de 1999, el Castillo abre sus puertas al público funcionando como centro cultural, acogiendo tanto exposiciones temporales, como otros eventos lúdico-festivos

Este conjunto arquitectónico, mitad fortaleza medieval, mitad palacio neogótico, está formado por dos torres unidas por un edificio habitable y un patio de armas, rodeados por una doble muralla. Su origen está vinculado con la figura de Paio Méndez Sorrede, hablamos del s. XII. Concebida como edificación fortificada de carácter militar y defensiva hasta el siglo XV, evoluciona coherentemente, de torre de defensa a fortaleza con doble recinto amurallado. 

Pedro Madruga

Pedro Álvarez de Soutomaior, más conocido como Pedro Madruga, fue el personaje más singular de los relacionados con el castillo. Hizo de él la base de sus correrías en el siglo XV, época de máximo esplendor de la Casa de Soutomaior.

Se convirtió en leyenda por su intervención en múltiples episodios de la historia de Galicia, como sus enfrentamientos con los irmandiños, con la jerarquía eclesiástica y con otras familias nobles. A él se debe la reconstrucción de la fortaleza tras ser destruida por las revueltas irmandiñas en el s. XV, adaptándola al empleo de armas de fuego, introducidas por primera vez en Galicia.

ETAPA RESIDENCIAL

Tras tres siglos en declive y total abandono, a finales del siglo XVIII adquirió carácter residencial, cuando fue adquirido por el marqués de Mos, quien coloca su escudo de armas en la actual entrada sur.

En 1870 los marqueses de la Vega de Armijo lo transforman en residencia veraniega, convirtiéndolo en un palacio neogótico en el que destacan la capilla y la galería de damas. Ellos son también los responsables de la creación del parque y de los jardines. Declarado en 2012 Jardín de Excelencia Internacional en Camelia.

María Vinyals, sobrina del Marqués de la Vega de Armijo y heredera del Castillo de Soutomaior, construye junto con su esposo el Dr. Enrique Lluria un sanatorio en las inmediaciones del castillo. Pero las actividades políticas de ambos les hacen perder la propiedad a principios del siglo XX, propiciando el progresivo abandono y deterioro de la fortaleza.

En 1982 la Diputación de Pontevedra adquiere el castillo y las propiedades que lo rodean, llevando a cabo una gran rehabilitación del conjunto, pero manteniendo su estructura original para llevarlo a fines culturales.

¿Te apetece viajar a través del tiempo hasta la Edad Media? En el Parador de Cardona sentirás que lo has hecho. El Hotel es un precioso castillo medieval que atesora siglos en lo alto de un promontorio, vigilando la encantadora villa de Cardona. Es un recinto fortificado del siglo IX donde podrás visitar también la Torre Minyona y una bonita iglesia, ambas del siglo XI. Cuidamos la decoración para que el castillo conserve todo su encanto, y para que los fosos, las torres, las murallas y elementos góticos se aprecien en todo su esplendor. La panorámica del pueblo y de las tierras bañadas por el río Cardener, constante desde cualquier punto que mires, es un regalo que te despertará cada mañana.

Cardona conserva el encanto de las villas medievales, salpicada de rincones de belleza inigualable y estrechas callejuelas por las que no puedes dejar de pasear. Aquí puedes visitar el Parque Cultural de la Montaña de Sal, un recinto minero de espectaculares galerías interiores donde podrás ver un museo y la antigua maquinaria del pozo de extracción. La espectacularidad del lugar, con los diferentes pliegos y vetas del yacimiento y la diversidad de minerales lo hace único en el mundo. Te encantará.

Tu estancia en el Parador de Cardona puede ser el punto de partida ideal para rutas a pie o en bicicleta, como la de los Molinos de la Sal, por la que seguirás la huella de las piedras de tres antiguos molinos al lado del cauce del río Cardener. Otros itinerarios naturales para disfrutar son la Vía Salaria, el Camino de los Monjes y El Camino de la Frontera, que te guiará por los senderos que rodeaban los territorios de la antigua frontera andalusí.

En el Parador de Cardona te ofrecemos una experiencia única en la que reencontrarte con la tranquilidad, la naturaleza, y la historia y donde disfrutar de las delicias de la cocina catalana. Si vienes, repetirás.

 

Conoce el entorno

Cardona situada en la provincia de Barcelona te transporta a un mundo medieval a través de sus templos góticos y románicos, sus fiestas populares y sus platos más típicos. Está muy bien comunicado ya que se encuentra a 98 km de Barcelona centro neuralgico nacional e internacional. Un momento idoneo para visitar esta pequeña población es durante sus fiestas/ ferias: Feria de la LLanega que se celebra a final de octubre y está dedicada a micología, Fiesta de la Sal que sustituyó a la Feria de Pentecostes y que ahora está más centrada en una feria medieval a final de mayo o la Fiesta Mayor dedicada a la Virgen del Patrocinio es la fiesta más importante de la comarca y que se celebra a principios de septiembre. 

 

 

 

 

 

El Castillo de Loarre es una de las fortalezas románicas más antiguas y la mejor conservada de Europa. Situado en la frontera natural entre el valle del Ebro y la cordillera de los Pirineos, el castillo domina la llanura de la Hoya de Huesca desde un risco pétreo a 1070 m. de altitud. Construido a lo largo del s. XI en diferentes fases que fueron respondiendo a necesidades distintas.

La primera fase se inicia hacia el año 1020 por el gran rey pamplonés Sancho el Mayor, que en su afán de proteger de los ataques musulmanes sus condados pirenaicos, aprovecha las montañas del prepirineo oscense para instalar una serie de fortalezas que crearán una auténtica frontera fortificada, de la cual Loarre será uno de sus últimos eslabones. De ésta primera fase destacan las dos torres principales y la capilla románica de Santa María. La segunda fase la inicia su nieto, el segundo rey de Aragón Sancho Ramírez, hacia el año 1071, que con el respaldo de la Santa Sede decide rodear la antigua fortaleza de su abuelo, que seguía siendo frontera, con un gran monasterio que albergará una orden de canónigos agustinos, uniendo en Loarre la espada y la cruz, la función militar y la monástica. De ésta fase destaca la impresionante Iglesia de San Pedro, una joya única de la arquitectura románica coronada por una espectacular cúpula.

La última fase de construcción se demorará hasta finales del s. XIII, y es la muralla jalonada de torreones semicirculares que recorre los más de 170 m de perímetro, y que rodeaba no sólo la fortaleza, sino también  un pequeño poblado surgido al amparo del castillo, y que es el origen del Loarre actual. Será ya en los albores del Renacimiento cuando tan magna fortaleza se abandona definitivamente quedando su presencia impertérrita en lo alto de la sierra de Loarre.

El castillo se Trujillo fue construido por los árabes en la segunda mitad del siglo IX, en la zona más elevada del cerro rocoso denominado “Cabezo de Zorro”, siguiendo una tipología esquemática arquitectónica de las fortalezas andaluzas del período emiral. Desde sus murallas se domina toda la llanura de la tierra trujillana. Es un recinto hermético, rodeado por la cerca de murallas en un perímetro de 900 metros y el hecho de estar situado en lo más elevado de un terreno escarpado, lo hace inaccesible al ataque. Es un castillo hermético sin ventanas y con escasas saeteras.

El castillo fue construido con aparejo de sillares reaprovechados de construcciones romanas, alternando en sus muros y en sus ocho torres macizas la mampostería. Esta reutilización de sillares romanos es fundamental para establecer la cimentación a cota militar, dispuestos en hiladas calzadas de trozos de ladrillos y de lajas fragmentadas de pizarra. Modo de construcción típico en otras alcazabas de la misma época en Mérida, Gormaz y Agreda en España; y el de Qasr Harani en Palestina. 

El castillo consta de dos partes: el Patio de Armas y la Albacar. La planta del castillo se nos ofrece así con dos grandes recintos geométricos adyacentes. Uno es el Patio de Armas, que se inscribe en un cuadrángulo levemente irregular, y el otro, conocido como Albacar, forma en planta un hexágono de 92 x 90,40 m. El acceso al primer recinto se realiza por una puerta que se abre en arco de herradura al mediodía, defendida por dos torres albarranas, esta puerta fue reformada en el siglo XVI, cuando el Concejo ordenó el 21 de abril de 1531 que entre las torres de la fortaleza se construyera una bóveda para colocar una imagen de granito que representara la Virgen de la Victoria. En el año 1952 el arquitecto restaurador D. José González Valcárcel, hizo un suplemento hacia el N. con el fin de levantar un cuerpo de edificación para construir un camarín a la Virgen. Por tanto, el lado N. de la puerta que actualmente se ve es falso y reciente, debiendo aceptarse sólo como auténtico el existente en el exterior, descubierto al retirar el antiguo camarín de la Virgen que se encontraba entre los dos cubos y detrás de la barbacana cristiana, destruida también al abrirse de nuevo la puerta.

Con respecto a esta debemos hacer notar que en lo referente a su disposición los paralelos orientales son claros, como ocurre en Qasr Haraneh, Qasr al-Tuba Hirbat al mafyar y Qasr al-Hayr Al-Garbi paralelos que no se reducen a la puerta sino que atañen también al esquema de la planta de este primer recinto y otros aspectos.

La puerta principal del albacar es de tipo arcaizante ya que la entrada es clarísimamente más simple aun que la del recinto principal similar en planta a las de Agreda y del castillo aun inédito de primera época de Osma. Junto a esta puerta se construyó en la segunda mitad del siglo XVI un baluarte defensivo con amplias troneras con motivo de las guerras con Portugal. La otra puerta se vio destruida y reformada en el siglo XVI. Está al lado de la anterior, y no se la puede considerar como una poterna.

En el rincón N.E. del Patio de Armas se encuentran dos aljibes, sobreelevados respecto al suelo actual, de clara raigambre islámica cuya cronología puede situarse entre los siglos XI y XII. Por el lado de levante está el Albacar, que prolonga el conjunto macizo del castillo en forma de planta de hexágono irregular, por las características constructivas este espacio se adosó veinte años después al Patio de Armas. En su interior se encuentra una pequeña ermita del siglo XVI dedicada a San Pablo para conmemorar el día que se reconquistó Trujillo, el 25 de enero de 1233, día de la conversión del santo. 

El Parador de Carmona es una propuesta de belleza, tranquilidad, exquisita gastronomía, y hermoso paisaje. El edificio se levanta sobre las ruinas de un impresionante alcázar árabe del siglo XIV que corona el pueblo y te ofrece una fabulosa piscina, terrazas con vistas a la campiña y un encantador patio interior rodeado de apacibles salas de estar. El restaurante, antiguo refectorio, es uno de los más espectaculares de la red de Paradores; ofrece vistas preciosas a la piscina y al luminoso horizonte andaluz, además de comida tradicional donde no falta la exquisita repostería ni los platos a base de perdiz. Elementos de la decoración como la azulejería, te recordarán que estás en territorio andaluz, donde la luz es especial y la gente acogedora.

Diversos pueblos creyeron a lo largo de la historia que Carmona era un lugar ideal para asentarse, y su huella permanece hasta nuestros días. Imprescindible es la visita a la Puerta de Sevilla, la necrópolis romana, testimonio de un esplendoroso pasado, y el Museo de la Ciudad de Carmona, que permite recorrer su historia.

De la tranquilidad de nuestro Parador y del hermoso pueblo de Carmona, del duende y la luz que desprende Sevilla, te separa apenas media hora de coche. Es casi imposible expresar con palabras la belleza de la capital andaluza, donde verás algunos de los monumentos más espectaculares de España, como la Giralda, la Catedral, la Torre del Oro, el Barrio de Triana, o los Reales Alcázares. Una ciudad bañada por el Guadalquivir, donde la religión y la fiesta se viven con especial pasión, y de la que recordarás con nostalgia suculentas tapas al sol de las terrazas, y mágicos rincones.

Carmona situada a unos 30 minutos en coche de Sevilla es una ciudad con mucha historia. Se accede por carretera. Como pasa en casi todo andalucía tiene un clima suave en invierno y caluroso en verano, por lo que primavera y otoño son las estaciones más recomendables para visitar la ciudad. Sin duda sus fiestas son muy vividas y es el momento perfecto para conocer en profundidad cómo se vive en Carmona. La Cabalgata de Reyes el 5 de enero, el Carnaval en febrero, la Semana Santa a final de marzo, las Mayas el 1 de mayo, la feria la tercera semana de abril, el Corpus Christi a final de mayo, la romería de la Virgen de Gracia, las fiestas patronales del 8-16 de septiembre o la romería de San Mateo el 21 de septiembre.

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Carmona situada a unos 30 minutos en coche de Sevilla es una ciudad con mucha historia. Se accede por carretera. Como pasa en casi todo andalucía tiene un clima suave en invierno y caluroso en verano, por lo que primavera y otoño son las estaciones más recomendables para visitar la ciudad. Sin duda sus fiestas son muy vividas y es el momento perfecto para conocer en profundidad cómo se vive en Carmona. La Cabalgata de Reyes el 5 de enero, el Carnaval en febrero, la Semana Santa a final de marzo, las Mayas el 1 de mayo, la feria la tercera semana de abril, el Corpus Christi a final de mayo, la romería de la Virgen de Gracia, las fiestas patronales del 8-16 de septiembre o la romería de San Mateo el 21 de septiembre.  

 

 

 

 

 

El castillo fue construido en el siglo XV por el I Duque del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza. Prosiguió las obras su hijo Íñigo López de Mendoza, quien incorporó al proyecto al arquitecto Juan Guas, uno de los máximos representantes del gótico tardío en Castilla y arquitecto de los Reyes Católicos.

Ambos eran hijo y nieto del Marqués de Santillana, autor de las conocidas Serranillas. Este edificio es plasmación arquitectónica de una sociedad a caballo entre dos épocas, la caballeresca medieval (elementos defensivos como el antemuro o la entrada acodada) y la renacentista humanista, con sus grandes salones, las fachadas decoradas y miradores más propios de un palacio. A pesar de que en la Villa había ya un castillo, Diego Hurtado de Mendoza decidió construir uno nuevo aprovechando los materiales del antiguo para crear un edificio acorde con la relevante posición que iba adquiriendo la Casa Ducal. Todo el edificio se realza con el robusto antemuro defensivo y el paseo de ronda.

El castillo ha experimentado sucesivas rehabilitaciones, como la que culminó en 2007 con diferentes obras que supusieron la creación de un centro de interpretación y el acondicionamiento de las salas interiores, con una decoración que intentaba acompañar la época histórica de la colección de tapices que adornan el monumento.

Recientemente, además, se ha rehabilitado el entorno paisajístico del castillo y se ha creado un espacio que recoge diferentes aspectos de la vida desarrollada a finales del siglo XV. 

La Fortaleza de la Mota, en la provincia de Jaén sorprende por ser una atalaya natural en un mar de olivos que alberga el emplazamiento de la ciudad de Alcalá la Real hasta el s.XVI. En la actualidad el conjunto urbano medieval mejor conservado de Andalucía.


Su estratégico emplazamiento entre la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba alberga el Centro de interpretación Vida en la Frontera, que nos descubre la importancia en la historia de Al-Andalus. 


Qal’at Banu Said o de Benzayde fue su nombre desde el año 713 hasta el 1341, momento en el que Alfonso XI la tomara definitivamente y le concediera el título de Real, convirtiéndose en llave, guarda e defendimiento de los Reinos de Castilla frente al Reino Nazarí de Granada, durante 150 años. 


Testimonio de esta conquista definitiva se conserva la Ciudad Oculta, una red de galerías subterráneas, que tuvieron una importancia capital en la toma de la ciudad fortificada en el siglo XIV.


El Conjunto Monumental de la Fortaleza de la Mota conserva su trama urbana original y numerosos vestigios del sistema de vida de la época medieval. Cruzando sus puertas descubrirás los elementos de una ciudad medieval fortificada, como las murallas, torres y adarves, que junto a la Alcazaba y Barrio Militar de la ciudad formaban parte del sistema defensivo. O sus bodegas, nevero, barrios como el de El Bahondillo y palacios que han quedado aquí testimonios de otro tiempo para que tú puedas contemplarlos y te transporten a una época de fusión de culturas y credos. Un innovador audiovisual en la Iglesia Mayor Abacial te emocionará y narrará su apasionante historia.

 

Entre el vigor cultural de Salamanca y el maravilloso encanto de las Aldeias Históricas portuguesas se encuentra el Parador de Ciudad Rodrigo. El hotel, Castillo de Enrique II de Trastámara, contempla la villa con su elegante Torre del Homenaje desde un tajo elevado como un nido de águila, sobre la vega del río Águeda, ofreciendo maravillosas vistas a los paisajes del Campo Charro.

 Las arcadas de piedra de su restaurante te causarán admiración, al igual que la comida típica charra, a base de ricos embutidos, suculentos asados y el mejor jamón ibérico, ¡es excelente! Y si te imaginas el día de tu boda ambientado en el medievo, o simplemente te gustaría tener una celebración diferente, estás en el lugar idóneo, porque celebramos bodas temáticas únicas.

Sumérgete en la historia. Ciudad Rodrigo, declarada Conjunto Histórico Artístico, ofrece una maravillosa arquitectura de origen romano y medieval. Ciudad amurallada en su totalidad, invita a recorrer su perímetro de unos 2 kílómetros disfrutando de un agradable paseo. Piérdete por sus calles repletas de palacios y casas señoriales, descubre su Plaza Mayor con su Ayuntamiento del S-XVI y su imponente Catedral.

La monumental ciudad es un bello lugar a poco más de 80 kilómetros de Salamanca (45 minutos por autovía), y a 25 de la frontera de Portugal. Corazón de la comarca, desde aquí puedes visitar lugares tan especiales como La Alberca, y otros pueblos de la Sierra de Francia, de calles laberínticas, casas de piedra con balcones de madera, bellas plazas y fuentes, donde parece que se haya parado el tiempo. O como Almeida, en Portugal, un conjunto amurallado, antigua fortificación defensiva en la raya entre los dos países.

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Ciudad Rodrigo se encuentra situada al sudoeste de la provicia de Salamanca, de cuya capital dista algo mas de 80 kilometros, y a muy pocos de la frontera de Portugal y tambien a pocos del límite con Cáceres, siendo la cabecera de una amplia comarca y sus principalaes motores económicos el comercio, la ganaderia, y la agricultura y ultimamente, el sector turismo. Ciudad Rodrigo cuenta en la actualidad con un importante patrimonio monumental lo que haría que todo recinto amurallado, donde se encuentran la citada Catedral, un Castillo edificado por Enrique II de Trastamara, conventos e iglesias, palacios y casas nobles fuera declarado Monumento Histórico Artístico en la temprana fecha de 1.944, siendo una ciudad que despierta la admiración de todos cuantos la visitan.  El cliente puede disfrutar desde su jardin de unas maravillosas puestas de sol sobre el rio Águeda, o pasear por el  "Paseo de Guardia" del castillo y disfrutar de una vista elevada sobre la ciudad.

 

El magnífico castillo es una demostración de importancia del poder que la familia Zuñiga tuvo durante el reinado Enrique II, último tercio del S. XIV. Las posesiones de los Condes de Miranda abarcaban desde Gormaz a lo largo de toda la línea defensiva del Duero, a la vez camino natural de comunicaciones entre los reinos de Navarra y Aragón y de los de León y Portugal.

El castillo que ahora podemos contemplar se construye a mediados del S.XV por el primer Conde, Diego López de Zuñiga y Guzman (Condestable de Castilla) respondiendo a las tácticas militares de la época. En posición central y dominante con acceso elevado desde el patio de armas y con dos niveles de disparos y proyectiles.

Es un castillo de extraordinarias proporciones que impresiona por su silueta, que adopta la forma de un buque de guerra varado en tierra en el que predomina la seguridad sobre la habilidad  y que se asemeja al no muy alejado castillo de Peñafiel. Fue fortaleza eminentemente militar y guerrera que sin duda estuvo dotada de muchos elementos defensivos como demuestra la variedad de aspilleras, troneras abocinadas, saeteras, matacanes…

La puerta de entrada está situada al norte y la gran torre del homenaje , cada esquina es un punto cardinal. Los restos que permanecen son piezas suficientes para enteder la extensión y distribución de esta gran fortaleza.

El castillo de Buñol, asentado sobre dos macizos rocosos, domina la ciudad y toda la Hoya de Buñol.  Su importancia estratégica se basaba en estar cerca de la antigua frontera entre Castilla y Valencia.

El Castillo,  cuyos orígenes se remontan al S. XI, sería ampliado y modificado en época cristiana. La estructura del conjunto arquitectónico actual fue realizada en distintas fases entre los siglos XIV y XIX. En la segunda mitad del S. XX, se inicia la restauración de la fortaleza, vigente actualmente.

En 1238 Jaime I conquistó el Castillo de Buñol entregando el señorío de Buñol a Rodrigo de Lizana. La fortaleza pasó por distintas manos hasta que finalmente, en 1425, fue adquirido por la familia Berenguer Mercader, convirtiéndolo en condado.

Tras la expulsión de los moriscos en 1609, el condado queda casi vacío, lo que obligó al conde a repoblar la zona por gentes venidas mayormente del propio Reino de Valencia, y también castellanos, mallorquines, navarros con la obligación de residir en la villa.

La emancipación del dominio condal había supuesto que el castillo perdiera el carácter residencial y tras los conflictos carlistas y un frustrado proyecto de reconvertir algunas estancias en hospital, a finales del S. XIX comenzó a ser ocupado por gentes que construyeron sus viviendas dentro del recinto.

De origen musulmán, sus funciones han sido: castillo, residencia señorial, cuartel, cárcel, centro administrativo, barrio popular y ahora atractivo turístico.

Situado en el centro del pueblo, entre la fosa del río de Buñol y el barranco de Borrunes, y separado por dos fosos artificiales que se salvan con puentes defendidos por torres que hacen también la función de puertas. Está dividido en dos zonas diferenciadas, unidas a través de un puente que salva el desnivel entre los dos montículos.

El primer recinto es un polígono formado por un lienzo recto, flanqueado por dos torres en los ángulos y una torre central de acceso que defiende la puerta. Aquí encontramos la llamada Plaza de Armas, cuyo recinto fortificado se hallaba dotado de un cuerpo de ronda perforado por saeteras. Actualmente este espacio todavía contiene viviendas adosadas a las murallas.  

En el centro del castillo, se alza la torre Mayor, conocida como “del Homenaje” que sirve de punto de acceso al segundo recinto del castillo (recinto sur).

El recinto sur, alberga las estructuras residenciales de la fortaleza. Se conserva parte del palacio gótico, la sala del Oscurico, - hoy nave única restaurada, utilizada para exposiciones y actos culturales, conservando los originales arcos de sillerías ojivales de su interior.
 
El antiguo palacio de los condes, La Casa Señorial, es la estructura de la fachada sur. Actualmente encontramos la Oficina de Turismo y la Colección Arqueológica junto con los restos de un pozo noria y un silo de cereales, restos de la dominación musulmana de la fortificación.

La iglesia de El Salvador, hoy alberga una muestra etnológica. Debió ser construida entre la segunda mitad del S. XIII y la primera mitad del S. XIV. Es una nave con bóveda de medio punto, lunetos y dos arcos fajones que la dividen en tres tramos.

En este recinto quedan también algunas casas todavía habitadas. La calle del Castillo termina en una empinada cuesta que da acceso al barrio antiguo del pueblo - Calle de Mallorquines- después de atravesar la puerta fortificada denominada 'La Torreta”. Este acceso está compuesto por una escalinata en eje acodado y una torre situada en la cota más baja del castillo.

En 1957 se creó la Asociación Pro-Castillo de Buñol y se planteó la necesidad de recuperar y restaurar el monumento como vestigio de la importancia histórica y estratégica.

En 1964 se promovió su declaración como Monumento Histórico-Artístico Nacional. Hoy es el centro del núcleo urbano que ha ido creciendo a su alrededor

Existe una villa que se guarda de los peligros que provienen del mar, y protege con los restos de sus gruesas y elevadas murallas el tesoro medieval que conforma su casco histórico. Es la misma villa marinera que puedes encontrar extramuros, con vistosas y coloridas casas, animadas tabernas y bellas vistas al mar… Este pueblo es Hondarribia, y el Parador de Turismo es el hotel que estabas buscando para disfrutarla. Conocido también como el Castillo de Carlos V, su construcción data del siglo X. Aquí te sentirás como en una auténtica fortaleza medieval. Destaca la piedra inmensa y desnuda que enmarca el patio, rodeada de verdes enredaderas, y coronada por espacios adornados con arcos, forjados y artesonados. Las vistas desde algunas habitaciones y desde la terraza sobre la costa francesa y el mar completan la belleza indescriptible del lugar.

Hondarribia es un referente turístico en la Costa del Cantábrico. Las posibilidades de ocio que ofrece esta ciudad son amplias: playa, montaña, senderismo, y deportes de aventura, te permitirán disfrutarla en todos los sentidos. Si eres amante del golf, te interesa saber que puedes practicar este deporte en cualquiera de los dos campos de golf que tiene la localidad: el Justiz Golf, o el Real Club de Golf.

Pasear por las empedradas calles del recinto amurallado de Hondarribia es uno de los placeres que no puedes perderte. Caminar por el Paseo Butron, te llevará al nuevo puerto deportivo, también hasta la playa y hasta los barquitos pesqueros atracados, que embellecen cada atardecer con su silueta en constante movimiento.

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Pasear por las empedradas calles del recinto amurallado de Hondarribia es uno de los placeres que no puedes perderte. Caminar por el Barrio de la Marina, uno de los más concurridos de la ciudad, te llevará a degustar la grastronomia de la ciudad con los pintxos y restaurantes. Mar y montaña se mezclan para poder ofrecer al visitante múltiples opciones de actividades a muy pocos metros del Parador.

 

El Castillo de Riudabella, o Granja de Riudabella, es una antigua granja-fortín cisterciense convertida en mansión fortificada de estilo historicista. Está situada en el núcleo de Riudabella, al pie del bosque de Poblet, en el término municipal de Vimbodí y Poblet (Conca de Barberà). Está declarado como bien cultural de interés nacional .

Los orígenes de Riudabella se remontan a la época prehistórica tal y como  demuestra la existencia de diferentes yacimientos en la zona. El inicio de la edificación se ubica en la época ibera, ya que en este emplazamiento se halló  un torreón ibero de defensa. Posteriormente  en este mismo edificio se  tienen diferentes referencias  del asentamiento de una considerable villa romana.

Hacia el siglo XII, tras la ocupación sarracena,  Ramón Berenguer IV reconquista estos territorios y cede las tierras a los monjes del Cister que fundan el Monasterio de Santa María de Poblet,  y se encargan de desarrollar diferentes granjas dedicadas a la explotación agrícola y el cuidado de sus inmediaciones. 

Así Riudabella entre los siglos XIII y XVI se convierte en una importante   "granja fortín pobletana" donde se construyen sobre los elementos ya existentes, una masía fortificada con  diferentes dependencias dedicadas al alojamiento, a la oración y a las labores agrícolas realizadas por los monjes tales  como  el cultivo de la viña y la elaboración del vino, la miel y el azafrán. Eso explica la existencia en las dependencias de un importante "Celler" o bodega  de la época.

En el siglo XV el abad Delgado hace varias construcciones y una capilla. A lo largo de los siglos XVI-XVIII los monjes hicieron mejoras. 

Durante el periodo de la desamortización de Mendizábal, Pedro Gil i Babot, padre del tatarabuelo del actual propietario compró la masía como finca de caza. La restauración se hizo durante 1860 y fue cuando se rehicieron los edificios con un estilo neo medieval, convirtiendo Riudabella en una mansión fortificada.

 El edificio principal está formado por un cuerpo rectangular de tres pisos y desván y cubierto a dos vertientes; a ambos lados hay una torre, una cubierta a cuatro vertientes y el otro tiene la cubierta plana y está decorado con arcos de medio punto en la parte superior. En un lado hay una terraza con almenas acabadas en punta y pequeñas torres circulares en las esquinas. Todas las aberturas son con dinteles excepto en una de las torres que hay una galería hecha con ventanas de estilo gótico con arcos, finas columnas, relieves y calados. Todo el recinto está rodeado por una muralla con almenas acabadas en punta.
 
Se empezó como finca agrícola y residencia de verano de la familia, a uso privado, pero el paso de los años , las nuevas inquietudes de la sociedad así como los cambios económicos en general, han hecho que la familia nos replanteáramos abrir nuestra casa al público, para poderlo preservar y afrontar el costoso mantenimiento que implican este tipo de edificios.

En ese sentido, nos pareció más adecuado abrir un tema de “turismo rural” dado el singular entorno en el que se encuentra emplazado el Castell de Riudabella. Empezamos en 1992 con un apartamento para 6 personas en un ala del castillo y poco a poco fuimos adecuando las instalaciones anexas para dar servicio de piscina y jardín.

Después abrimos otro núcleo para 2 personas, con una filosofía diferente a la del turismo rural entendido y legislado por la Generalitat, y más acorde con la idea de ofrecer unos alojamientos con encanto y derivar más a un turismo histórico-cultural, rama que por cierto aún no existe en España.

En ese sentido estamos trabajando en estos momentos. Nuestra idea e ilusión, sería convertir el Castell de Riudabella en un referente del turismo histórico, con plaza para máximo 20 personas alojadas en apartamentos para 2/4 pax. Ubicadas en diferentes emplazamientos fuera del edificio principal (cocheras, establos, bordas...) y mantener éste para dar comidas especiales, celebrar eventos y reuniones.

Asimismo ofrecemos a nuestros huéspedes no sólo la oportunidad de pernoctar, sino también poder disfrutar de diferentes packs de ocio, véase, visitas guiadas por la ruta del Cister, Tarragona, el Reus modernista, cata de vinos, packs de spa (masajes, sauna, jacuzzi...) salidas en globo desde el propio castillo, deportes al aire libre (Paintball, senderismo, quads...) y claro está, la visita guiada privada por el castillo con explicación de su historia y la de nuestra familia.

También hemos adecuado unas salas en el antiguo granero, para poderlas ofrecer para celebrar bodas, eventos, reuniones de empresa... y así ampliar la oferta.

Nuestro último gran hito, será poder recuperar el antiguo jardín romántico e incluirlo en nuestra oferta turística y así disfrutar de un entorno privilegiado.

Está construido con mampuesto y sillarejos, en sus partes más nobles. El recinto consta de cuatro áreas defensivas, que se van escalonando a lo largo de la ladera norte del cerro sobre el que asienta, y por donde tiene la entrada desde la población. El primer recinto está compuesto por una muralla con redientes abaluartados que separa la Villa de la fortaleza, esta obra fue realizada cuando la plaza se encontraba en mano de los portugueses entre los años 1705 y 1716.

El segundo elemento defensivo lo constituyen las rampas de acceso y las cuatro puertas de entrada que nos conducen al patio de armas, donde el asaltante es fácilmente abatible desde la muralla del recinto superior.

En el patio de armas destaca: la Iglesia de Santa María del Castillo, el comedor, la cantina, dormitorios de la tropa y el aljibe. Todo ello dominado por la impresionante atalaya de la torre del Homenaje, construida por D. Álvaro de Luna. Junto a una de sus caras se abre la puerta al segundo recinto, conocido como “ Plaza Alta”, donde destaca la torre de los Cinco Picos de forma pentagonal y el puente levadizo de más de 10 metros de altura que une esta torre con la del Homenaje. La torre del Homenaje tiene cinco pisos de altura y está construida con lienzos de mampostería y esquinazos de granito. Toda la torre esta almenada, y ofrece matacanes en el centro de sus caras. Otras dependencias que son importantes en este patio son: la Casa del Alcaide Mayor, los aljibes y la cantina

El Parador de Monterrei se ubica en la que es considerada por muchos historiadores como la mayor acrópolis gallega. Recinto defensivo, hospital de peregrinos… a lo largo de los siglos son varios los usos que ha tenido un lugar en el que hoy puedes alojarte para sentir la esencia de Paradores.

Las habitaciones de este hotel con encanto ofrecen las mejores vistas de la zona. Por su configuración arquitectónica el alojamiento se puede realizar en el antiguo Palacio de los Condes (7 habitaciones) o en la Casa Rectoral (con 5 habitaciones), ambos dentro del recinto amurallado. Este hotel con historia es en sí mismo un destino de viaje: el Castelo, además del Palacio de los Condes y la Casa Rectoral, zonas de alojamiento, acoge asimismo la Iglesia de Santa María de Gracia, del siglo XIII y la Atalaya de la que se conserva parte de sus muros.

 

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Verín es una bella localidad perteneciente a la provincia de Ourense, localizado en el sureste de la provincia de Ourense, a orillas del río Támega. en la que destacan, aparte de la fortificación medieval de Monterrei (Parador), otros lugares de interés como la plaza de la Merced, el manantial de Cabreiroá, la capilla de San Lázaro, la plaza Viriato, el paseo por el Río Támega, los Jardines de la Alameda, la plaza del Rey o la Plaza Mayor, entre otros.

En sus orígenes fue una villa romana. Durante el Medievo la villa perdió su dominio y Monterrey centralizó el territorio y la vida de la comarca en torno a sus condes y señores. Se convirtió durante la Edad Media en una población agrícola y tranquila, aunque a menudo se vio envuelta en los conflictos bélicos de los sucesivos gobernantes de Monterrey, así como las disputas fronterizas entre España y Portugal. 

Se trata del castillo más grande de la provincia de Cádiz. Considerado único en su género, se encuentra en el punto intermedio entre las fortalezas medievales casi inexpugnables y los modernos fuertes artillados: aquellos que comenzaban a ser capaces de resistir la artillería de pólvora. Es además uno de los castillos mejor documentados de España.

El Castillo fue construido a finales del siglo XV por D. Enrique Pérez de Guzmán, II Duque de Medinasidonia,  quien después de aumentar considerablemente la riqueza familiar y situada la Casa de Medinasidonia como una de las principales del Reino de Castilla, emprendió la obra de este singular edificio. Probablemente terminado en 1477, un año más tarde fue visitado por la Reina Isabel la Católica, quien según la tradición, vio el mar por primera vez desde su torre más alta, desde donde se vio partir a Cristóbal Colón en su tercer viaje a las Indias en 1498, a Magallanes en 1519 y la vuelta de  dicha expedición a cargo de Juan Sebastián Elcano en 1522, tras dar la vuelta al mundo por primera vez en la historia.

Tras una exhaustiva restauración llevada a cabo por la empresa OFFICIA S.L,. actual gestora del monumento, el castillo abrió sus puertas por primera vez para visitas en julio de 2006. En la actualidad, y ya convertido en el monumento más visitado de Sanlúcar de Barrameda, es todo un referente en cuanto a turismo cultural y de visita obligada para locales y foráneos

Fortaleza militar del sXI reconvertida en palacio en el sXV, conserva partes de estas dos épocas. De estilo medieval, no hay nada de nueva construcción y la conversión a alojamiento se ha hecho respectando la autenticidad del edificio. Bien de Interés Cultural desde 1931.

Cuatro torres de planta de las que sobresale la más importante, la del homenaje, y un claustro gótico renacentista en el centro del castillo.

Tiene 3 plantas y 2 entreplantas. Dispone de 40 habitaciones situadas por todo el castillo. La planta baja está compuesta por varios salones visitables. El restaurante está situado en la planta sótano, en las antiguas caballerizas del castillo y está abierto al público.

Castillo medieval del siglo XII, instalado en una alcazaba árabe. Firmeza y esplendor caracterizan a esta regia fortaleza con nueve siglos de historia en sus piedras.

El Parador de Sigüenza es un imponente castillo medieval del siglo XII instalado en una alcazaba árabe y edificado sobre un asentamiento romano, este imponente castillo fue residencia de obispos, cardenales y reyes.Alojamiento ideal que invita a disfrutar de una ciudad milenaria, donde las piedras hablan de historia, tradición y leyenda. Ambiente medieval, la Edad Media se manifiesta en todas las estancias, tanto en salones, como en bar y restaurante. El tradicional mobiliario castellano del hotel se expone con gusto en las amplias y acogedoras habitaciones, algunas con camas adoseladas que te harán sentir como en aposentos de un auténtico palacio. Entre los gruesos muros de piedra aparecen el patio empedrado, un señorial comedor,  salones ideales para reuniones y celebraciones y la capilla románica del siglo XIII.

 

El Castillo de Cornatel se alza sobre un altozano de los Montes Aquilanos a unos 800 metros de altitud sobre el nivel del mar, en Villavieja, en el término municipal de Priaranza del Bierzo, provincia de León.

Es una construcción de una sola muralla recorrida por un paseo (adarve) de ronda defensivo, totalmente almenado al que se accedía por medio de escaleras voladas de pizarra. La abrupta peña en la que se levanta obligó a sus constructores a adaptar las diferentes edificaciones, planteadas a diversas alturas, a tan especiales circunstancias, configurando un recinto de planta triangular.

Dos de sus flancos se encuentran amurallados, mientras que el tercero, en la vertiente nordeste, resulta especialmente inexpugnable de forma natural, puesto que se sitúa en vertical sobre un barranco a una altura aproximada de 180 metros sobre el arroyo de la Indrina, que discurre a sus pies.

Diversos autores se han referido desde finales del siglo XIX a este castillo, limitándose casi siempre a describir los restos visibles en superficie o a consignar algunos datos históricos. Al margen de estos trabajos, el edificio ha sido objeto de varias leyendas en relación con su posible vinculación, en un determinado momento, a la orden de los Templarios, que estuvieron unos cien años, desde el 1213 a 1312.

En esta línea la obra más conocida es la novela del autor romántico berciano Enrique Gil y Carrasco, titulada El señor de Bembibre.

El castillo actual, construido enteramente en mampostería de pizarra, se data, prácticamente en su totalidad, a finales del siglo XV, en época del primer conde de Lemos, señor del mismo. No obstante sus orígenes históricos podrían remontarse a fechas muy anteriores que lo vinculan con el castillo altomedieval de Ulver, abundantemente citado en la documentación de la época, teoría aceptada por la mayor parte de los autores que han escrito sobre esta fortificación.

No obstante, algunos de ellos, entre los que cabe citar a Fernando Cobos, arquitecto encargado del Plan Director de Cornatel, señalaban la existencia en los alrededores del castillo de varios despoblados con restos de estructuras que podrían haberse correspondido con Ulver.

Castillo Palacio de los Fernández de Heredia, Siglo XIV (Gótico Levantino)

El mayor castillo que puedas imaginar.

El Castillo de Mora de Rubielos es un monumento representativo del gótico mediterráneo situado en la parte más alta de la villa sobre un promotorio rocoso.

El Castillo es una maciza construcción de sillería de planta cuadrangular irregular con cuatro torres, patio de armas porticado y galería claustral. Ocupa un área de 4.300 m2 (67 x 65 m.). La rampa de acceso de intra-muros está dispuesta en zig-zag y presenta aspilleras en su recorrido, delatando su función defensiva. Flanqueada la puerta, una ligera pendiente con escalones nos conduce al:

Patio de armas porticado; claustro cuando fue convento. Tiene una superficie total enplanta de 1.400 m2 (38 x 37 m.). De planta casi cuadrado irregular y cuyos arcos apuntados presentan dimensiones distintas. En algunos capiteles aparece decoración de animales o monstruos, pero están muy deteriorados.

Caballerizas. Establos. Sótano al que se accede por un arco sesgado, junto al ángulo que forman los muros. La bajada se efectúa por una suave pendiente escalonada, que en un tiempo fue de tierra. Se llega así a un amplio espacio que en su día soportó a derecha e izquierdas los pesebres del ganado.

Marcas de canteros. Pueden verse todavía grabadas en algunas dovelas que construyen los arcos fajones más próximos a la entrada (y en otras salas del castillo) y son la firma de las cuadrillas de canteros que trabajaron en su talla.

Gran salón comedor o de usos diversos, según el castillo pasase por días de paz o días de contienda, que eran los habituales en el medievo.

Antesala, que podía ser con un poco de imaginación, armería, scriptorium y vestuario.
Hoy alberga parte del Museo Etnográfico, son piezas obtenidas exclusivamente en la misma villa.

Alcoba.Dormitorio principal del castillo de los Fernández de Heredia. Esta estancia está alojada en el hueco de la torre de posición. Este, ofreciendo muy gruesos muros, según puede verse por la profundidad del ventanal y también un acorazado techo con el doble de vigas que precisaría normalmente.

La mazmorra. Prisión de gran seguridad La Gran Escalera, Torre-Puerta Extramuros, Escalera Helicoidal, Sacristía en la Etapa Conventual, Gran Sala de 284 m2, Sótanos Primera y Segunda planta. Cripta de Enterramiento, Cripta.y la Capilla.

Declarado en 1931 Monumento Nacional (la villa será declarada Conjunto Histórico- artístico en 1978), su restauración se inició en 1972 con el desescombro, limpieza y consolidación de arquerías y forjados.

 

En el centro histórico de la capital zamorana, te espera un precioso palacio renacentista del siglo XV, construido sobre una antigua alcazaba musulmana y convertido hoy en Parador. El hotel ofrece la oportunidad de descubrir toda la belleza del entorno natural, monumental y artístico que atesora esta tierra. El aroma medieval del interior, que apreciarás en armaduras, tapices nobiliarios y camas con dosel, se combina con el estilo renacentista del patio, la galería acristalada de madera y los escudos heráldicos. El hotel completa su oferta con dos salas de convenciones, refrescante piscina y excelentes platos de cocina tradicional.

Por su estratégica localización geográfica Zamora es encrucijada de caminos en la Vía de la Plata, un lugar hermoso y tranquilo donde el paseo se convierte en una agradable forma de conocer el rico patrimonio de la ciudad. La catedral y su cúpula gallonada, el Convento de las Dueñas, el delicado toque modernista y el románico urbano de muchas edificaciones, el Castillo de Zamora y el Museo Baltasar Lobo, forman un conjunto de historia y arte dispuesto a fascinarte.

Ven y disfruta a orillas del Duero de los monumentos, la gastronomía y el brillo de la ciudad desde un alojamiento único.

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Zamora es un municipio y ciudad española ubicada entre el centro y el noroeste de la Península Ibérica, capital de la provincia del mismo nombre. El casco antiguo de la ciudad es considerado Conjunto Histórico-Artístico. Su núcleo principal se caracteriza por una disposición alargada y en buena parte circundado por murallas, emplazada al borde del río Duero, que la ciñe por el sur. Estas características le valieron el sobrenombre de "la bien cercada".

Sobresale su conjunto de edificios románicos. Considerada "la Ciudad del Románico", está formada por 23 templos y 14 iglesias del casco histórico, datos que sitúan a Zamora como la ciudad de mayor número y calidad de templos románicos de Europa. Algunos de sus principales monumentos históricos son  la Catedral, el castillo, las murallas, un puente, dos palacios y nueve casas señoriales, además de su conjunto de edificios modernistas.

 

 

De estilo gótico mudéjar, fue mandado construir por Don Juan Pacheco, Marqués de Villena en 1456, hombre de confianza del Rey Enrique IV de Castilla y señor más poderoso del reino en su época.

La planta de este castillo en forma de estrella es única y su interior palaciego decorado con lujosas techumbres mudéjares en sus salones y galerías, así como su “bestiario medieval” esculpido en piedra, no tienen parangón en España y sin duda hacen de este castillo uno de los más emblemáticos de nuestro país.

El castillo se encuentra en perfecto estado de conservación gracias al esfuerzo de sus propietarios a lo largo de los siglos, y que se ha visto culminado con la última restauración, apoyando en esta ocasión las instituciones públicas el esfuerzo de la Casa Ducal de Peñaranda y Montijo, descendiente del Marqués de Villena y propietaria del Castillo.

El Castillo de Belmonte reabrió sus puertas al público en julio de 2010 y ofrece al visitante un recorrido cultural a lo largo de la historia de tan emblemático monumento, desde el siglo XV hasta la actualidad. La visita cultural dispone de audio-guía en 4 idiomas (español, inglés, francés e italiano), sala de audiovisual en gran formato con proyección de 12 minutos como introducción al recorrido turístico, y tecnologías de luz y sonido que trasladan al visitante a otra época.

Además,  desde el mes de Agosto de 2018, a los pies de la fortaleza se encuentra el mayor parque histórico-temático de máquinas de Asedio a escala real del mundo, Trebuchet Park. 

A lo largo de la visita se podrán ver 40 máquinas de asedio en cuatro ámbitos temáticos diferenciados: mundo cristiano, mundo musulmán, mundo oriental y renacimiento. En cuanto a la cronología, las piezas de los tres primeros espacios se sitúan entre los siglos V y XIV y en el siglo XV las del mundo Renacentista.

Todas las máquinas han sido probadas y funcionan tal y como lo hicieron en su época, y han sido reconstruidas con el mismo material empleado en cada período y con el máximo rigor histórico de acuerdo con la documentación existente (miniaturas, grabados, textos de la época, representaciones iconográficas o restos arqueológicos).

 

 

 

 

El castillo de Peracense está situado en lo alto de un peñasco rocoso, muy escarpado, de areniscas de color rojizo, conocidas como rodeno.  La utilización de esta piedra para la construcción de la fortaleza permite obtener un conjunto totalmente integrado en el paisaje.

El sistema defensivo de Peracense está conformado por tres recintos, que aprovechan la topografía del terreno para formar un enclave inexpugnable. 

El recinto superior alberga el núcleo de la fortaleza, siendo éste el lugar donde se localiza la residencia principal, que ocupó el alcaide y su familia. Además, este recinto albergó la armería y uno de los calabozos, y para asegurarse el abastecimiento de agua se habilitó un sistema de recogida y almacenaje, con la presencia de dos aljibes. 

En el siglo XIV se construyó el recinto intermedio, de trazado irregular, siguiendo la forma de las rocas, con la función de proteger los puntos más débiles del recinto superior. En su interior se localizarían la mayoría de los espacios ocupados por la guarnición adscrita al castillo, como dormitorios, cocinas o la capilla.

Pero el castillo siguió creciendo, en su afán de protegerse de las incursiones castellanas, por lo que se construyó el recinto inferior. Se trata de la estructura amurallada más potente de toda la fortificación, una muralla de hasta 3 m. de espesor y una planta en L, reforzada con tres torreones, y dotada de numerosas saeteras. Estaba pensada para dar cobijo a los aldeanos y sus rebaños en la amplia explanada existente. 

El espacio, que actualmente ocupa el recinto fortificado, ha sido habitado desde la Edad del Bronce a la actualidad, posiblemente por la riqueza minera de la zona. 

El Castillo de Calatrava la Nueva es uno de los Castillos Roqueros más importantes de Europa y del Mundo. Este Castillo es de origen cisterciense y tiene una edificación de más de 45.000 m2. La Orden de Calatrava construye esta gran fortaleza como primera línea defensiva del Reino de Castilla y en 1217 (tras la victoria en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212) se trasladan a este coloso para evitar que los musulmanes volvieran a entrar en nuestro territorio. 

Hoy en día tiene gran parte del recinto habilitado para la visita de las personas y se está trabajando para la rehabilitación de la sala capitular, donde podemos encontrarnos un fresco del siglo XIII y enterramientos (hoy está cerrada esta sala debido a que no es accesible y para evitar el deterioro de las piezas que se han encontrado en dicho lugar).

El Castillo de Calatrava la Nueva es una visita obligada para todo aquel apasionado del mundo medieval o aquellos que pasen pon nuestro territorio. 

Desde este enclave podremos comprender y trasladarnos al medievo, nos enseña cómo vivían nuestros antepasados calatravos además de ver más de cerca como defendían nuestro territorio.

¡Vente a ver el castillo de Calatrava La Nueva y conoce de cerca la primera y más importante orden de caballería de la península: la orden de calatrava!

El Parador Museo de Oropesa es un bello edificio que transmite su historia y sus leyendas a través de impresionantes salones, columnas y soportales, un imponente patio y la enigmática Torre del Homenaje. Fue en tiempos la Casa solariega de los Álvarez de Toledo, Condes de Oropesa, y sirvió de refugio a soldados, religiosos y nobles en otras épocas. En 1930 se convierte en el primer Parador monumento de la cadena pública, abriendo camino a una red de alojamientos en castillos, palacios, conventos y monasterios, considerada única en el mundo. El hotel es una entrevista con la historia, un sugestivo rincón donde podrás relajarte, disfrutar de espectaculares vistas sobre la Sierra de Gredos y de una excelente gastronomía.

En Oropesa descubrirás una afable villa medieval, salpicada de monumentales conventos, iglesias y palacios. El Parador, visible ya desde la autovía que enlaza Madrid con Extremadura, es la mejor muestra de la riqueza monumental y paisajística del lugar.

En el mes de abril podrás asistir a las Jornadas Medievales de Oropesa, cuando el pueblo representa su esplendoroso pasado, y el Parador se convierte en la mejor estancia para trasladarse a otra época y sentirse como auténticos reyes del Medievo.

 

Conoce el entorno

En Oropesa descubrirás una afable villa medieval, salpicada de monumentales conventos, iglesias y palacios. El Parador, visible ya desde la autovía que enlaza Madrid con Extremadura, es la mejor muestra de la riqueza monumental y paisajística del lugar.

El actual castillo de Puebla de Sanabria se levanta sobre el mismo emplazamiento en el que estuvo el castillo del siglo XIII. De este anterior recinto son pocos los datos que se tienen, ya que sus escasos restos no han permitido más que influir su planta. Algunos historiadores han querido ver como única fortificación anterior a la actual una torre fuerte, conocida como “de los Losada”, sin embargo mayoritariamente se tiende a pensar que la construcción plenomedieval fue un castillo en el mismo emplazamiento y de similar tamaño del actual.

Pertenece al grupo de castillos obtenidos por favor real en beneficio de familias nobles que en determinadas circunstancias apoyaron a los monarcas en sus empresas. Llegado a manos del III Conde de Benavente, Alonso Pimentel, cabe suponer que emprendió las obras de levantamiento del nuevo castillo hacia mediados del siglo XV, según se deduce de su testamento, fechado en 1455.

Las obras serían reanudadas por el IV Conde, Rodrigo Alonso de Pimentel junto a su mujer María Pacheco, quienes entre los años 1477 y 1482 construirán la mayor parte de la obra. Aunque a estos corresponde la mayor parte de las obras de levantamiento de la fortificación, debieron ser sus sucesores, Alonso de Pimentel y Ana de Velasco los que terminarían las obras definitivamente

Actualmente el castillo, es uno de los monumentos más visitados de toda la Provincia de Zamora, registrando hasta 50.000 visitantes en el 2017.

Aunque dejarse maravillar por el Castillo de los Templarios resulta muy fácil, llegar a conocerlo no es tan sencillo. Con sus 8.000 m2 de superficie, está considerado como uno de los castillos más importantes del noroeste peninsular y es el emblema principal de la ciudad de Ponferrada.

Su arquitectura militar atiende a siglos de historia, donde diferentes pobladores han dejado su huella a través de sucesivas construcciones, reformas, abandonos y rehabilitaciones. Declarado Monumento Nacional en 1924 y Bien de Interés Cultural (BIC), no será hasta finales del siglo XX cuando se haga un gran esfuerzo de recuperación de las murallas y dependencias del Castillo.

El resultado es un monumento multifuncional, donde se desarrollan diversas actividades expositivas, musicales, lúdicas, didácticas y religiosas.

Su emplazamiento siempre ha sido privilegiado en todos sus sentidos. Geográficamente, ha sido lugar de paso obligado entre la Meseta y Galicia, y recorrido obligado para los peregrinos hacia Santiago. Tácticamente, su ubicación sobre un promontorio a orillas del río Sil, ha permitido la protección y defensa de su territorio y del Camino. Localmente, es un hito referente en el casco antiguo de la ciudad, en torno al cual encontramos importantes edificios monumentales: iglesia de San Andrés, las Cuadras (Oficina de Turismo), Casa de los Escudos (Museo de la Radio), Basílica de la Encina, convento de la Purísima Concepción, antigua Cárcel (Museo del Bierzo), calle y Torre del Reloj, Ayuntamiento y antigua plaza de las Eras.

El Castillo de los Templarios, el Camino de Santiago y la ciudad de Ponferrada tienen un pasado y futuro muy unido, donde sus historias se entrelazan y no es posible llegar a conocer uno sin explicar su relación con el resto.

El Castillo de Cullera es una construcción del siglo X, de la época califal, levantado sobre restos de otra edificación Ibero-Romana. Fue en el momento de la reconquista cuando el Rey Jaime I decidió reformarlo y ampliar la fortaleza.

El conjunto está formado por un conjunto de 5 torres,  la fortaleza y dos recintos fortificados, así como el Alt del Fort, un fortín construido en el siglo XIX durante la Guerra Carlista. También en el siglo XIX se adosó al Castillo de Cullera el  Santuario de la Virgen del Castillo, una bella construcción de origen neorromántico.

El paseo entre sus murallas es una vuelta al pasado. Caminar entre sus pasillos y salas más emblemáticas dejando volar la imaginación, ponernos en la piel de todos aquellos que vivieron y lucharon entre los muros de esta robusta fortaleza hace más de diez siglos, es una experiencia que no hay que perderse. Durante la visita podremos disfrutar de un museo, de la capilla de la virgen y por supuesto de la sala de armas.

Más de dos mil años de historia conforman el patrimonio de Tortosa, ciudad declarada Conjunto Histórico-Artístico. Asentada al paso del río Ebro, ya próximo a la desembocadura y al principio del delta, Tortosa goza del clima y el encanto mediterráneo. El Parador, situado en el impresionante castillo de la Zuda, mira a la ciudad desde lo alto, en un entorno que aúna la belleza monumental con los atractivos de los diferentes enclaves naturales que lo rodean. En el confortable hotel podrás disfrutar de piscina de temporada, un acogedor comedor con ventanales góticos, cómodas habitaciones y magníficas vistas a la ribera del Ebro en su tramo final.

En Tortosa descubrirás una ciudad con encanto especial, la bella Catedral de Santa María, el Barrio Judío, los Jardines del Príncipe con escultura al aire libre del escultor Santiago de Santiago, o los Colegios Reales, forman parte de los preciosos rincones que ofrece. Una ruta a pie o en bici por las murallas y fortificaciones, empezando en el Parador y pasando por las Avanzadas de San Juan , el Paseo de Ronda, la Plaza de la Cinta o el antiguo puente del tren que da inicio a la Vía Verde, supone una magnífica opción para descubrir Tortosa.

Sus calles, el patrimonio histórico y artístico, los paisajes que regala la vega del Ebro, y también su gente, la gastronomía y las fiestas, hacen que la ciudad sea única. Si te acercas a Tortosa durante la segunda quincena de julio vivirás la fiesta del Renacimiento, en la que participan miles de ciudadanos vestidos de época y se suceden espectáculos diarios por las calles, transportándote a la Tortosa de hace más de quinientos años.

 

Conoce el entorno

Tortosa es la capital de la comarca del Bajo Ebro, situada en la provincia de Tarragona, Cataluña (España). Es sede episcopal y constituye un importante centro agrícola, comercial e industrial.

Conserva significativas muestras de arquitectura medieval, renacentista, barroca y modernista. Ha sido declarada conjunto histórico-artístico y algunos de sus edificios, como el castillo de la Suda, son Monumento Nacional.

La segunda quincena de julio Tortosa celebra la Festa del Renaixement, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

El delta del Ebro, situado a un paso de la ciudad, es la zona húmeda más grande de Cataluña y una de las más importantes de Europa occidental. Declarado Parque Natural y Reserva de la Biosfera.

 

 

El Castillo de la Atalaya de Villena fue construido por el Imperio Almohade a finales del s. XII, como refugio para la población musulmana ante el avance de los reinos cristianos peninsulares. De esta época data la muralla interior y los dos primeros pisos de la torre del homenaje, con sus imponentes bóvedas, únicas en los castillos de España junto con la fortaleza de Biar. Jaime I conquistó el castillo en 1240 y, tras el Tratado de Almizra, el Señorío de Villena pasó a los dominios de la familia Manuel, primeros señores feudales.

En el siglo XIV fue Príncipe de Villena el famoso escritor Don Juan Manuel, autor de El Conde Lucanor. Además, en el castillo residió su segunda esposa, la Infanta Doña Constanza de Aragón, lo que obligó a efectuar las primeras reformas, con la construcción de la capilla de la Virgen de las Nieves, cuyos restos todavía son visibles. En el siglo XV, el castillo fue gobernado por la poderosa familia Pacheco, Marqueses de Villena, que incorporaron dos nuevos pisos a la torre y levantaron la segunda muralla.

En 1476, los Reyes Católicos arrebataron el castillo a los Pacheco tras un duro asedio, del que quedan numerosos proyectiles de piedra en el patio de armas. Durante los siguientes siglos, el castillo fue protagonista en las guerras de las Germanías, la Sucesión o la Independencia, como muestran los formidables impactos de artillería existentes y los grafitis realizados por presos.

Los espacios visitables gestionados por la Diputación de Castellón están constituidos por el propio Castillo y el Parque de Artillería, que rodea la fortaleza por su parte marítima. El Castillo fue levantado por los templarios entre 1294 y 1307, cuando la Orden ya estaba a punto de extinguirse.

Estos muros también dieron cobijo a Benedicto XIII “el Papa Luna” que pasó en esta fortaleza sus últimos años, entre 1411 y 1423, transformando el castillo en palacio pontificio y defendiendo su legitimidad como Papa hasta su muerte. Tanto los templarios como el Papa Luna sobrevivieron a su propia tragedia y tienen hoy su lugar en la Historia.

El Parque de Artillería es un área militar, con baterías, túneles y rampas que conectan con la zona marítima.  Los jardines que las rodean fueron realizados en el siglo XX.

En la zona inferior podrán visitar las fortificaciones construidas en tiempos de Felipe II, con el fin de modernizar las defensas del castillo medieval y poder combatir los ataques de la piratería y de la armada turca.  
La zona superior de fortificaciones y jardines, conecta con el castillo medieval y con la zona el faro.

El edificio del faro fue construido a finales del siglo XIX y  en 2017 fue adaptado  como centro de recepción de visitantes. Desde la plaza del faro podrán contemplar  la torre del Papa Luna, siglo XIII, y junto a ella el bastión que protege la entrada construido en tiempos de Carlos I  y las escaleras del Papa Luna. Éstas se hallan en las fortificaciones del este a 45 metros sobre el nivel del mar. 

 

El Palacio Real de Olite es uno de los conjuntos histórico-artísticos más importantes de Navarra. Actualmente, está dividido en tres partes: Palacio Viejo (actual Parador), ruinas de la Capilla de San Jorge, y Palacio Nuevo, que es la parte visitable del monumento.

El  edificio que hoy se visita fue construido entre los años 1402 y 1424, y comprende un complejo conjunto de estancias, jardines y fosos rodeados de altas murallas y rematados por numerosas torres que le dan una espectacular silueta. El promotor de esta obra fue Carlos III “el Noble” (Rey de Navarra entre 1387 y 1425).

Como su sobrenombre indica, a este buen rey de dinastía francesa (Evreux) se le conoce más por su amor por la cultura y la lujosa vida de palacio, que por sus campañas militares, y para dar fe de ello nos dejó este impresionante legado en forma de Palacio, que en su día fue uno de los más lujosos de Europa.

La decoración  ya ha desaparecido pero nos quedan las palabras de un viajero alemán que visitó el palacio en el siglo XV: …”seguro estoy que no hay Rey que tenga palacio ni castillo más hermoso, de tantas habitaciones doradas… Vilo yo entonces bien; no se podría decir ni aún se podría siquiera imaginar cuán magnífico y suntuosos es dicho palacio”.

Carlos III “el Noble” se casó con Leonor de Trastámara en 1375, y juntos tuvieron ocho hijos, entre ellos Doña Blanca (Reina de Navarra entre 1425 y 1441), madre del Príncipe de Viana. Esta familia disfrutó de la vida relajada de la corte olitense hasta entrado el s. XVI.

En 1512, con la conquista de Navarra por parte de la Corona de Castilla, comenzó el deterioro de nuestro Palacio, ya que sólo se utilizó como residencia esporádica de virreyes, gobernadores e hidalgos.

En 1813, durante la Guerra de la Independencia, el Palacio fue incendiado por el General Navarro Espoz y Mina para evitar que las tropas francesas se hicieran fuertes en él. Toda la decoración interior y parte de la estructura ardieron, quedando el Palacio semi-derruido y vacío.

En 1923, la Diputación Foral de Navarra convocó un concurso para elaborar un proyecto de restauración. Las obras comenzaron en 1937 y duraron aproximadamente 30 años.

El Palacio está formado por un conjunto de patios, estancias, fosos y jardines, rematados por numerosas y pintorescas torres a las que también se puede acceder.

En el centro del vergel de La Vera y el Tiétar, entre gargantas de agua, piscinas naturales, bosques de castaños y robledales, y paisajes naturales que reafirman la riqueza del entorno histórico y monumental, ve pasar los siglos el Parador de Jarandilla de la Vera, castillo-palacio en el que se hospedó durante meses el Emperador Carlos V. Del exterior del hotel te encantarán los torreones, el patio de armas y su excelente piscina, con olivos y naranjos. En su interior se respira un ambiente de tranquilidad e intimidad idóneo para una estancia muy especial... Y en el restaurante, las migas extremeñas, patatas revolconas, sopa de tomate, cuchifrito de cochinillo, caldereta de cabrito o los repápalos con leche y canela, seducirán tu paladar.

Jarandilla es otro de esos pueblos con encanto que embellece con el paso del tiempo. De su arquitectura civil puedes visitar la casa de Don Luis de Quijada, y diversos puentes medievales. Aquí encontrarás también muchos edificios religiosos como el convento de San Francisco, o la iglesia de Nuestra Señora de la Torre.

Pero sin duda algo que te encantará vivir será la fiesta de Los Escobazos, que se celebra cada 7 de diciembre. El momento cumbre de la celebración es la salida del estandarte de la Virgen, portado por un jinete acompañado de numerosas caballerías y del pueblo entero que sale a la calle con escobas encendidas.

Y si te gusta la naturaleza en esta zona puedes disfrutar de ella visitando lugares maravillosos como la Garganta del Jaranda, o pueblos cercanos como Garganta la Olla. Podrás hacer senderismo por preciosos parajes extremeños donde reina la tranquilidad y la paz que transmite la naturaleza.

 

Conoce el entorno

Jarandilla es otro de esos pueblos con encanto que embellece con el paso del tiempo. De su arquitectura civil puedes visitar la casa de Don Luis de Quijada, y diversos puentes medievales. Aquí encontrarás también muchos edificios religiosos como el convento de San Francisco, o la iglesia de Nuestra Señora de la Torre.

Además en los Alrededores de Jarandilla podrá visitar cinco poblaciones declaradas Conjunto Histórico Artísticos; Pasaron de la Vera, Garganta de la Olla, Cuacos de Yuste, Valverde de la vera y Villanueva de la Vera. 

Podrá recorrer alguna de las 46 gargantas naturales que convierten  la comarca de la Vera en un autentico vergel, y en las que poder bañarse en la época estival.

 

Castillo de Garcimuñoz, que es Conjunto Histórico desde 2002,  tiene la peculiaridad de poseer dos castillos, uno encima del otro. Son el castillo que habitó don Juan Manuel desde 1312 y el que mandó construir el marqués de Villena don Juan Pacheco en 1458.

Las primeras referencias al castillo de origen árabe datan del año 1172 en que el emir Abu Yacub Yusuf, de paso hacia Huete, lo destruye y esclaviza a sus mujeres y niños. Restaurado por Garcí-Muñoz, fue habitado por don Juan Manuel quien desde él controlaba el señorío de Villena, tal como siguieron haciendo los sucesivos marqueses hasta que don Juan Pacheco trasladó el centro de control a Belmonte. 

En la visita a este castillo se puede apreciar la muralla norte-sur que lo protegía, y diversas dependencias del mismo organizadas con respecto a un patio interno que actuaba como distribuidor. 

El castillo de don Juan Pacheco comenzó a construirse en 1458 sobre los restos del anterior que fue demolido. El maestro que lo construyó fue Martín Sánchez Bonifacio, uno de los integrantes de la escuela de Toledo. 
Es un castillo de transición al fuerte abaluartado.

Es de estilo gótico isabelino como lo testimonian sus troneras de cruz y orbe y el bocel decorativo que rodea todo el castillo por debajo de las ventanas del segundo piso, las puntas de diamante y bolas abulenses de su portada, etc. 

Su destrucción y el rebaje de sus lienzos y torres ocurren a partir del año 1663 en que una crujía del castillo se convierte en la actual iglesia de san Juan Bautista, inaugurada en 1708. Los muros del castillo sirvieron de cantera para las obras de la iglesia. 

El castillo ha sido restaurado recientemente (2010-2016) por Izaskun Chinchilla en estilo postmoderno. Una restauración polémica, donde la escultura se mezcla con la arquitectura, pero digna de ser visitada para valorar los distintos estilos de restauración de castillos.

La rehabilitación realizada permite visitar:

  • La torre del homenaje con 16,5 metros de diámetro en la que se ha recuperado el aljibe original.
  • Las cuatro ventanas góticas del segundo piso y las singulares ventanas del primero.
  • El interior de la torre suroeste que finaliza la visita a este castillo y conduce a la plataforma que da acceso al castillo de don Juan Manuel, en ella hallamos 40 chimeneas solares hoy solamente decorativas.

Se levanta sobre un castro celtibérico, y fue edificado a partir del siglo XI adosado a un ángulo de la muralla. Su construcción se prolongó hasta el siglo XVII, por lo que tiene una mezcla de estilos arquitectónicos muy característica, aunque predominan el gótico y el renacentista.

En su construcción participaron algunos de los arquitectos más famosos de la época: Hanequin de Bruselas, Juan Guas o Juan de Álava, autor del actual patio de armas.

Es de forma irregular y tiene una superficie de 1.025 m2. Destaca su patio de armas, así como la torre del homenaje, de 20 m de alto, que conecta con la crujía oriental que albergó una de las armerías más ricas y valiosas de España. Está rodeado por una barbacana exterior, y conecta a través de un tapial con el antiguo bosque de caza del castillo, ahora parque municipal.

Fue propiedad de validos reales como el Álvaro de Luna o Beltrán de la Cueva, y entre sus huéspedes más ilustres destacan los reyes de Castilla, como Sancho IV, o su mujer doña María de Molina, que celebró las cortes del reino en 1297, o Juan I y su mujer doña Leonor, que murió en el castillo. También destacan el pintor Parcerisa, José de Espronceda, el general Hugo o el duque de Wellington.

En 1997 surgió el Castillo Habitado, la primera visita teatralizada de España. Además de un espacio turístico, es un instituto de Educación Secundaria, y sede de la Fundación de la Casa de Alburquerque, que custodia uno de los archivos nobiliarios más importantes del país.

El castillo se encuentra coronando un estratégico cerro a 780 m de altitud, ubicado en la comarca de l’Alcoià,  al interior de la provincia de Alicante.

Su estratégico emplazamiento y proximidad a los recursos hidrológicos y las tierras de cultivo, propiciaron la ocupación del cerro sobre el que se asienta el castillo desde la Edad del Bronce (II milenio a.C.) y durante las épocas ibera y romana (siglos V a.C.-IV d.C.).

Tras un largo paréntesis de siglos, a principios del siglo XI, en pleno dominio musulmán se planificó el “hisn” (castillo), dependiente de la Taifa de Denia. Éste constaba de un área militar en la parte superior del cerro, de la que se ha conservado el aljibe del Patio de armas. En el castillo podemos encontrar un patio de armas que alberga una serie de lienzos de muralla con torres defensivas y estructuras diversas, con distinto grado de conservación, pertenecientes a diferentes momentos históricos: taifal (s. XI), almohade (s. XII-1244), cristiano medieval (1244-1299, siglos XIV y XV) y moderno (s. XVI).

El  Palacio  de tres plantas construido en el s. XIV por D. Ramón de Vilanova,  se encuentra actualmente musealizado y decorado con elementos mobiliarios medievales. En la zona sur de la fortificación encontramos una Torre de planta circular conocida popularmente como “Grossa” construida en 1529,  destaca la grosor de sus muros y posee dos alturas con terraza almenada. Su acceso se realiza por una puerta de arco de medio punto de sillería.

El castillo-palacio de Valderrobres es una obra gótica construida entre los siglos XIV y XV por iniciativa del arzobispo de Zaragoza, señor feudal del territorio, que lo utilizaba como residencia temporal. Forma pareja con la iglesia parroquial, edificada al mismo tiempo y durante las mismas fases y unida a él a través de un pasadizo que permitía acceder a la tribuna construida sobre la capilla lateral del templo y de ésta, con el interior de la iglesia.

El conjunto castillo-iglesia preside la localidad. Al recinto del castillo se accede a través de dos puertas, una situada frente a los pies de la iglesia y otra ubicada bajo el pasadizo de unión con el templo. Atravesando estas puertas se llega al patio de armas, que estaba amurallado en todo su perímetro.

El castillo es un edificio de planta poligonal irregular y tiene la particularidad de que está edificado en el lugar que ocupaba la cúspide de una colina rocosa, de modo que sus constructores utilizaron la montaña como cantera y, a la vez que vaciaban lo que sería el espacio interior, pudieron construir los muros perimetrales, ganando superficie en cada una de sus tres plantas, hasta la última en cuyo centro emerge la colina rocosa.

En su planta baja destacan la sala de caballerizas y de mozos de cuadra, la sala capitular, la bodega, la mazmorra y el pasadizo que le unía a la iglesia. En la planta noble están la cocina, las despensas, una necesaria, el gran salón de las chimeneas, la biblioteca y las salas privadas del arzobispo. En las plantas superiores se encuentran los almacenes del aceite, las galerías y graneros y por último el paso de ronda flanqueado por almenas, merlones y torreones.

 

Doble fortaleza situada en la sierra del Castell, sobre Xàtiva, por la situación estratégica de la ciudad ha sido escenario y testimonio de numerosos conflictos. Dividido en el Castell Menor y el Castell Major, el primero se asienta sobre restos iberos y romanos.

La sucesivas culturas que han poblado estas tierras lo fueron ampliando y fortificando. Ya tuvo protagonismo durante las campañas de Aníbal, y en el período de Al-Ándalus. Fue más tarde importante, en tiempos del Reino de Valencia, en las guerras contra Castilla, en las de Germanías y en la de Sucesión, así como presidio de ilustres condenados.

Desde el castillo bajan las murallas que abrazaban la Xàtiva altomedieval. Nos encontramos ante una de las joyas de la ciudad, de arquitectura imponente, declarada Bien de Interés Cultural.

A pesar de sus raíces ibéricas y romanas, la mayor parte de las murallas y torres conservadas son de origen islámico o gótico. Una vez en Xàtiva es imprescindible realizar el recorrido por esta fortaleza, desde la cual se observan unas espléndidas panorámicas de la población y su entorno

El Palacio Del Infante Don Juan Manuel fue la primera fortaleza de Belmonte ordenada construir por Don Juan Manuel en el año 1323 sobre una anterior edificación visigoda. Fue el lugar de nacimiento en
1419 de Don Juan Pacheco, primer Marques de Villena, quien ordenaría la construcción del actual Castillo De Belmonte.


El II Marqués de Villena, Don Diego López Pacheco, lo convirtió en monasterio para lo que, en 1499, trasladó desde la Villa de la Alberca a la de Belmonte, a las Religiosas de Santa Catalina de Sena,
permaneciendo en el palacio hasta 1960.


Entre los muros de este edificio cargado de historia se encuentra ahora nuestro hotel, restaurante y spa, con las más actuales instalaciones para sus escapadas. 


La historia, tradición y cultura del lugar se funden con la modernidad, la calidad y la comodidad de nuestro hotel, un remanso de tranquilidad donde disfrutará de una estancia inolvidable.
Descubra las instalaciones del Palacio Del Infante Don Juan Manuel Hotel Spa y viaje atrás en el tiempo desde sus instalaciones, completamente rehabilitadas pero conservando la esencia y la inspiración de la arquitectura e historia originarias.

El Castillo de Lorca, catalogado como Bien de Interés Cultural, constituyó un bastión defensivo que marcó durante siglos la frontera entre el cristiano reino de Murcia y el reino nazarí de Granada. Tras varios años de trabajo para su consolidación y rehabilitación, abrió sus puertas en el 2003 y se puede visitar todos los días del año, encontrando distintas propuestas, exposiciones, talleres para niños, visitas guiadas, actividades extraordinarias en distintas épocas del año, en definitiva, un espacio para aprender la historia y la cultura de Lorca.

El Castillo es un símbolo para todos los habitantes de Lorca. Desde su privilegiada ubicación, en el Valle del Guadalentín, ha estado habitado desde la Edad del Bronce, lo que lo ha convertido en un yacimiento arqueológico excepcional para conocer el pasado, desde la Prehistoria hasta la actualidad.

El aspecto actual del Castillo de Lorca es el resultado de las continuas reformas que las distintas civilizaciones han ido llevando a cabo en sus 52.000 m² de extensión. Gracias a la arqueología se conocen los enterramientos argáricos de hace 3.500 años y los vestigios romanos que oculta su subsuelo. No obstante, la configuración definitiva del Castillo tuvo lugar en la Edad Media, época a la que corresponden la mayor parte de los restos conservados, siendo el descubrimiento más reciente una sinagoga y un barrio judío del s. XV visitable todos los días del año.

En función de la temporada se pueden realizar distintas actividades que complementan la visita cultural con música, gastronomía... También hay propuestas diferentes para distintos tipos de visitantes: familias con niños, escolares, grupos, extranjeros y público en general. Las mascotas son bienvenidas. Un espacio donde aprender y divertirse a la vez.

El castillo de La Monclova, que tiene su origen en el S.XIV, se emplaza sobre la ciudad de Obulcula S.II a.c. Constituye el último avatar de un secular núcleo de población de las épocas prehistórica, turdetana y romana, y la perduración de la ciudad en forma de alquería a través de la dominación musulmana, como así lo afirman los historiadores y geógrafos de la antigüedad, en sus reiteradas menciones. Su nombre de origen indígena, es el diminutivo de la otra gran ciudad ibérica denominada Obulco, en Porcuna (Jaén).

En el año 1342, el rey Alfonso XI le concedió el castillo de la Monclova a su Almirante de la Mar Micer Egidio Bocanegra como premio a los servicios prestados. Llegado el siglo XVI, estas tierras pertenecían a la familia de la Vega, hasta la muerte en combate del famoso poeta Garcilaso, emparentado con la  Casa de Mendoza por matrimonio de Leonor de la Vega, con Don Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana. El 20 de septiembre de 1617 se concede al señor de la Monclova, Don Antonio Portocarrero y Enriquez de la Vega, el Título de Conde de La Monclova y el 5 de mayo de 1706 la grandeza de España. Ya en el siglo XVIII estas tierras recaen en el Marqués de Ariza y posteriormente se une a la casa del  Duque del Infantado.

En el año 1910, Joaquín de Arteaga y Echagüe, XVII Duque del Infantado reconstruyó el castillo.

En la actualidad ha diversificado su actividad para dar la bienvenida a  visitantes e invitados que desean explorar la encantadora residencia, conocer su historia centenaria y disfrutar  de este  emblemático lugar.

El castillo de La Monclova era de planta rectangular, y disponía de torreones rectangulares, de los que se conservan vestigios en los ángulos norte y este. Aunque fueron muy remodelados con las obras posteriores, los restos más antiguos que se conservan de este castillo datan al siglo XIV, siendo éstos la Torre del Homenaje y tres lienzos del recinto amurallado. La Torre del Homenaje es de planta rectangular, posee dos cámaras superpuestas y una azotea con parapeto y almenas encapuchadas. Esta torre debió ser originalmente maciza, aunque hoy día alberga en su interior la escalera principal del palacio. La entrada al castillo se realiza a través de un pórtico con arco de medio punto sobre columnas y escudos familiares en las enjutas.

En un friso puede leerse "Se acabó año 1668". Desde la entrada se accede a un gran patio porticado en tres de sus lados con arcos semicirculares sobre columnas y escudos de la Orden de la Merced en las enjutas. La capilla luce hoy día un retablo de tendencia castellana de los siglos XVI, procedente del Castillo de Viñuelas, de Madrid, que era propiedad del Duque del Infantado. Las puertas de madera son muestra de la talla del siglo XVII.

Nos encontramos en el municipio de Alcaudete, situado en la Comarca de la Sierra Sur de Jaén. Alcaudete es tierra rica en olivares, frutos y agua. Fue zona de paso estratégica durante la Edad Media y el dominio árabe, al encontrarse en el camino que iba de Córdoba a Granada y lugar fronterizo durante más de cien años, una vez conquistado por los cristianos.


           Esto nos pone en la tesitura de pensar, ¿por qué hay un Castillo en Alcaudete? Corría el año 711 cuando los musulmanes entraron en la Península e iniciaron la conquista de lo que se denominó Al-Andalus, llegando hasta los valles del Duero y el Ebro.

           Sin embargo, hacia el año 1030, su poder se debilitó tanto que los reyes cristianos iniciaron una ofensiva para recuperar las tierras conquistadas y proteger el territorio y a sus habitantes. Así se creó un sistema defensivo potente para impedir la recuperación de las tierras por los musulmanes, basado en un amplio abanico de grandes castillos, atalayas y fortalezas, como es el caso del Castillo de Alcaudete. Alcaudete era conocido en el siglo IX con el nombre de al-Qabdaq o al-Qibdaq, siendo un lugar de refugio para las poblaciones campesinas de la zona.

           Con este fin, en lo alto del cerro se edificó una fortaleza, aprovechando para su defensa las fuertes pendientes, conjuntos rocosos y tajos naturales. Así, durante el dominio almohade, se construyó una gran muralla alrededor del núcleo urbano, además de un alcázar en la cumbre. Todo ello para proteger en caso de ataque a los habitantes y soldados de Alcaudete.

          Dentro del alcázar había un aljibe que recogía agua de lluvia para subsistir, y jaimas a modo de hogares, para hacer vida y dormir. Posteriormente, el Castillo de Alcaudete formó parte del cinturón de defensa que el Rey Fernando III El Santo encomendó para la protección de la frontera occidental del reino de Jaén frente al reino nazarí de Granada.

          Fue construido entre los siglos XIII y XIV. Este Castillo ha tenido varias etapas a lo largo de su vida, que han impregnado sus paredes de leyendas e historias, de recuerdos y aventuras, que han dejado huella en su estructura y que hacen que el conjunto monumental posea una belleza singular que no deja indiferente a sus visitantes.

          Fernando III y su hijo Alfonso X concedieron señoríos en el Reino de Jaén como pago a su ayuda en la conquista del Valle del Alto Guadalquivir, y con el claro objetivo de servir de cinturón protector frente al Reino Nazarí de Granada. Por ello, Alcaudete fue entregado a la Orden de Calatrava en 1245. De ahí que el castillo se pase a denominar Castillo Calatravo de Alcaudete.

          El Castillo de Alcaudete ha tenido varias etapas a lo largo de su historia. Cuando la Orden Calatrava deja esta tierra y la villa se convierte en una zona de realengo, el Castillo se transforma en un Palacio privado, donde los señores de Alcaudete que lo habitaron, colocaron sobre la puerta los escudos de la familia Córdoba y Montemayor. Actualmente estos escudos están tan deteriorados que apenas se distinguen.

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